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La Generalitat no invita al Estado al inicio de curso en la escuela de los Mossos

Tras el plantón del 2017, la Conselleria d'Interior ignora a jueces, fiscales, Policía Nacional, Guardia Civil y delegada del gobierno

La decisión vuelve a añadir tensión política a un cuerpo catalán que ansía recomponer la relación con el poder judicial

Guillem Sànchez / J.G. Albalat

El President Torra, junto al Ministro Grande Marlaska y el Conseller Buch en la reunión de la Junta de Seguretat de Catalunya.

El President Torra, junto al Ministro Grande Marlaska y el Conseller Buch en la reunión de la Junta de Seguretat de Catalunya. / RICARD CUGAT

Ni el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC), ni la Fiscalía Superior de Catalunya, ni la Delegación del Gobierno en Catalunya, ni el Cuerpo Nacional de Policía (CNP), ni tampoco la Guardia Civil. La Conselleria d'Interior no ha invitado, por primera vez en la historia del Institut de Seguretat Pública de Catalunya, a ninguna autoridad estatal a la inauguración del año académico, según han confirmado todas estas instituciones al ser consultadas por EL PERIÓDICO. En realidad, ninguna tenía constancia de que el acto, presidido por el conseller Miquel Buch, se celebrará este viernes.

Es la primera vez que no son invitados pero la segunda que no asistirán. El pasado año, este acto coincidió con la tormenta política que sucedió al referéndum unilateral de independencia, y ninguna de estas autoridades quiso participar. Las instituciones políticas, judiciales y policiales decidieron rechazar la invitación y algunas detallaron a este diario que esa decisión se había tomado a causa del clima político. Joaquim Forn, entonces al frente de la cartera de Interior, optó por sortear el vacío estatal anulando su presencia, que ya había anunciado.

Fuentes de la Conselleria d’Interior, responsable del protocolo que ha diseñado la lista de asistentes, aclaran que para la inauguración del curso 2018-19 se ha tomado esta decisión a causa del plantón del año anterior y porque, desde entonces, ninguna de las instituciones anteriores ha dado una señal que indicara que ahora si quería ser invitada. "La relación con el Estado ha mejorado en los últimos tiempos y, en cuanto nos hagan saber que desean regresar a actos como el de la inauguración del ISPC, serán de nuevo invitados", explican para restar importancia al asunto.

En sentido contrario, la Guardia Civil y la Delegación del Gobierno en Catalunya -que actualmente ya no preside Enric Millo sino la socialista Teresa Cunillera- sí ha invitado a la cúpula de los Mossos d’Esquadra y al conseller Miquel Buch a las fiestas de la patrona de la benemérita, que se celebrarán el próximo 11 de octubre en Sant Andreu de la Barca. Varios comisarios de la policía catalana, además, también han sido contados en la cena informal que, con idéntico motivo, se servirá mañana viernes en la misma sede del instituto armado.

La totalidad de las instituciones españolas consultadas por este diario se ha limitado a confirmar que no han recibido la invitación pero han declinado hacer ningún tipo de "valoración" o "interpretación".

Deshielo o glaciación

El arranque del año académico en el ISPC, donde habitualmente participaban fiscales y jueces como ponentes de los alumnos, se convierte de esta manera en otro motivo de tensión más que de distensión. Porque en el presente curso sí se confiaba en que regresaran autoridades judiciales a impartir clase, después de la ausencia del 2017-18. Pero tras esta inauguración, todo vuelve a quedar en el aire.

El acto de apertura estará presentado por el director de TV-3, Vicent Sanchis, y presidido por el conseller Buch, que a diferencia de Forn, sí inaugurará un curso sin presencia de ningún estamento español en las butacas. Los alumnos de la escuela de mossos y policías locales, de bomberos y de los estudiantes del grado de seguridad pública de la Universitat de Barcelona -todos ellos agrupados en el ISPC- hace un mes que estudian y, posiblemente, el protocolo de mañana no altere lo más mínimo sus clases. Sí supone un contratiempo, en cambio, para los jefes de los aspirantes a agentes de la ley: la cúpula policial de los Mossos, que lleva meses tratando de recomponer los puentes rotos con los cuerpos estatales y, en especial, con jueces y fiscales, una autoridad de la que depende en tanto que policía judicial.

Mossos sin celebraciones

Los Mossos, además, tampoco podrán limar asperezas invitando a ninguna autoridad española a su fiesta oficial, el Dia de les Esquadres, porque esta se ha suspendido, tal como avanzó El Mundo. Según fuentes consultadas por este diario, no se celebrará asimismo ni el Sopar de Gala ni el concurso de 'Mosso de l'Any'.

Más de un año después de los atentados del 17-A, los Mossos siguen sin poder homenajear en condiciones a los agentes que combatieron a los terroristas de Ripoll y Cambrils. Se decidió suspender la cena y el concurso porque el cuerpo, con su mayor Trapero en vísperas de un juicio y un centenar de agentes investigados por el 1-O, "no estaba para celebraciones". Pero sí se pretendía distinguir a los policías del 17-A en la gala de las Esquadras. Aunque finalmente optaron también por abortarla por miedo a que, en presencia de autoridades judiciales, los discursos de Quim Torra o Buch echaran sal a una herida que no logran cicatrizar.

Los últimos enfrentamientos con los CDR no han hecho sino empeorar una relación entre la Conselleria y los Mossos cada vez más complicada. "Queremos que nos dejen tranquilos, queremos trabajar con independencia", subraya un mando policial a este diario, cansado como denuncian los sindicatos de ser "instrumentalizados". Inaugurar este año académico en el ISPC solo con Buch, tampoco ayuda.

El comisario jefe, Miquel Esquius, pocos días antes del 11 de septiembre, en la sede del complejo Egara, se dirigió tras el parón vacacional a todos los mandos, en la primera conversación formal que tenía con todos ellos tras ser nombrado en sustitución de Ferran López, y les dijo, tanto al principio como al final de su discurso, que recordaran "más que nunca" que los Mossos "iban a seguir siendo garantes de la paz, la convivencia y la pluralidad ideológica" de "todos los ciudadanos". Era una llamada que, a puerta cerrada, pedía a gritos a unos y a otros que les dejaran volver a ser simplemente policías. Pero la política tenía otros planes.