Ir a contenido

CHOQUE INDEPENDENTISTA

El Supremo calma el cisma entre JxCat y ERC

Las dos fuerzas independentistas relegan su crispación para unirse en el clamor por la libertad de los presos

Batet asegura que la crisis "se encarrila positivamente" y que exploran vías para "mejorar" su coordinación

Júlia Regué / Fidel Masreal

Diputados de ERC, entre ellos Sergi Sabrià, el 18 de julio en el Parlament.

Diputados de ERC, entre ellos Sergi Sabrià, el 18 de julio en el Parlament.

La negativa del juez Pablo Llarena a entregar a Carles Puigdemont sin achacarle el delito de rebelión calmó las turbulentas aguas que siguen su cauce en el seno del independentismo. JxCat ERC celebraron la resolución y la tacharon de "victoria". Abrazaron el "éxito" de la estrategia de los huidos bajo la premisa de "internacionalizar" el conflicto catalán y exigieron al Gobierno del PSOE que dictara a la fiscalía la retirada de las acusaciones en la causa por el 'procés'.

Posconvergentes y republicanos calificaron la maniobra del Tribunal Supremo (TS) de "ridículo internacional" y clamaron por la libertad de los encarcelados, al suponer que el rechazo del delito de rebelión por parte del tribunal alemán de Schleswig-Holstein debería excarcelarles.

La noticia estalló en plena reunión del grupo parlamentario de JxCat, con Puigdemont al mando vía Skype, bajo el propósito de evaluar las consecuencias del encontronazo con ERC y medir el impacto de su intenso cruce de reproches. Se ausentó el presidente de la Generalitat, Quim Torra, que se entablaba al mismo tiempo con el vicepresidente republicano Pere Aragonès con el fin de apaciguar el cisma que se desató en el Parlament el miércoles. Los republicanos, en cambio, no oficializaron ningún encuentro.

Crisis "encarrilada"

La herida sigue abierta entre los socios de Govern. Cada cual mantiene lo defendido, unos que había un supuesto acuerdo previo que Torrent incumplió y otros que tal pacto nunca se forjó. Y el desencuentro se evidenció de nuevo en la comparecencia de JxCat: "La decisión [del juez Llarena] demuestra que suspender al 'president' Puigdemont habría sido un error", entonó el portavoz Albert Batet. Eso sí, el posconvergente aseguró que la crisis "se está encarrilando de forma positiva" y que exploran "nuevos mecanismos de coordinación con ERC" para evitar "que lo que sucedió no se repita".

Puigdemont tomó la palabra a través de Instagram a primera hora de la mañana, tras su silencio durante la tensa jornada del miércoles. "El reto que tenemos por delante requiere superar viejas estructuras, desconfianzas, intereses, rencores. El objetivo lo exige. Cuento con todos vosotros. República catalana", escribió en la red social. La ANC, por su parte, pidió "responsabilidad" y "unidad" a JxCat y ERC.

'Pressing' a Sánchez

El presidente de la Generalitat se felicitó por el hecho de que, a su juicio, tanto Puigdemont como el resto de desplazados sean ahora "libres" y hayan logrado "demostrar" que "no hay espacio en Europa para trampas o menús a la carta". Aragonès coincidió, y añadió que la retirada "aislaba a España del sistema de cooperación europeo".

Torra sentenció que la justicia española ha quedado dañada y que se ha probado su "falta de credibilidad". Con este alegato zanjó que la "estrategia judicial" del Supremo "cae como un castillo de naipes" y emplazó a Sánchez a tomar cartas en el asunto para acabar con la "arbitrariedad" y dar marcha atrás a la "persecución" de los dirigentes soberanistas. Al tiempo, urgió la "inmediata puesta en libertad" de todos ellos.

El anuncio de la fiscalía de rechazar la petición de excarcelación enfadó a las dos fuerzas soberanistas. Los posconvergentes le propusieron un intercambio de cromos a Sánchez: "Ya que piden gestos, como el que tuvo el independentismo votando favorablemente a su investidura, la fiscalía podría hacer lo mismo que hizo José Luis Rodríguez Zapatero al llegar al Gobierno: retirar las causas contra la Mesa del Parlamento Vasco", guiñó Batet.

0 Comentarios
cargando