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auge del populismo

El partido de ultraderecha Vox desborda el Palacio de Vistalegre

El partido congrega a más de 10.000 simpatizantes en el mayor acto ultra en España en décadas

La formación reclama la ilegalización de los partidos independentistas y la disolución de los Mossos

Pablo Allendesalazar

Fotografía difundida por VOX del interior del palacio de Vistalegre.

Fotografía difundida por VOX del interior del palacio de Vistalegre.

La "España real", esa que Vox afirma machaconamente representar, la forman actualmente apenas el 1,4% de los votantes según el último CIS, lo que extrapolado a la población equivale a 650.000 españoles. Más que suficiente para que la extrema derecha española haya logrado este domingo su primer gran éxito en décadas. El partido ha conseguido menos de cinco años después de su formación abarrotar el simbólico Palacio de Vistalegre de Madrid, donde antes el PSOE, Ciudadanos y Podemos protagonizaron actos también multitudinarios, con 10.000 personas dentro de la plaza de toros y, según sus estimaciones, otras 3.000 que se han quedado fuera.

Su presidente, el exdirigente del PP vasco Santiago Abascal, que hoy llama "derechita cobarde" a sus excorreligionarios y "veleta naranja" a Ciudadanos, lo ha dejado claro: la derecha ultra ya no se esconde ni se avegüenza de que la tilden de facha, racista, xenófoba, retrógrada, insolidaria, centralista, franquista o machista. "Los insultos y sambenitos de Pablo Iglesias, Pedro Sánchez y Quim Torra nos los ponemos como medallas en el pecho. Los progres no contaban con este miura de Vox que hoy ha saltado a Vista Alegre", ha proclamado con retórica taurina en un ambiente de euforia colectiva desatada.

Trump e imperio 

La escenificación de la nueva derecha extrema ha mezclado soflamas del pasado con estandartes de la creciente ola de populismo ultra mundial liderada por Donald Trump. De este, así, ha tomado el odio a la prensa y sus supuestas 'fake news' ("Denunciamos a los medios de comunicación mentirosos"), el lema electoral que le llevó a la Casa Blanca ("Haremos a España grande otra vez") y la tradicional proclama religiosa de exaltación de Estados Unidos ("Que Dios bendiga a España"). Y de sus homólogos europeos, su oposición a la UE, si bien más matizada: "Somos euroexigentes frente a los europapanatas".

Al mismo tiempo, Vox ha apelado a la épica de la España imperial como en época de la dictadura. Eso sí, cuidándose de no exhibir banderas preconstitucionales y de plantear su oposición a la ley de memoria histórica no como un apoyo al franquismo sino como una apelación a la "libertad de opinar del pasado lo que nos dé la gana sin que venga un aprendiz de Stalin a decirnos qué debemos pensar".

El PSOE "provocó la Guerra Civil", ha proclamado Abascal después de afirmar que España es Europa "con más derecho que nadie" porque "salvó" al continente del avance islámico. "Hace 447 años tuvo lugar la batalla de Lepanto, en la que quienes nos precedieron salvaron a la civilización occidental frente a la barbarie. Hoy vuelve a estar amenazada”, se ha sumado Javier Ortega Smith, exmilitar y secretario general del partido.

Independentismo e inmigración

Lo que más ha enardecido a los asistentes, en cualquier caso, han sido los constantes ataques al secesionismo catalán y las propuestas de mano durísima contra el mismo, como la suspensión indefinida de la autonomía, la detención de Torra y el resto de líderes independentistas, la ilegalización de sus partidos y la disolución de los Mossos d'Esquadra. "Que no vengan los 'correctitos' a decirnos que somos turbas de circo romano por gritar: Puigdemont a prisión", ha jaleado para abrir el acto Rocío Monasterio, su líder en Madrid.

El otro caballo de batalla de Vox para exaltar con gran éxito a sus bases ha sido la "invasión" de la inmigración ilegal. "Los criminales mayoritariamente suelen ser extranjeros", ha clamado Abascal. El feminismo ("Queremos recuperar la dignidad de las mujeres que nos quieren quitar con políticas de cuotas"), ETA ("Aprobaremos la cadena perpetua para todos los terroristas"), la defensa de los toros y la Semana Santa ("Quién no le guste que no vaya"), la oposición al aborto ("Especial protección a los niños en el viente materno") y la bajada fiscal ("Bajaremos los impuestos abusivos y confiscatorios para que se termine con el expolio fiscal a la clase media") han completado su lista de soflamas favoritas.

Como ha dejado claro Abascal, el objetivo más inmediato de Vox tras su existosa convocatoria es que los demás partidos de derecha no apelen al voto útil para frenar su empuje, ahora que las encuestas le dan posibilidades de entrar en el Congreso. "A partir de ahora os van a culpabilizar y querrán que tengáis miedo. Dirán que viene la ultraderecha, algunos 'moderaditos' también. Pero además os van a decir que sois culpables de que viene la izquierda los mismos que no derogaron ninguna ley de la izquierda y que dejaron crecer al secesionismo", ha clamado en un acto que se ha cerrado con gritos de 'Viva España' y con el himno nacional. 

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