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AUDIENCIA NACIONAL

A prisión un presunto yihadista detenido en Mataró por ser un "agente activo" de captación

Según el juez, realizaba las labores de reclutamiento en la peluquería que regentaba y en domicilios particulares

Efe

La Guardia Civil traslada a uno de los yihadistas detenidos en Mataró, el pasado miércoles.

La Guardia Civil traslada a uno de los yihadistas detenidos en Mataró, el pasado miércoles. / QUIQUE GARCÍA (EFE)

El juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz ha enviado a prisión a uno de los dos detenidos el miércoles en Mataró (Maresme) por formar parte de una estructura para reclutar yihadistas y enviarlos como combatientes a zonas de conflicto integrados en grupos terroristas islamistas.

De los dos detenidos solo ha pasado a disposición judicial uno de ellos, El Mostafa B.B, de origen marroquí y de 46 años, para quien Pedraz ha decretado el ingreso en prisión provisional y sin fianza por un delito de integración en organización terrorista, mientras que el segundo arrestado, Omar K., quedó en libertad sin pasar ante el juez.

Según el auto de prisión, El Mostafa realizaba labores de captación "en una peluquería que regentaba y en domicilios privados, organizando al efecto las oportunas reuniones" como "agente activo" del yihadismo, tanto en Mataró, donde residía, como en Barcelona y Tarragona.

Este a su vez había sido captado por una célula salafista yihadista que operaba entre las ciudades marroquís de Tánger y Salé y después se dedicó a captar a oros, como Omar K., y a mantener contactos con integrantes de otras células yihadistas con el fin de enviar combatientes a Siria.

Indicios en su contra

Entre los indicios contra él, destaca una comisión rogatoria de Marruecos en la que un miembro de la célula terrorista le implica en seguimientos y vigilancias en la peluquería, así como intervenciones telefónicas, actividad en redes sociales y conversaciones por Whatsapp con un combatiente en la zona sirio-iraquí.

También le incrimina, según el juez, la declaración que ha prestado el otro investigado, Omar K., que confesó haber sido captado y adoctrinado por el detenido, que trató asimismo de radicalizar a su familia, además de las medidas de seguridad que tomaba, llegando a utilizar diez terminales de teléfono.

La investigación se inició por parte de especialistas del Servicio de Información de la Guardia Civil a finales del 2015, gracias a la cooperación con servicios policiales de varios países, al detectarse la actividad en internet de varios individuos que consumían propaganda de las diferentes plataformas asociadas a grupos terroristas.

Según el Ministerio del Interior, ante la pérdida de territorio y potencial material, humano y financiero que afronta el grupo terrorista Estado Islámico sobre el terreno en Siria Irak, la difusión de propaganda y la captación de nuevos adeptos se ha convertido en una de sus principales actividades, desarrollada de forma muy importante a través de internet y de las diferentes plataformas y redes sociales.

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