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LA ENCRUCIJADA POSCONVERGENTE

Puigdemont toma el control de un PDECat fracturado

Máxima tensión entre los fieles al 'expresident' y el entorno de Pascal pese a la lista conjunta

La candidatura de las bases protesta contra los "pactos de despacho" y logra casi el 30% de votos

Fidel Masreal

Los pasillos del Palau de Congressos de Catalunya durante el congreso del PDECat / RICARD CUGAT

Los pasillos del Palau de Congressos de Catalunya durante el congreso del PDECat
Puigdemont participa, de forma virtual, en la primera asamblea del PDECAT, este domingo.

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"El partido está roto". Esta es una de las afirmaciones que resume lo sucedido este fin de semana en la asamblea del PDECat: un partido en manos del 'expresident' Carles Puigdemont que lo quiere subsumir en la Crida Nacional per la República. Pero hoy por hoy, un partido quebrado y lleno de desconfianzas tras una descarnada guerra por el poder. Un partido sin apenas proyecto estratégico a la vista más allá del de la disolución en pocos meses.

Las votaciones finales, tras una nueva jornada de tensión entre sectores, han certificado la victoria de la candidatura conjunta y de encaje de bolillos entre fieles a la defenestrada Marta Pascal y a Puigdemont. Una victoria amarga del 65,2% con un notable voto de castigo de la militancia de base a lo sucedido este fin de semana, una protesta contra los "pactos de despacho" que ha logrado casi un 30% de votos favorables a una lista sin nombres propios y que exigía simplemente elecciones primarias, listas abiertas y transparencia.

Así pues, la imagen de unidad que se ha querido transmitir durante la jornada de clausura (con invocaciones reiteradas a la cohesión por parte del nuevo presidente del partido, David Bonvehí, o el 'expresident' Artur Mas, entre otros) es un puro espejismo. La prueba de ello es la división que se ha vivido en las votaciones de las ponencias política y organizativa en cuestiones clave como las incompatibilidades de cargos o la hoja de ruta hacia la independencia.

Conversación Puigdemont-Bonvehí

Lo que debía ser una jornada de calma para certificar la victoria de Puigdemont sobre Pascal, se ha convertido en una nueva batalla campal. Todo empezaba cuando los partidarios de Pascal lograban imponerse a los críticos e impedir que se relajase en exceso el régimen de incompatiblidades. En el plenario de la asamblea -siempre a puerta cerrada, como casi todo el cónclave del fin de semana- los delegados tumbaban la intención de los críticos de que los 'consellers' Miquel Buch y Damià Calvet pudieran compatibilizar su cargo institucional con la pertenencia a la nueva ejecutiva. El resultado de la votación era de 473 votos contrarios frente a 286 partidarios de dar carta blanca a los 'consellers'. En cambio, las incompatiblidades sí se relajaban para un rango institucional menor, de tal manera que un alcalde y diputado puede compaginar también responsabilidades en el partido.

La victoria frente a los díscolos ha elevado la moral de los 'pascalistas'. Y en palabras de los fieles a Puigdemont, a partir de ese momento se encareció el precio de la candidatura unitaria. Tanto es así que la cúpula saliente amenazaba con presentarse con o sin el aval de los 'puigdemontistas'. Una conversación entre el 'expresident' y David Bonvehí -nuevo presidente del partido- ha desencallado la situación. Puigdemont le ha dado margen al nuevo presidente del PDECat para confeccionar su ejecutiva y este ha elaborado una dirección con un cierto equilibrio interno.

La dirección, elemento secundario

Otra victoria parcial de Pascal tras haber tirado la toalla el sábado ha tenido un contenido más político. Por nueve votos de diferencia, se ha rechazado un texto de los críticos que reclamaba hacer efectiva la república catalana de manera "inmediata". Una propuesta que venció en asambleas como la del Baix Llobregat hace unos días, pero que este domingo no ha prosperado. Finalmente el PDECat aboga por de hacer efectiva la república "lo antes posible".

En cambio, sí prosperaba una enmienda de los críticos a favor de reintroducir el concepto de "unilateralidad" en los estatutos del partido. Una y otra decision muestran a un partido dividido entre los partidarios de un soberanismo gradualista y los que, en línea con las tesis de Puigdemont, están por mantener la confrontación con el Estado.

En este clima de división, Bonvehí articulaba una lista de 29 nombres con presencia de los actuales dirigentes, salvo Pascal, y con fieles a Puigdemont. Todo siempre en conversaciones de despacho y la influencia de los 'exconsellers' presos. Algo que ha irritado a buena parte de las bases: "Se han pasado con la dictadura y el chantaje", protestaba una asociada a media mañana. Este enojo se tradujo en la presentación de una lista promovida por las bases y con un único punto programático: exigir listas abiertas.

Contra todo pronóstico, la votación de los asociados ha dado a esta lista alternativa casi un 30% de votos. Ya como preisdente del partido, Bonvehí cerraba el cónclave con un discurso en el que admitía sin tapujos la mala imagen que se había dado: "Ha habido cosas que no hemos hecho bien. Los partidos han de cambiar en el futuro, las herramientas han de cambiar para que no nos encontremos en situaciones como la vivida estos días".

Presión en favor de la Crida

La presión para quitar peso específico al partido ha sido constante durante todo el congreso y uno de los elementos clave, a parte de la presión de Puigdemont, ha sido el papel de los dirigentes presos. En la clausura, la hija de Jordi Turull ha leído una carta en la que su padre, junto a Josep Rull y Joaquim Forn, reiteran la apuesta por la Crida y por la unidad: "Tenemos la obligación de liderar y el mandato moral de pediros unidad. No salir de la asamblea sin cohesión sería un error gravísimo", han añadido.

Los presos reclamaban una unidad que a esa hora ya era evidente que no existía en el seno del partido. También el 'expresident' Artur Mas alertaba de que "la desunión es el veneno que puede liquidar al soberanismo". Un Mas, por cierto, que lanzaba un capote a Pascal una vez ya defenestrada: "No fueron gente obediente, pero fueron gente leal al Govern, al 'president' y a la mayoría parlamentaria".

Pese al mensaje de los presos y de Mas por la unidad, el resultado del congreso deja muchos interrogantes y heridas abiertas. Interrogantes como el papel de los diputados del partido en Madrid.  En cuanto a las heridas, queda por ver cómo conviven unos y otros en la nueva ejecutiva. Con todo, sin Pascal no habrá quien haga sombra al único líder, Puigdemont. Si su estrategia de liquidación de la posconvergencia es acertada solo lo dirán las próximas elecciones.