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Sánchez reitera su apuesta por un referéndum sobre el "autogobierno" en Catalunya

El jefe del Ejecutivo asegura que los lazos amarillos ponen en riesgo "la convivencia"

Renuncia al impuesto a la banca e incide en los vínculos históricos del PP con el franquismo

Juan Ruiz Sierra

Pedro Sánchez,  el pasado viernes en San José de Costa Rica. 

Pedro Sánchez,  el pasado viernes en San José de Costa Rica.  / EFE / Jeffrey Arguedas

Pedro Sánchez ha mostrado este lunes con claridad su opinión sobre los lazos amarillos en Catalunya, los símbolos a favor de la independencia y los políticos presos que están generando, entre sus defensores y detractores, un aumento de la tensión social y política. El presidente del Gobierno, que no apoya la decisión de Albert Rivera de retirar los lazos con sus propias manos ni la de Pablo Casado de prohibirlos por ley, se ha mostrado "en contra" de estos símbolos porque "dividen" y ponen en riesgo la "convivencia".

"El Gobierno de España está en contra de los símbolos que dividen. Sobre todo cuando hablamos de instituciones públicas, donde tiene que estar representadas todas las sensibilidades. Ahora mismo no lo están, porque solo hay símbolos de una parte", ha dicho en la Cadena Ser el líder socialista, aludiendo a los ayuntamientos gobernados por partidos independentistas. "Lo que está en juego no es la independencia, sino la convivencia", ha añadido Sánchez, que también ha defendido la necesidad de que este asunto se aborda en la próxima Junta de Seguridad.

El jefe del Ejecutivo ha insistido en "reconstruir la lealtad quebrada" para dar una solución territorial "a medio plazo" que permita convocar un referéndum en Catalunya no "sobre la independencia", sino sobre el "autogobierno", a través de un nuevo Estatut. La política territorial del Gobierno, ha dicho Sánchez, va en este sentido: retirada de recursos ante el Tribunal Constitucional contra leyes sociales catalanas, celebración de un Consejo de Ministros en Barcelona entre octubre y noviembre y reactivación de las comisiones bilaterales Estado-Generalitat, reactivadas tras siete años de parálisis. La intención del Ejecutivo es que estos organismos, ha aclarado el presidente, se reúnan y trabajen para abordar la política de infraestructuras, los asuntos económicos y las transferencias, "diga lo que diga" el Govern.

Sánchez continúa creyendo que el 'president', Quim Torra, no irá más allá de la "inflamación" verbal. "El otoño del 2018 no debe ahondar en las heridas del año pasado, debe curarlas", ha señalado. Pero si el Govern vuelve a cometer ilegalidades, el Ejecutivo central tendrá muy presente el artículo 155 de la Constitución, para suspender la autonomía catalana en todo o en parte. "Es un artículo constitucional, perfectamente legítimo para volver a reubicar a Catalunya en el Estatut, la legalidad y la Constitución. Eso a día de hoy no se ha producido, más allá de una retórica inflamatoria. En el momento en que se produzca, el Gobierno lo hará", ha dicho el presidente.

Política fiscal y memoria histórica

Sánchez, que insiste en que logrará aprobar los Presupuestos a través de un pacto con Podemos que después se amplíe al resto de formaciones que apoyaron su moción de censura, ha renunciado sin decirlo a una de las medidas económicas más relevantes de su proyecto político: un impuesto a los beneficios de la banca con el que financiar el sistema de pensiones, una iniciativa también defendida por Podemos. En la entrevista, el presidente solo se ha referido en este campo al impuesto sobre las transacciones financieras.

El líder socialista, por último, ha apuntado a los vínculos históricos del PP con el franquismo para explicar la posición de los de Casado en memoria histórica. "El PP no tiene un problema con la memoria histórica, sino con su historia", ha concluido.   

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