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exdirigente de CDC

Muere Macià Alavedra, figura clave del pujolismo y del 'caso Pretoria'

El 'exconseller' ha fallecido esta madrugada a los 84 años en el hospital Clínic de Barcelona

Representante del 'sector negocios' de CDC, fue detenido en el 2009 por el 'caso Pretoria'

Fidel Masreal

Macià Alavedra , durante el juicio por el caso Pretoria.

Macià Alavedra , durante el juicio por el caso Pretoria.

Con la muerte el pasado sábado de Macià Alavedra a los 84 años se va, con permiso de Lluís Prenafeta, el más potente representante de la política y los negocios vinculados al catalanismo convergente. Política, negocios...y tráfico de influencias, gracias a la acumulación de poder. Alavedra vivió desde la infancia en un ambiente cultivado y erudito -era hijo del secretario del 'president' Macià- y siempre practicó, con fanfarronería y sarcasmo, el arte de la influencia, la buena comida y un catalanismo nunca independentista y siempre muy bien conectado con las élites políticas, económicas y financieras catalanas y españolas.

Ganar dinero

Con todo, Macià Alavedra era en los últimos años un hombre debilitado y tocado, tras estallar el 'caso Pretoria' de tráfico de influencias, y tras la muerte de su esposa, Doris Malfeito en el 2014 tras 60 años de matrimonio. Sobre la corrupción en general admitía que la primera había existido, vinculada a la financiación de los partidos, incluido el suyo; y sobre 'Pretoria', siempre desafiante, apretaba los dientes y aseguraba no arrepentirse de nada excepto de no haber ganado más dinero, y defendía su inocencia y su derecho a crear riqueza y a ganar dinero...porque así funciona el país.

El Estatut y el concierto económico

Alavedra, que pasó buena parte de la juventud en el exilio, fue uno de los parlamentarios que contribuyeron el Estatut del 79. Pujol, de quien fue mano derecha durante muchos años, le nombró 'conseller' de Governació, y lo fue hasta el 86. Alavedra tuvo un gran poder al lado del 'president', en especial cuando asumió la cartera de economía en el 87 tras la muerte de Trias Fargas. Y en Convergència, él reivindicó su papel de engrasador de las siempre tensas relaciones entre Pujol y Miquel Roca.

Engrasador y pactista. Alavedra participó en las negociaciones que culminaron con la cesión del 15% del IRPF a las comunidades autónomas en 1993, con Gobierno del PSOE, y del 30% en 1996, con el del PP. Y fue uno de los negociadores del Pacto del Majestic entre el gobierno de Pujol y el PP de José María Aznar. De Rodrigo Rato decía que había sido el mejor ministro de Economía de España. Lo decía pese al caso Bankia, que atribuía sólo a cuestiones de estatus y poder.

Crítico con el 'procés'

El 'exconseller' era un hombre de sentimiento catalanista pero alejado de veleidades unilaterales. Ya en el 2014 decía a quien quería escucharle, en su lenguaje directo y provocador, que el 'procés' se iría "a la mierda" como siempre en la historia de Catalunya porque faltaba base social (500.000 votos, decía) para que la independencia tuviera expectativas de éxito. Y porque Catalunya estaba en manos de ERC, la CUP e ICV, y en España podría acabar pactando Podemos con el PSOE. Siempre provocativo, Alavedra se proclamaba enemigo del "marxismo" y las izquierdas, a las que trataba con indisimulado desdén.

El 'sector negocios' y Pujol

A Alavedra se le atribuye un papel destacado en conocido como 'sector negocios' de Convergència. En privado admitía que en su partido la corrupción había existido y que Pujol había mirado durante años hacia otro lado. Un Pujol con el que era crítico pero siempre respetuoso y al que perdonaba el caso de su reconocido fraude económico con la herencia de su padre. 

En el 2009 fue detenido en el marco del llamado 'caso Pretoria', instruido por el juez Baltasar Garzón, en el que se investigaba el cobro de comisiones por ssu intemediación entre políticos y empresarios , al igual que su excompañero de filas y exsecretario de Presidencia. Lluís Prenafeta. El pasado mes de julio la Audiencia Nacional lo condenó a un año y once meses de prisión por diferentes delitos vinculados a este caso y le impuso una multa de 3,2 millones, después de cerrar un acuerdo con la fiscalía anticorrupción.

Con todo, Alavedra era un hombre conectadísimo al poder y seguía recibiendo en los últimos años llamadas de Artur Mas, de Pujol y de empresarios y financieros. Fue presidente del consejo de administración de Autopistas de Catalunya, participada mayoritariamente por La Caixa, a través de Acesa desde 1997 a 2003, año en que fue nombrado presidente de Abertis Logística. Presidente de Kern Pharma desde 1999 hasta octubre de 2004, continuó como consejero del grupo Indukern hasta mayo de 2009. Todo siempre sin perder el gusto por la buena comida y por la fanfarronería. Como cuando el responsable de un exclusivo restaurante de Barcelona, en el 2001, se le acercó y le preguntó por el 11-S y Bin Laden. "Déjate de Bin Laden y preocúpate de tener las patatas bien hechas", espetó Alavedra.