Ir a contenido

ENTREVISTA AL EXDELEGADO DEL GOBIERNO EN CATALUNYA

Enric Millo: "El coste de no hacer nada era muy superior al de impedir el 1-O"

Daniel G. Sastre

Entrevista a Enric Millo, exdelegado del Gobierno en Catalunya / ALVARO MONGE

Tres meses después de dejar el cargo de delegado del Gobierno en Catalunya, Enric Millo reflexiona sobre los aciertos y errores del Ejecutivo del PP antes, durante y después del referéndum unilateral del 1-O.

¿Cómo vivió los días previos al 1-O?

Hay un momento muy importante, que es la Junta de Seguridad del 28 de septiembre. El día 27 es cuando la jueza del TSJC asume el caso, y las ocho circulares que había dictado el fiscal general hasta ese momento quedan en sus manos. Y dicta una resolución que es muy clara: el referéndum es ilegal, no se puede celebrar, los colegios tienen que estar cerrados, y si hubiera algún colegio abierto hay que entrar, incautar, desalojar y cerrar el colegio. Eso es de obligado cumplimiento para los tres cuerpos.

¿El Gobierno no podría haber hecho una planificación diferente, que evitara las imágenes violentas que se vieron el 1 de octubre? ¿La policía podría haber acudido a los colegios el viernes previo, por ejemplo?

Dos cuestiones. La primera es que en el periodo que va desde el 8 de septiembre hasta el 27, el fiscal da instrucciones de que los colegios se cierren el viernes, y queden clausurados hasta el lunes. Si alguien quisiera utilizar un colegio electoral, tendría que usar la fuerza para entrar. Se supone que cerrarlos significa precintarlos y poner un retén de agentes de seguridad para garantizar que no se abren. Esto implica un número muy importante de personal: tres días, 24 horas al día, turnos de ocho horas en 2.315 colegios señalados... Se podría haber hecho. Pero cuando llega el momento que la jueza del TSJC dicta su auto este extremo se elimina. 

¿Pero no cree que ahí está la clave de todo?

Un mandato judicial hay que cumplirlo. Y hay alguien que desde el primer momento decide saltarse la ley, pretende burlar el Estado de derecho y provocar un enfrentamiento de la ciudadanía contra las fuerzas de seguridad. No sé si lo decide pensando que el Estado cederá y no cumplirá el mandato policial o pensando que si lo hace provocarán imágenes muy perjudiciales para la credibilidad del sistema.

Que es lo que acabó pasando.

Bueno, es lo que intentaron. Creo que no lo han conseguido porque la razón está de parte de quien cumple con la ley y quien respeta el Estado de derecho. El responsable es quien decide actuar contra el Estado de derecho, porque lo que no se puede hacer es someterse al chantaje del que amenaza con incumplir las sentencias. Pretender que cuando los antidisturbios actúan las imágenes sean bonitas es muy difícil. Yo no conozco ninguna imagen del mundo, ni en la Europa democrática, donde hayan tenido que intervenir los antidisturbios para mantener una situación de orden donde las imágenes sean bonitas. 

¿Piensa un año después que el Gobierno debería haber afrontado el 1-O con una estrategia más fructífera? Es posible que el principal activo del independentismo sean ahora esas imágenes de violencia policial.

Es inevitable que un Gobierno, el de la Generalitat, que ha decidido unilateralmente saltarse las leyes, burlarse del Estado de derecho, intente utilizar unas imágenes en las que los antidisturbios intentan cumplir un mandato judicial. La otra opción era ceder.

¿Ceder como se cedió el 9-N del 2014?

No. El 9-N no tiene nada que ver con el 1-O. No había sentencias de tribunales, no había autos judiciales, no había instrucciones del fiscal... No había nada de todo esto. Es incomparable, aquello era incomparable.

En términos políticos, si ustedes ya habían dicho que el referéndum era ilegal, ¿no habría sido más inteligente dejar que la jornada pasara y al día siguiente decir que aquello no servía de nada?

Habría sido mucho peor. Inifintamente peor.

¿Por qué?

Porque si, habiendo invalidado el referéndum y desarticulado la logística, el relato es que hubo referéndum, que ganó el 'sí', que se declaró la independencia y hay que implementarla, ¿cuál sería el relato si el Estado no hubiera hecho nada para impedirlo? Pues que el Estado se retira, que esto es la selva. Que unos se saltan a la torera el Estado de derecho y el Estado dice 'haced lo que queráis'. El coste de impedirlo existe; el coste de no hacer nada era infinitamente superior.

Pero se dio una imagen...

Esta imagen, que no es agradable, el tiempo la resituará. Ninguna imagen de intervención de antidisturbios es agradable. ¿O es que las imágenes de la plaza de Catalunya del 15-M son agradables? Pero nadie ha hecho un relato de un Estado represor con eso. O las del 11 de junio del 2011, cuando miles de personas rodearon el Parlament y Artur Mas tuvo que entrar en helicóptero. Nadie utilizó esas imágenes torticeramente, nadie manipuló y retorció esas imágenes para construir el relato de un Estado antidemocrático.

¿No hace ninguna autocrítica?

Yo tengo mi opinión personal. Yo veía muy interesante la posición del fiscal general del Estado, porque él decía que los colegios tenían que estar cerrados el viernes. Eso implicaba un despliegue tremendo, pero se podía hacer. Pero cuando la jueza no plasma esta instrucción… El fiscal también en sus últimas circulares decía que no se podía votar en un radio de seguridad 100 metros de un colegio electoral. Ergo, estaba diciendo que fuera de ese radio, hágase lo que se quiera. Pero el objetivo de Puigdemont y compañía era proyectar un mensaje internacional de falta de democracia y de Estado represor. Que, evidentemente, es una ficción.

¿Cómo vivió usted personalmente esos sucesos y este último año?

Con mucha preocupación, y con un desgaste personal y familiar tremendo. Eres consciente durante todo el proceso de que hay una decisión tomada de ir a una colisión. Es como ir en un avión y te dicen que te vas a estrellar, que alguien ha puesto el piloto automático y ha cerrado la puerta con llave. Había que actuar de tal manera que al mismo tiempo que se impedía la celebración del referéndum se evitara que el conflicto en la calle subiera hasta tal nivel que tuviera consecuencias graves para la integridad física de las personas. Teniendo en cuenta que hubo más de 10.000 acciones concretas ese 1 de octubre, cientos de personas intentando obstaculizar la acción de la policía judicial, se ve el grado de profesionalidad de esas fuerzas de seguridad.

La Generalitat habló de más de mil heridos.

Habló, pero no los hemos visto nunca.

No se cree esas cifras.

En los partes que hemos visto hay de todo, desde una fractura, un hematoma, un golpe, un tirón, un esguince o un ataque de ansiedad en el domicilio viendo las imágenes por televisión. Hay una casuística muy grande.

¿El independentismo está más fuerte que hace un año?

Está más debilitado y más radicalizado, las dos cosas. Desde el punto de vista de la legalidad puedo afirmar que el proceso independentista fracasó. Quería declarar la independencia mediante un referéndum y no lo consiguió. Fracasó ante la determinación del Gobierno de España y de la actuación del poder judicial. Esto no se quiere reconocer públicamente, yo lo entiendo. No quieren asumir la derrota, pero no consiguieron su objetivo. Es necesario exigir al Govern que asuma la realidad y emprenda un camino diferente.