Ir a contenido

BATALLA SUCESORIA

Diecinueve congresos del PP a través de sus lemas

"España" ha sido la palabra más escogida, presente en seis de los últimos siete eslóganes

Miriam Ruiz Castro

Clausura del congreso de AP de 1987, con el lema El futuro.

Clausura del congreso de AP de 1987, con el lema El futuro. / EFE / M. H. DE LEÓN BARRIOPEDRO

En 1976, en el número 47 de la madrileña calle de Concha Espina, siete hombres dieron a luz un manifiesto de 14 puntos, la declaración programática de la entonces llamada Gran Coalición. La criatura fue bautizada como Alianza Popular (AP) y fue fruto de la unión de agrupaciones políticas que crecieron al calor del franquismo y lideradas por exministros del dictador. "Creemos en la democracia, pero en la democracia con orden", decía Manuel Fraga. El primer congreso de AP, el fundacional, escogió como lema 'Democracia en libertad' y a Fraga, como presidente. Doce años después, ese mismo hombre convencía a todos de que había que reinventarse. Fue en el noveno congreso, el de la refundación, donde la palabra "libertad" volvió a colarse en el lema -'Avanzar en libertad'-. Y Alianza Popular pasó a llamarse Partido Popular (PP).

Más de 40 años de historia del PP han tenido que pasar para que por primera vez sean los militantes quienes participen directamente en el proceso de elección de su líder. Soraya Sáenz de Santamaría y Pablo Casado son los elegidos por los afiliados para enfrentarse en el XIX congreso. Será la segunda vez en la historia que los compromisarios tengan que debatirse entre más de un candidato. Ocurrió en 1987, antes de que AP se convirtiera en el PP, cuando la dimisión de Fraga dejó huérfano al partido. Como ahora, los populares tuvieron que convocar un congreso extraordinario para elegir nuevo líder. Compitieron dos candidatos: Antonio Hernández Mancha y Miguel Herrero de Miñón.

De los 2.700 compromisarios que ejercieron su derecho al voto, 1.930 auparon a Hernández Mancha hasta la presidencia. "Una radical renovación de personas y de estilos que haga más atractivas nuestras ideas", gritó el ganador. El octavo congreso quedó bautizado como el de la sucesión y, curiosamente, el lema escogido fue 'El futuro'. Era la primera vez que se usaba esa palabra y sería la última hasta este 19 congreso, cuyo lema ha quedado definido como 'El futuro de España'.

"¡No hay tutelas ni hay 'tutías'!"

En el Congreso de 1989, Fraga volvió a los mandos de un partido que había cambiado de nombre, pero solo lo hizo para, esta vez sí, pilotar su sucesión. Un joven presidente de Castilla y LeónJosé María Aznar, fue señalado como el candidato del fundador para la presidencia del Gobierno en los comicios generales de ese mismo año y la intención de Fraga era que acabara convirtiéndose en su sucesor en el partido. Hubo quien pidió una convención para elegir al candidato. "Si el lunes en la junta directiva nacional él dice 'este es mi candidato', a ver quién es el guapo que levantando la mano se atreve a decir que se opone", dijo Hernández Mancha en la cadena Ser. Era la primera vez que el líder del partido no competía en la contienda electoral.

Un año después, en 1990, llegó el décimo congreso, el primero bajo las siglas PP. La palabra "libertad" se volvió a colar en su lema y por primera vez se apostó por el "centro" -'Centrados con la libertad'-. Aznar se convirtió por fin en presidente del partido en una sucesión "ordenada" y definitiva, como la calificó él mismo, con el apoyo del 96% de los compromisarios. Tan "ordenada" fue la sucesión que Fraga tuvo que escenificar que dejaba libertad a su 'delfín', que le había entregado su carta de dimisión sin fecha: "Esta carta yo la rompo delante de vosotros porque no hay tutelas ni hay 'tutías'". Fraga pasaba a ser presidente fundador vía estatutos.

Fraga rompe la dimisión que le anticipó Aznar, en 1990  /ARCHIVO / PEPE ENCINAS

Desde 1990 al 2004, Aznar se mantuvo al frente del PP, primero con Francisco Álvarez-Cascos como secretario general y después con Javier Arenas. Entre medias, un congreso en 1993 en cuyo lema se proclamaban "partido de Gobierno". Un Gobierno que no alcanzaron en los comicios que se celebraron ese mismo año, pero que cada vez tenían más cerca. Ya en 1996, en el XII congreso, el PP usó como lema 'Gana el centro', y fueron los populares quienes vencieron en las generales que se celebraron dos meses después. Estando en el Gobierno se celebraron otros dos congresos, los de 1999 y el 2002, con lemas que usaban la palabra "España", que no aparecía desde 1979. Desde el congreso de 1999 -'El proyecto del nuevo siglo: la España de las oportunidades'-, España ha estado presente en los lemas de seis de los siete congresos sucesivos, incluido el que está a punto de celebrarse.

El "dedazo"

"Por primera vez en 14 años, José María Aznar no sube a esta tribuna para proponer su candidatura". Era el año 2004 y el PP celebraba el congreso de la sucesión de Aznar con un único candidato, Mariano Rajoy. Bajo el lema 'España, la ilusión que nos une', Rajoy recibió un 98,37% de los votos emitidos. Con Fraga como presidente fundador, a Aznar le reservaron un puesto como presidente de honor del partido.

En agosto del 2003, Aznar ya había decidido que no sería el candidato en las generales de 2004. En una comida en la Moncloa, citó a sus tres vicesecretarios generales, Rajoy, Rodrigo Rato y Jaime Mayor Oreja, y les comunicó qué nombre figuraba en el famoso "cuaderno azul" en el que el presidente del Gobierno decía haber anotado quién sería su sucesor. El elegido fue Rajoy, contra todo pronóstico. Tampoco se esperaba la derrota a la que el 11-M arrastró a los populares en las urnas. Pese a ello, el dedo de Aznar siguió señalando a Rajoy como su sucesor, y en el 2004 comenzó una presidencia que ha acabado 14 años después, los mismos que había estado Aznar al frente del partido.

El Congreso del 2008 llevaba por lema 'Crecemos juntos', pero a punto estuvo de parecer una broma de mal gusto. El cónclave mostró a un Rajoy solitario, que acababa de perder de nuevo las elecciones generales y al que el aznarismo le había dado la espalda. La entonces baronesa de MadridEsperanza Aguirre, amagó hasta el último momento con disputarle la presidencia del partido.

Aznar y Rajoy aplauden a Fraga, en el congreso del PP del 2008 / MIGUEL LORENZO

Rajoy logró el 84% de las papeletas, con el voto en blanco más alto de la historia de los congresos del PP: 409 compromisarios expresaron así su rechazo al candidato. Dos mujeres, María Dolores de Cospedal Soraya Sáenz de Santamaría, se convirtieron en las número dos y tres del partido. Diez años después, han competido por suceder a quien las nombró.

Nuevo escenario

La calma se instaló en los congresos del 2012 y el 2017, con el PP de nuevo en el Gobierno, y "España" volvió a protagonizar ambos lemas: 'Comprometidos con España' y 'España, adelante!'. Nada dejaba entrever entonces que un año después del último congreso, en el que Rajoy renovó liderazgo con el 96,65% de los votos, el partido tendría que preparar otro cónclave extraordinario para buscarle un sucesor. Rajoy, que en enero de este año decía que quería "volver a ser candidato", dejó la política después de que una moción de censura lo echara del Gobierno. Y esta vez sí, sin tutelas ni dedazos, Santamaría y Casado pedirán el voto de los compromisarios para culminar con éxito la carrera hasta la presidencia del PP, después de que los afiliados hayan elegido cómo los colocan en la parrilla de salida.



 

0 Comentarios
cargando