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CAUSA POR REBELIÓN

Puigdemont puede volver a ser candidato aunque siga suspendido

La decisión de Llarena permite a los huidos moverse por todo el mundo, salvo España, pero se arriesgan a que se vuelva a instar su entrega

El 'expresident' no podrá volver a Catalunya hasta transcurridos los 20 años fijados para que prescriba la rebelión

Ángeles Vázquez

Carles Puigdemont saluda, a través de una pantalla, a los asistentes a la presentación de Crida Nacional per la República.

Carles Puigdemont saluda, a través de una pantalla, a los asistentes a la presentación de Crida Nacional per la República. / EFE / QUIQUE GARCÍA

La decisión del juez Pablo Llarena de rechazar la entrega del expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont, al haberse limitado por Alemania únicamente al delito de malversación, no tiene por qué ser tan positiva para sus intereses, al menos políticos, como desde su entorno se está vendiendo a través de las redes sociales. El 'expresident' no podrá regresar a España durante los próximos 20 años, los que restan para que prescriba el delito de rebelión por el que ha sido procesado y por el que el magistrado acordó su suspensión de funciones como diputado. Y 20 años son muchos.

Lo que sí podrá es volver a ser candidato en futuros comicios, porque la ley electoral solo impide concurrir a los condenados en sentencia, aunque no sea firme. Esta previsión de la ley orgánica de régimen electoral general no afecta a la suspensión automática de funciones de los procesados en firme por rebelión, como es su caso o el del exvicepresidente Oriol Junqueras, prevista en el 384 bis de la ley de enjuiciamiento criminal. Por ello sus circunstancias serían las mismas que las actuales, una vez que el Parlament proceda a dar cumplimiento al auto en ese sentido de Llarena.

Es decir, que si Junts per Catalunya o cualquier otro partido decide obviar el hándicap que acarrea que su cabeza de lista solo pueda hacer campaña a distancia -porque si pisa España sería inmediatamente detenido e ingresaría en prisión-, Puigdemont volverá a ser elegido y obtendrá el acta de diputado. No obstante, como estará suspendido, no podrá votar en el Parlament ni delegar el voto, lo que significará desaprovechar uno de los escaños obtenidos. 

La decisión de Llarena de rechazar su entrega hace que en España siga procesado por rebelión, lo que frustra cualquier posibilidad de que vuelva a ser investido presidente, una opción que sí habría tenido en el caso de que el magistrado se hubiera resignado a juzgarle solo por malversación, ya que al tratarse de un delito patrimonial con reintegrar la cantidad malversada se entendería reparado el daño y no tendría por qué ingresar en prisión. Intentarlo desde el extranjero ya fue atajado por el Tribunal Constitucional.

Reactivar a conveniencia

Como el juez ha renunciado a las órdenes de detención europeas e internacionales, tanto Puigdemont como los otros huidos de la justicia española, los 'exconsellers' Toni Comín, Meritxell Serret, Clara Ponsatí y Lluís Puig, así como la secretaria general de ERC Marta Rovira, podrán ahora moverse por todo el mundo, salvo volver a España. Aunque deberían pensar bien a dónde dirigen sus pasos. Según fuentes jurídicas, esas órdenes siempre pueden ser reactivadas por el Tribunal Supremo para volver a intentar su entrega a través de una euroorden, si se trata de algún país europeo que se presuma más cercano a los intereses españoles, o de una extradición.