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La mossa que abatió al terrorista de Cornellà actuó en legítima defensa

La jueza que instruía esta causa ordena su archivo al considerar que la agente disparó porque no tuvo más remedio

En el auto resuelve que

Guillem Sànchez

Traslado del cadáver de Abdelouahab Taib, que el lunes 20 de agosto, ha asaltado la comisaría de los Mosso en Cornellà.

Traslado del cadáver de Abdelouahab Taib, que el lunes 20 de agosto, ha asaltado la comisaría de los Mosso en Cornellà. / JORDI COTRINA

La jueza que investigaba la actuación de la agente de los Mossos d'Esquadra que abatió a Abdelouahab Taib, el hombre argelino residente en Cornellà de Llobregat (Barcelona) que asaltó durante la madrugada del 20 agosto la comisaría de este municipio, ha decretado el archivo de la causa. En el auto, al cual ha tenido acceso este diario, se resuelve que la policía actuó en legítima defensa, una interpretación que coincide con la de los servicios jurídicos del sindicato USPAC, que defienden a esta mossa y habían solicitado el sobreseimiento finalmente acordado. 

Tal como recogen las imágenes captadas por la cámara de seguridad de esta ABP de la policía catalana, Abdelouahab Taib se abalanzó sobre la policía de la entrada, cuchillo en mano, y la mossa huyó en primera instancia. Segundos más tarde, según valora la jueza, abrió fuego contra el agresor porque no tuvo más remedio. "Sabía perfectamente que la persona que se hallaba en la garita de la comisaría era una agente de policía. Tampoco podía desconocer que atacar con un cuchillo a un mosso d'Esquadra armado, al grito de Allah a los tres días del primer aniversario del atentado terrorista de Las Ramblas y estando decretado el nivel 4 de alerta terrorista, ponía en grave riesgo su propia integridad", escribe en el auto.

La titular del juzgado número 2 de Cornellà tiene en cuenta otro detalle: "A pesar del escaso tiempo de reacción que tuvo la agente durante todo el suceso, ella no usó el arma de fuego hasta que fue su última opción". Este recurso llegó "cuando el riesgo era inminente no solo para la vida de la agente sino para sus compañeros (...) que se hallaban en los vestuarios de la comisaría". 

En la Audiencia Nacional prosigue otra derivada de esta causa para determinar si, como sostienen los Mossos, se trató de un ataque terrorista yihadista. En su declaración judicial, la mossa aseguró que tuvo que disparar porque pensó que "iba a matarla" y que no tuvo dudas de que se trataba de un "atentado terrorista".

Antes de entrar en la comisaría, Abdelouahab Taib dejó una nota de despedida a su mujer, de quien se acababa de divorciar. Ella, según fuentes judiciales, declaró que posiblemente su exmarido actuó atormentado por la angustia de que la comunidad musulmana descubriera su condición homosexual. Aunque, a través de una nota, la propia esposa advirtió días más tarde que nada de lo que se había contado sobre su excónyugue era verdad. 

"Si no hubiera disparado ella, lo hubiera hecho yo"

La madrugada del 20 de agosto, sobre las 05.50 horas, Abdelhouahab Taib llamó dos veces al interfono y pidió entrar en la comisaría para hacer "una consulta". Cuando la agente le abrió la puerta, el hombre sacó un cuchillo de grandes dimensiones y se abalanzó sobre el mostrador para tratar de apuñalarla. Ella declaró -algo que se observa en las imágenes de la cámara- que pudo esquivar la agresión y huir por el pasillo, a pesar de que el asaltante invadió la pecera (un espacio acristalado para los Mossos). Taib, tras este primer intento fallido, se reincorporó y continuó persiguiéndola. 

Fuentes policiales remarcaron que en este instante, el sargento que acababa de entrar en la comisaría para hacerse cargo del turno de día, oyó los gritos y acudió en ayuda de la mujer. Tanto la agente, responsable de la seguridad de la comisaría, como el sargento, sacaron la pistola reglamentaria y apuntaron hacia el otro extremo del pasillo, por el que se aproximaba Taib, con el cuchillo levantado "por encima de su cabeza". Ambos fueron retrocediendo, dándole el alto hasta en dos ocasiones, hasta que cruzaron por debajo del marco de una puerta. Primero el sargento, después la agente, que en ese momento se convirtió en la única que seguía viendo de frente a Taib, que no titubeó y continuó avanzando. Cuando estaba a solo "un metro y medio" de la mujer, esta abrió fuego, cuatro veces, y le dio en tres ocasiones. Una de ellas en la cabeza. 

"Si no hubiera disparado ella, lo hubiera hecho yo", zanjó en su declaración judicial el sargento, según el sindicato. 

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