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NEGOCIACIONES EN VILO

Sánchez se abre a pactar la financiación en este mandato

El Gobierno admite que es complicado, pero se plantea intentarlo en plena negociación con sus aliados

El Ejecutivo busca "soluciones" para driblar el bloqueo del Senado a los objetivos de déficit y deuda

Iolanda Mármol

Carmen Calvo en el patio del Congreso de los Diputados.

Carmen Calvo en el patio del Congreso de los Diputados. / DAVID CASTRO

En un contexto de vértigo a un fracaso parlamentario que complicaría la continuidad de Pedro Sánchez en la Moncloa si sus socios no aprueban este viernes la senda de déficit, el Gobierno plantea que podría reformar el modelo de financiación autonómica en esta legislatura. Es una posibilidad que el presidente descartó por falta de tiempo, para desesperación de unos aliados que confiaban en remodelarla en este mandato. A 48 horas de una votación que el Ejecutivo no tiene amarrada con quienes le dieron respaldo y que supondría una derrota sin paliativos, Sánchez abre la puerta a reformar el viejo sistema de financiación que asfixia a los territorios antes de las próximas elecciones generales.

El propio jefe del Gobierno habría comentado esta posibilidad en la reunión que mantuvo con el presidente de Asturias, Javier Fernández, este miércoles. La Moncloa matizó, poco después, que “puede ser antes de que acabe esta legislatura o en la siguiente” y subrayan las enormes dificultades que conlleva una reforma que cada autonomía quiere hacer de forma distinta. Hacienda asegura que no le consta esta posibilidad, informa Agustí Sala.

No hay más concreciones. Fuentes del Gobierno insisten en que “no significa un cambio de posición” y dan a entender que las probabilidades son escasas. Aún así, el mero anuncio de la posibilidad de acelerar una reforma que es la reclamación más importante de los territorios podría favorecer unas negociaciones endiabladas con la oposición.

A dos días de la votación, el Gobierno sigue sin los ‘síes’ necesarios de sus socios (solo cuenta con los del PNV ). Unidos Podemos se inclinaba por la abstención y decidirá su voto este jueves, al igual que Compromís y Coalición CanariaERC y el PDECat siguen negociando.

Varios grupos se preguntan qué necesidad tienen de comprometerse al apoyar a Sánchez en el Congreso si el PP tumbará después la senda de déficit en el Senado.

Ausencias sonadas

Los posconvergentes condicionan su respaldo a los objetivos de deuda y déficit a que haya avances en la negociación política Generalitat-Gobierno. La vicepresidenta, Míriam Nogueras, explicó en Madrid que se someterán a la decisión que tome el Govern, y que probablemente apurarán las negociaciones.

Sus palabras buscaban encauzar el revuelo ocasionado tras una situación cuanto menos llamativa: el grupo catalán se dividió en dos durante la votación del miércoles en el Congreso sobre la nueva dirección de RTVE. No era comprometido. El Gobierno ya contaba con perder esa y validar definitivamente a Rosa María Mateo al frente del ente público en la votación definitiva del viernes. Sin embargo, el PDECat se partió en dos, en una imagen abierta a interpretaciones.

Los cuatro diputados del ala moderada dieron su ‘sí’ (el portavoz Carles Campuzano, Jordi Xuclà, Ferran Bel y Feliu Guillaumes). Los cuatro que se alinean más cerca del ‘expresident’ Carles Puigdemont se ausentaron de la votación (Noguera, Antoni Postius, Sergi Miquel y Lourdes Ciuró). Aunque estaban en el pasillo de acceso al hemiciclo, se marcharon a la vez cuando comenzaron a sonar las señales que anuncian el pleno.

La vicepresidenta del partido descartó  intencionalidad política, argumentó que tres de los ausentes tenían reuniones a esa misma hora y que Postius había ido al dentista. También aseguró que hay buen clima en el grupo parlamentario, que por fin están bien coordinados con el Govern, y que el viernes votarán de forma unánime a favor de Mateo (salvo Postius, que no asistirá porque tiene pleno en el ayuntamiento de Lleida).

Salvar el último escollo

Si el Gobierno consigue salvar la votación de la senda de déficit en el Congreso (se vota el viernes a mediodía, a continuación de RTVE), deberá ver cómo supera el escollo del Senado. El Ejecutivo está buscando cómo driblar el bloqueo de la Cámara Alta, con mayoría del PP. Los conservadores reformaron en el 2012 la Ley de Estabilidad para que el Senado tuviese la última palabra en esta votación. “Encontraremos soluciones", comprometió la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, tras opinar que "no tiene mucho sentido" que los senadores tumben la decisión del Congreso.

Su intención es "hacer que se respete la posición constitucional que tiene el Congreso". La Carta Magna establece en su artículo 90 que la Cámara Baja deberá ratificar los vetos del Senado.

Es difícil que el Gobierno tenga apoyos y tiempo para reformar la Ley de Estabilidad (que es orgánica) para salvar este trámite. Lo que ocurre si el Senado tumba la senda de déficit es fuente de discrepancias. Algunos letrados entienden que no imposibilita que el Ejecutivo presente el anteproyecto del Presupuesto, mientras que otros estiman que Sánchez no podría llevar las cuentas al Parlamento. Una eventual alternativa sería volver a la senda del PP e inclumplirla con la complicidad de Bruselas. 

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