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BATALLA SUCESORIA

El PP celebra unas primarias imprevisibles

Casado, Cospedal y Santamaría tienen opciones de pasar a la segunda vuelta, según dirigentes del PP

Los compromisarios elegirán después al relevo de Rajoy entre los dos candidatos más votados

Pilar Santos

Soraya Sáenz de Santamaría vota en su sede electoral. / DAVID CASTRO

Soraya Sáenz de Santamaría vota en su sede electoral.
Pablo Casado, candidato a la presidencia del PP, vota en su sede electoral.

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El PP se enfrenta este jueves por primera vez en su historia a un ejercicio de democracia interna y el desenlace es imprevisible. Seis candidatos se someten al voto de los 66.706 afiliados que se han inscrito y tres (Pablo Casado, María Dolores de Cospedal y Soraya Sáenz de Santamaría) tienen muchas posibilidades de pasar a la segunda vuelta, según varios dirigentes del partido consultados.

Los dos que logren más respaldos pasarán a la nueva fase, que se desarrollará en el congreso de los días 20 y 21 y en la que tendrán voz los 3.184 compromisarios (elegidos por los afiliados). Ellos serán los que escogerán al sucesor de Mariano Rajoy.

El partido lleva un mes y cinco días en estado de 'shock'. Primero, con la moción de censura, que desalojó al presidente de la Moncloa en un abrir y cerrar de ojos. Después, el todavía presidente del PP anunció su adiós y, cuando la mayoría de los populares pensaban que Alberto Núñez Feijóo asumiría el reto y haría realidad la leyenda de ser el relevo natural de Rajoy, el líder de la Xunta se descartó para la carrera.

Músculo atrofiado

Con su determinación de no señalar a nadie de los que finalmente se han presentado, el exjefe del Ejecutivo ha obligado a su partido a modernizarse a marchas forzadas y a hacer cosas a las que durante años han criticado en el PSOE y Podemos, como es el hecho de exhibir las diferencias entre unos y otros. Esos choques en abierto son inéditos en un partido que durante lustros ha hecho gala de hablar con una sola voz.

Pese a este trascendental paso en la democracia interna, los populares han evitado escenificar ese contraste de ideas en un debate entre todos los candidatos y el proceso ha destapado que, pese a la cifra oficial de 869.535 afiliados, el músculo conservador está atrofiado y solo 66.706 personas (el 7,6%) se han movilizado para participar en la elección del sucesor de Rajoy.

Denuncias y quejas

En los 14 días que ha durado la campaña ha habido denuncias de juego sucio, presiones a los afiliados para dirigir su voto y se ha azuzado la mala relación personal entre Santamaría y Cospedal. Sin miramientos, los tres favoritos y también los tres restantes (José Manuel García-MargalloJosé Ramón García-Hernández y Elio Cabanes) se han lanzado dardos con más o menos agresividad.

Todos dicen ser el candidato de la "renovación”, un mensaje que suena raro en boca de algunas personas que llevan años en la primera línea de la política.  Casado optó por refugiarse tras el victimismo cuando el anuncio de su candidatura se solapó con informaciones sobre su máster en la Universidad Rey Juan Carlos, investigado por un juzgado de Madrid desde hace semanas. El candidato no tuvo miramientos y se quejó de fuego amigo. Habrá que ver cómo pesa en su candidatura la amenaza de una posible imputación a medio plazo.

Su plaza más fuerte es la Comunidad de Madrid, donde votan 9.944 afiliados, y por eso en la última jornada de campaña se centró en ese territorio. En su equipo esperan que por su juventud y su paso por Nuevas Generaciones arrastre a los más jóvenes del resto de España porque lo vean como el que mejor puede romper con el pasado de un partido deprimido por la corrupción. Según algunos dirigentes del PP, su mensaje ha calado en Aragón y Castilla y León.

Cospedal parte con ventaja en Castilla-La Mancha, donde fue presidenta y donde cerró la campaña, Asturias y Extremadura (en la que tiene el apoyo del presidente del partido, José Antonio Monago). En Madrid, el presidente de la xomunidad, Ángel Garrido, la respalda aunque numerosos cargos intermedios y diputados apoyan a Casado.  

Y Santamaría ha contado con el espaldarazo del barón andaluz, Juanma Moreno, y el del vasco, Alfonso Alonso, dos comunidades en las que junto a la valenciana espera encontrar votos suficientes para pasar el primer corte.

Más de mil mesas

La votación será entre las 9.30 y las 20.30 horas en más de mil mesas repartidas por toda España. Hay altos cargos del partido que llevan días pidiendo que los dos más votados apuesten por la integración y lleguen al congreso con una lista unitaria. Dependerá del margen entre uno y otro, avisan en los equipos de los tres favoritos.