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INCUMPLIMIENTO DEL PACTO DE INVESTIDURA

Puigdemont bloquea la cesión a ERC del control de TV-3

JxCat retiene la presidencia de la CCMA y la dirección de la televisión al menos hasta otoño

La renovación se aplaza por la tensión entre los socios y las disputas sobre los candidatos

El Periódico

Los estudios centrales de TV-3 en Sant Joan Despí

Los estudios centrales de TV-3 en Sant Joan Despí / JOAN PUIG

Cinco meses de negociaciones entre Junts per Catalunya y Esquerra Republicana dieron mucho de sí. Desde las elecciones del 21-D hasta la constitución del Govern presidido por Quim Torra, en paralelo a las pugnas por los sucesivos candidatos a la investidura, JxCat y ERC se repartieron 'conselleries', presupuestos, altos cargos, retribuciones e, incluso, el control de los medios públicos de comunicación, que los republicanos lograron para sí. Pero el encontronazo a cuenta de la suspensión o no de Carles Puigdemont como diputado ha facilitado que sus partidarios bloqueen el pacto, consistente en ceder a ERC la presidencia de la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals (CCMA) y la dirección de TV-3.

La renovación del consejo de la CCMA debía producirse, según han confirmado fuentes de ambos grupos parlamentarios, como tarde en "el tercer pleno del Parlament tras la primera reunión del Govern". Esta alambicada fórmula garantizaba que, de no mediar una repetición electoral, el relevo de los seis consejeros de la CCMA --la mayoría, con el mandato de seis años ya vencido-- se ejecutaría antes de las vacaciones parlamentarias. Ahora cuatro de ellos están prorrogados y queda vacante la plaza del expresidente, Brauli Duart, nombrado número dos de la Conselleria d'Interior.

El reparto de cromos, forzado por ERC en la negociación de la investidura, suponía cambiar las tornas respecto a la anterior legislatura: los republicanos podrán nombrar al presidente de la Corporació --que controla las políticas de ingresos y gastos de todos los medios públicos y, al menos formalmente, designa a sus directivos--, al director de TV-3 y al jefe de informativos de Catalunya Ràdio, los mismos cargos que en el 2016 se reservó Convergència (luego PDECat). A JxCat le corresponden, según lo acordado, la vicepresidencia de la CCMA, la jefatura de informativos de la televisión pública y la dirección de la radio.

Vacaciones parlamentarias

Pero la renovación del consejo de gobierno de la CCMA no ha entrado en el orden del día de ninguna de las cuatro sesiones plenarias celebradas por el Parlament tras la toma de posesión del Govern Torra. El último pleno ni siquiera llegó a celebrarse por la pretensión de JxCat de suspender a cinco diputados presos o fugados, conforme al auto del juez Pablo Llarena, pero no a Puigdemont. Para evitar el conflicto entre los posconvergentes y Esquerra, el hemiciclo ha cerrado sus puertas hasta el próximo octubre, cuando tiene previsto celebrar el debate de política general.

El pacto sobre los medios públicos, pues, ha quedado en suspenso. Y, ante las continuas trifulcas entre ambos socios y el fantasma de un regreso a las urnas, no es descartable que a medio plazo la CCMA conserve su actual composición.

Antes del bloqueo, ERC había contactado con otros grupos parlamentarios para acordar la distribución de los asientos de la CCMA, basada en los resultados electorales del 21-D: dos para Ciutadans, dos para JxCat, la presidencia para los republicanos y el sexto, cedido por estos, para el PSC.

Saül Gordillo, director de Catalunya Ràdio; Vicenç Sanchis, director de TV-3, y Núria Llorach, presidenta de la CCMA /PERE FRANCESCH (ACN)

Veto a Saül Gordillo

Bajo la apariencia de un aplazamiento temporal laten profundas discrepancias entre los socios sobre el perfil y afinidades de los candidatos a ocupar los cargos directivos de la televisión y la radio públicas. JxCat recela de uno de los aspirantes republicanos, el hoy director de Catalunya Ràdio, Saül Gordillo, por juzgarlo demasiado hostil a sus intereses partidistas.

Gordillo ha mantenido una tensa relación con la cúpula posconvergente de la Corporació, a la que, abiertamente o entre líneas, ha acusado de torpedear sus fichajes en Catalunya Ràdio para beneficiar a su competidora del Grupo Godó, RAC-1. Así sucedió con Albert Om, en el 2016, y con Cristina Puig, el pasado año.

Ante la renuncia de JxCat, que ha amenazado con un férreo marcaje en el consejo si el elegido fuera Gordillo, Esquerra ha llegado a barajar otros nombres, incluido el del consejero delegado del diario 'Ara', Salvador García Ruiz, pero ninguno se da por definitivo.

Xirgo, Antich, Barbeta...

Para la dirección de Catalunya Ràdio, el entorno de Puigdemont ha señalado al excompañero y amigo personal del 'expresident' Xevi Xirgo, director de 'El Punt Avui', junto a periodistas de otros medios acólitos, como José Antich o Jordi Barbeta (ambos ahora en 'El Nacional'), y al actual director de informativos, Francesc Cano.

Este mercadeo de nombres y perfiles para los puestos clave de la Corporació y los medios públicos se produce al amparo del pacto de investidura suscrito por las dos grandes fuerzas independentistas, que aboga por "garantizar criterios de renovacióntransparencia y profesionalidad" en la elección de los miembros del consejo de gobierno.

2.300 empleados y 30 millones para productoras

La formación del Govern y el levantamiento de la intervención de la Generalitat vía artículo 155 de la Constitución, tras siete meses de vigencia, permitieron a la Generalitat aliviar la asfixia financiera de los medios públicos catalanes, motivada por el fuerte desplome de los ingresos publicitarios --en parte, a raíz de su protagonismo en el proceso soberanista-- y el cambio de criterio del Ministerio de Hacienda acerca de la imputación del IVA en las televisiones públicas. En una de sus primeras reuniones, el Consell Executiu presidido por Quim Torra inyectó 20,4 millones de euros en TV-3 para evitar nuevos recortes en su parrilla.

El control de la CCMA comporta manejar una plantilla de 2.300 empleados y un presupuesto de 236 millones de euros, de los cuales más de la mitad está reservada al pago de nóminas. De los restantes gastos, la partida más relevante es la destinada a la producción externa de programas para el 'prime time' de TV-3: en torno a 30 millones anuales distribuidos entre un puñado de productoras catalanas. Entre los contratistas de TV-3 figuran rostros tan conocidos como Toni Soler (Minoria Absoluta), Jaume Roures (Mediapro), Antoni Bassas (Alguna Pregunta Més), Oriol Soler (Batabat) o Andreu Buenafuente (El Terrat).

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