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El doble juego de Torra con los CDR enerva a los agentes de los Mossos

El Govern trató la jornada reivindicativa del 1-O como un día "normal" y la falta de efectivos multiplicó los incidentes

Tras el asedio al Parlament, los policías se manifestarán contra el "menosprecio" que detectan en decisiones policiales tomadas en clave política

Guillem Sànchez

Agentes de Seguridad Ciudadana armados con cascos y desempeñando funciones de orden público, dentro de un Parlament asediado por manifestantes. 

Agentes de Seguridad Ciudadana armados con cascos y desempeñando funciones de orden público, dentro de un Parlament asediado por manifestantes. 

La imagen de los Mossos d'Esquadra refugiados en el interior del Parlament de Catalunya, con patrullas policiales de la calle equipadas atropelladamente con cascos blancos viejos como última defensa de la cámara, se ha convertido en la metáfora de una policía aprisionada por la política y superada por la falta de recursos. También en el detonante que ha hecho aflorar que los agentes se han hartado del doble juego del Govern del president Quim Torra

Tras los lanzamientos de pintura y los enfrentamientos de la contramanifestación independentista del pasado sábado, "¿cómo puede salir a pedir a los CDR que aprieten?". La pregunta la formula a este diario un subinspector. Pero recoge la crispación del resto de fuentes policiales consultadas por EL PERIÓDICO, que coinciden en afirmar que se sienten "vendidos"El SICME, el sindicato de los mandos, ha pedido explícitamente que cese "la instrumentalización". El resto de fuerzas sindicales son más contundentes y exigen que se detengan "las faltas de respeto al cuerpo". Y la plataforma de agentes Mo.S.O.S., surgida originalmente este verano por el malestar de una condiciones laborales que han llevado al límite a los policías, prepara una manifestación de protesta para el sábado por la tarde. 

Indignación con el director Martínez 

No ha ayudado a calmar los ánimos -en realidad ha tenido el efecto inverso- escuchar al director de la policía catalana, Andreu Martínez, aseverar que al dispositivo del aniversario del 1-O ni le han faltado efectivos ni tampoco planificación. En una pirueta argumental incluso más arriesgada, Martínez, en una rueda de prensa afrontada sin la compañía de ninguno de los comisarios, ha añadido que los agentes de Seguridad Ciudadana del casco blanco que acabaron protegiendo el Parlament estaban "previstos".

Según las fuentes consultadas por este diario, sin embargo, el director no ordenó que se tratara la jornada prevista por los CDR como algo extraordinario y se abordó incomprensiblemente con las unidades de un día "normal". Los antidisturbios disponibles eran exiguos porque la Brigada Móbil tenía a unos 200 agentes de fiesta y la ARRO de Barcelona no contó con ningún tipo de refuerzo. Mutilados en cuanto efectivos, las órdenes que se dieron a los policías durante los altercados, además, fueron interpretadas por muchos agentes en clave política, algo que acentuó el sentimiento de abandono. "Si el Govern apoya a los CDR, que no mande a los mossos", acaban razonando para evidenciar la incongruencia de querer estar en los dos frentes que se encuentran en la calle últimamente cada vez que hay problemas: "O estás con tu policía a quien ordenas levantar la acampada de Sant Jaume, impedir el contacto con los manifestantes de Jusapol o defender el Parlament o lo estás con los manifestantes que llevan a cabo esas acciones", concluyen.

Órdenes policiales o políticas 

En Girona se dejó sin efecto la detención de un joven que agredió con una barra de hierro a un antidisturbio en la cabeza. Lo que dio pie a una discusión por emisora entre el jefe de la Brigada Móbil y un mando de la región, que intercedió para que, tras ser identificado, fuera liberado para evitar concentraciones de protesta frente a la comisaría horas más tarde, según fuentes policiales. Tampoco se permitió a esta unidad cargar en la subdelegación y facilitar así que pudiera salir de Girona y acudir en respuesta de las reiteradas peticiones de ayuda que llegaban desde la ARRO en Barcelona, cuyo cordón es el que se vería superado en el Parlament. Los agentes que, en lugar de los antidisturbios, sí se enviaron a la cámara catalana fueron los integrantes de las patrullas que estaban de guardia en la capital catalana. Policías sin formación en orden público, que usaron el casco blanco y el escudo del maletero del coche componiendo una fotografía insólita. "Por la radio ordenaron a todas las unidades ir a la Ciutadella con las luces prioritarias para simular que eran muchos los refuerzos que llegaban", señalan para demostrar que aquello se trató de una acción a la desesperada. En ningún caso prevista, como ha afirmado el director Martínez. La única dotación de la Brimo activa en Barcelona anoche fue la que se quedó rodeada por manifesantes y con la espalda pegada a la jefatura de la Policía Nacional en la Via Laietana. En esa situación, también a ellos se les negó en diversas ocasiones la petición de cargar solicitada para zanjar una lluvia de objetos que incluía "botellas y algún candado". 

Fuentes de la Conselleria tratan de simplificar este malabarismo institucional arguyendo que en el contexto actual el Govern paga demasiado caras las cargas policiales contra manifestantes independentistas. Pero este cálculo político, combinado con la falta efectivos, es lo que acaba exponiendo absurdamente a los agentes. O así lo sienten.