Ir a contenido

COMICIOS ANDALUCES

Díaz adelanta las elecciones en busca de "estabilidad" para Andalucía

La presidenta de la Junta apunta a la necesidad de un debate en clave regional y la dificultad de sacar adelante los presupuestos

Los socialistas andaluces aspiran a revalidar su victoria después de 37 años de poder ininterrumpido

Julia Camacho

Susana Díaz, durante el anuncio de la convocatoria de las elecciones andaluzas, este lunes en Sevilla.

Susana Díaz, durante el anuncio de la convocatoria de las elecciones andaluzas, este lunes en Sevilla. / EFE

“Mi tierra no se merece la inestabilidad que hay en el resto de España”. Con esta frase, la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz confirmó ayer lo que era un secreto a voces desde hace meses: que los andaluces irán a las urnas antes de final de año. Díaz disolvió ayer el Parlamento en un consejo de gobierno extraordinario y convocó elecciones anticipadas para el próximo 2 de diciembre, alejando por tanto la posibilidad de que Pedro Sánchez avance también las generales al tener que pasar al menos dos meses entre dos comicios.

La nueva legislatura comenzará por tanto a rodar con el 2019. Díaz justificó en rueda de prensa las razones para tal “acto de responsabilidad” con su tierra, y que apenas difieren de las empleadas hace tres años al romper con IU. Tras asegurar que “es el momento de alejarnos de incertidumbres”, apuntó a la inestabilidad política derivada de la ruptura unilateral de Cs, “por motivos que no voy a valorar”, y a la necesidad de que la comunidad tenga una campaña “con acento andaluz” y sin interferencias.

La presidenta concedió que marzo de 2019 era una fecha inviable por la cercanía de las municipales y el temor a que las negociaciones en esa cita contaminaran la formación del Gobierno. Por eso, la decisión del anticipo estaba tomada desde antes de verano, pero la posibilidad de un adelanto de las generales  sembró dudas e hizo postergar el anuncio. Evitaba comparar resultados con Sánchez en unas elecciones conjuntas.

En este sentido Díaz, que presumió de heridas cerradas tras las primarias celebradas “hace muchísimo tiempo” y de relación fluida con la dirección federal, aseguró que el socialista fue el primero en conocer la fecha de los comicios, sobre cuya conveniencia sí consultó antes con agentes sociales. Desde la dirección federal dicen que ella llevó toda la decisión en solitario y sólo lo comunicó cuando ya estaba todo cerrado, informa Juan Ruiz Sierra. No obstante, deslizan que al ejecutivo socialista no le viene mal empezar el nuevo año con buenos resultados. Porque todos los sondeos aventuran una nueva victoria de Díaz, que mantendría los 47 escaños actuales de los 109 posibles, y que el PSOE logrará alcanzar así los 40 años de gobierno ininterrumpidos, aunque sea con pactos. Los socialistas andaluces preferirían un socio cómodo como ha sido Cs Andalucía, pero está por ver si a la dirección nacional naranja le interesa mantener de nuevo al PSOE mientras disputa con Pablo Casado la hegemonía de la derecha. La estrategia nacional puede influir por tanto en las opciones del hombre de Rivera en la región para entrar en un gobierno de coalición.

En la decisión influyó también la situación en Catalunya y el acuerdo de la pasada semana, que ahuyenta un anticipo electoral que distorsionaría los resultados de Cs con su discurso españolista. “Hemos estado mucho tiempo hablando de otros territorios”, subrayó Díaz, apelando a la importancia de que tanto los problemas como el horizonte de la comunidad más poblada del país se resuelva en clave puramente regional y a la dificultad de mantener tantos meses de precampaña. En este punto, Díaz intentó rebaa quienes quieren ver en el final precipitado de la legislatura un escenario donde medir fuerzas para otras citas e instó a los líderes nacionales que acudan a hacer campaña a centrarse en la región y defender sus propuestas “desde el respeto”.

Como tercer argumento, la andaluza se refirió a la imposibilidad de sacar adelante los presupuestos autonómicos, un mensaje envenenado para Sánchez, que tiene precisamente en las cuentas generales un escollo para continuar en La Moncloa. Aunque los partidos andaluces reprochan que Díaz siquiera empezó a negociar, ella responsabilizó a toda la oposición. A Cs, porque “(Albert) Rivera dio la orden de no sentarse” a hablarlos; a PP y a Podemos, porque con la “boca chica” se ofrecían a aprobarlos mientras que le pedían elecciones e incluso le anunciaban que no contribuirían a la gobernabilidad, en alusión a la formación morada. A sus antiguos socios, IU, dijo que no apeló porque su apoyo sería insuficiente y en cualquier caso “se han diluido en el proyecto de Podemos y carecen de autonomía”, disparó.

Los argumentos de Díaz no terminan de convencer a la oposición, que insisten en el peso de los casos de corrupción que pesan sobre los socialistas. El PP andaluz desveló ayer un atestado policial, ya en manos de los jueces, en el que se constata que directivos de una fundación para el empleo gastaron 32.000 euros de dinero público en prostíbulos. “Díaz convoca para tapar las vergüenzas del PSOE”, esgrimió el líder de los populares andaluces Juan Manuel Moreno Bonilla, desde la puerta de uno de los clubes de alterne, el Don Angelo, lugar escogido para dar a conocer la investigación policial. Tanto PP como Cs cuestionan además la supuesta inestabilidad, ya que después de la ruptura con la formación naranja el ejecutivo regional logró sacar adelante tres leyes casi por unanimidad. Por su parte, la confluencia formada por Podemos e IU achacó el adelanto a una “muestra de debilidad” de Díaz para evitar un “descalabro electoral”.