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LAS PRIMARIAS POPULARES

¿Qué piensan los candidatos del PP?

EL PERIÓDICO expone algunos apuntes de la campaña que han hecho los seis aspirantes a presidir el partido

Pilar Santos

Candidatos a la presidencia del PP, de izquierda a derecha y de arriba a abajo: Santamaría, Casado, Cospedal, García-Margallo, Cabanes y García-Hernández.

Candidatos a la presidencia del PP, de izquierda a derecha y de arriba a abajo: Santamaría, Casado, Cospedal, García-Margallo, Cabanes y García-Hernández.

A pocas horas de que los militantes del PP con derecho a voto elijan a su presidente, EL PERIÓDICO expone algunos apuntes de la campaña de las primarias que han llevado a cabo los seis aspirantes a suceder a Mariano Rajoy

Pablo Casado

El diputado y hasta hace poco vicesecretario de Comunicación (Palencia, 1981) fue el candidato sorpresa y ha aprovechado ese efecto para tomar un impulso que ha amedrentado a sus oponentes. Se vio en las denuncias contra él nada más iniciar la campaña por el supuesto mal uso de la base de datos personales de los afiliados y también cuando se le señaló como el candidato de José María Aznar, en un intento de negarle su aspiración a ser el representante de la "regeneración".

Casado, que empezó en el PP de Madrid hace 15 años apadrinado por el expresidente y por Esperanza Aguirre y tiene en esa comunidad su principal caladero de votos, se ha recorrido toda la Península para animar a los militantes a apostar por él. En sus mítines ha defendido sin remilgos las ideas del PP más conservador y se ha mostrado en contra de la propuesta de la ley de eutanasia que propone el PSOE y ha afirmado que el aborto "no es un derecho". Ante la distensión entre la Generalitat independentista de Quim Torra y el Gobierno central, ha asegurado que, como presidente del PP, rechazará cualquier "tipo de diálogo con aquellos que desean romper España".

Conocida la mala relación entre María Dolores de Cospedal Soraya Sáenz de Santamaría, sus dos principales contrincantes, Casado se presenta como el único que podrá coser el partido cuando pase el congreso y se ha ofrecido a integrar a miembros de los equipos de ambas candidaturas. 'Si gana Pablo Casado, ganamos todos', ha sido uno de sus eslóganes.

María Dolores de Cospedal

La secretaria general (Madrid, 1965) es a la que conocen más todos los militantes. Diez años en la cúpula del PP le dan esa ventaja, que es a la vez su principal obstáculo en un partido que quiere pasar página de una etapa en la que la corrupción le ha ido alejando de los votantes y, como remate, le ha expulsado del Palacio de la Moncloa.

La candidata escogió el eslogan 'Primero el PP', porque ha intentado sacar brillo a una de las virtudes que casi nadie le niega: la de haber defendido al partido de los escándalos obviando cualquier instinto de autoprotección (lo contrario que hizo, según ha denunciado, Santamaría). Cospedal se ha ofrecido ante los militantes como la candidata más completa: en su opinión, tiene la experiencia que le falta a Casado y sabe lo que es "ganar elecciones" (presidió la Junta de Castilla-La Mancha), algo que nunca ha hecho Santamaría.

Respecto al desafío independentista catalán, ha querido publicitar ahora que el día del referéndum unilateral del 1-O estuvo en Barcelona arropando a la dirección del PP y a algunos militantes en un hotel de la Barceloneta. No lo dio a conocer entonces probablemente porque también era ministra de Defensa y se podría haber malinterpretado. Ya sin ese corsé gubernamental, estrenó la campaña interna del PP en Barcelona y allí dijo que ella fue una de las defensoras dentro del Gobierno de que el artículo 155 de la Constitución se hubiera empezado a aplicar antes y que tendría que haber afectado también a TV-3.

Soraya Sáenz de Santamaría

La exvicepresidenta del Gobierno (Valladolid, 1971) es la que, entre los mejores posicionados (Casado, Cospedal y ella misma), parte con menos ventaja respecto a los militantes. Sus seis años en el Gobierno y su poca experiencia en actos del partido (algo que le afean algunos dirigentes que la reclamaban los fines de semana para mítines en las provincias) le han obligado a hacerse un máster por el territorio y a intentar darle la vuelta a su carencia: los afiliados no la conocerán especialmente, pero sí todos los españoles, por lo que se presenta como la "mejor candidata" que puede "recuperar los votos de Ciudadanos" y ganar a Pedro Sánchez en las próximas elecciones generales. De hecho, en casi todas sus intervenciones ha criticado al Gobierno socialista, para demostrar que puede ser una buena jefa de la oposición, que es lo que le espera al futuro presidente del PP. Y ella, además, ya sabe lo que es estar enfrente del Ejecutivo, porque entre el 2008 y el 2011 fue la portavoz del grupo conservador en el Congreso.

Con el objetivo de buscar esa cercanía a la militancia, la exvicepresidenta ha utilizado el eslogan 'SoraYa, para que gane el PP', olvidando que varias veces se había quejado de que la gente se refiriera a ella por el nombre y no por el apellido.

Santamaría asegura que puede reconquistar a los electores que eligieron a Albert Rivera por el discurso que ella ha tenido "frente a la corrupción" y por su "experiencia" en el Gobierno. "Además, yo hago patriotismo constitucional y Rivera solo patriotismo electoral", ha dicho estos días.

José Manuel García-Margallo

Fue el primero de todos en decir que concurría a las primarias. El exministro de Exteriores (Madrid, 1944), que mantiene una mala relación con la exvicepresidenta Santamaría por sus encontronazos en el Ejecutivo, ya sospechó el viernes que salió adelante la moción de censura que podía abrirse la sucesión de Rajoy y avisó a los periodistas de que se presentaría aunque solo fuera para dificultar el triunfo de la política vallisoletana.

Y así fue. Echó su candidatura a andar con casi el único empuje de hacerlo en contra de Santamaría, aunque poco a poco fue corrigiendo la estrategia y José Manuel García-Margallo empezó a llenar de contenido su candidatura. Ha reclamado un debate entre todos para hablar del futuro del PP, pero no lo ha conseguido. Hasta ha presentado un plan con 32 medidas para "regenerar" y "refundar" el partido y siete ofertas de pacto de Estado sobre reforma constitucional, demografía y familia, la reforma de la Administración, "cambio económico", regeneración democrática y Europa. Pero ninguno de sus contrincantes ha entrado al trapo, confiados en que no es enemigo a batir.

Como es habitual en él, sin pelos en la lengua, ha advertido de que el PP morirá por "inanición" si los militantes optan por Casado, Cospedal o Santamaría, "dos viudas" y el "hijo adoptivo" del aparato del partido. En su opinión, apostar por cualquiera de ellos tres es repetir la "fórmula" que llevó a la moción de censura y a la "desafección" del electorado conservador.

José Ramón García-Hernández

El diputado José Ramón García-Hernández (Ávila, 1971), diplomático de carrera y encargado de Relaciones Internacionales en el partido, se ha presentado como "el candidato de la ilusión" y ha lamentado que solo Margallo defendiera la posibilidad de un debate de programas entre los candidatos. García-Hernández propone una centralización de las competencias de sanidad y educación para frenar "el secesionismo radical" y una ley para defender los símbolos y las señas del Estado. Si por él fuera, en el PP se harían primarias para cada cargo interno del partido y se limitarían los mandatos a ocho años.

Elio Cabanes

El concejal del pequeño municipio de Font de la Figuera (Valencia, 1974) se mostró muy crítico en un mensaje de Facebook con Rajoy por no dimitir para evitar que Sánchez llegara a la Moncloa y días después dio el paso y se presentó a la votación interna del PP.  Si alcanza la presidencia del partido, Elio Cabanes derogará todas las leyes "inmorales" del presidente socialista, entre otras, la de la eutanasia que promueve el nuevo Ejecutivo.

Con escaso conocimiento del partido y de los militantes, la candidatura de Cabanes aspira a intentar que en el partido se reduzca la distancia entre las bases "y los de arriba".