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EN BUSCA DEL DESHIELO

Torra limita la cita con Sánchez a referéndum, presos y franquismo

El 'president' envía al Gobierno un breve documento sobre la autodeterminación de Catalunya

Batet y Artadi preparan los detalles de la trascendetal cita en la Moncloa del próximo lunes

Juan Ruiz Sierra Fidel Masreal

El presidente de la Generalitat, Quim Torra

El presidente de la Generalitat, Quim Torra / ACN / NÚRIA JULIÀ

Ante su reunión con Quim Torra, que tendrá lugar el lunes que viene, Pedro Sánchez lleva días insistiendo en la necesidad de "anteponer el diálogo a la bronca", "pasar la página del 1 de octubre" y evitar la "confrontación". Al jefe del Ejecutivo le gustaría que la actitud del 'president' de la Generalitat fuese similar a la del lendakari, Íñigo Urkullu, que se centró en medidas concretas y factibles durante el encuentro de la semana pasada en la Moncloa y logró que el Gobierno se comprometiera a estudiar iniciativas como la cesión a Euskadi de la gestión de la Seguridad Social. Pero esa no parece ser la voluntad de Torra, a tenor de los últimos episodios en Washington, donde se enfrentó al embajador de España en EEUU, y sobre todo al documento que el Govern remitió hace unos días al Ejecutivo central para preparar la cita de la próxima semana. 

El texto viene a cumplir una función similar al que entregaron los antecesores del actual 'president', Artur Mas y Carles Puigdemont, a Mariano Rajoy cuando se reunieron con él. Pero con una importante diferencia. Esos papeles eran extensos y se centraban en asuntos como la financiación, las infraestructuras y los derechos sociales. El de Torra no. Fuentes tanto del Ejecutivo central como de la Generalitat confirman que el presidente catalán ha enviado un texto muy breve, donde el derecho de autodeterminación ocupa el lugar principal, casi el único, con alguna mención a los presos del 'procés' (cuyo traslado a cárceles catalanas comenzará este miércoles) y a los vestigios del régimen franquista en los espacios públicos.

Evitar la "tensión"

El Ejecutivo no ha contestado al documento de Torra. Está estudiándolo y evita valorarlo. No quiere contribuir a calentar la reunión en la Moncloa, la primera que se produce entre los presidentes del Gobierno y de la Generalitat desde que las relaciones entre ambas instituciones saltaran por los aires a raíz del referéndum de octubre. "Ellos intentan aumentar la tensión y nosotros rebajarla", explican fuentes del Ejecutivo. 

El encuentro está siendo preparado por la ministra de Política Territorial y Función Pública, Meritxell Batet, y la 'consellera' de Presidència, Elsa Artadi. Batet y Artadi han conversado varias veces en los últimos días y es posible que se reúnan en Madrid antes de la trascendental cita que sus jefes mantendrán el lunes. En la Moncloa, se "espera" que la reunión sirva para estudiar asuntos como las leyes del Parlament (muchas de contenido social y apoyadas por el PSC) que el Gobierno del PP dejó en suspenso al recurrirlas ante el Tribunal Constitucional y la importancia de recuperar los foros bilaterales entre el Ejecutivo y la Generalitat. Pero solo es un "anhelo". 

Algo más que una "foto"

Las fuentes consultadas no se atreven a anticipar si el encuentro servirá para algo más que para la simple "foto" de los dos mandatarios, pero subrayan que si ese es el resultado, será por culpa del ‘president’. "Es muy probable que Torra salga al término de la cita a decir que una vez más el Estado ha impedido el referéndum sobre la independencia de Catalunya. A nosotros eso no nos viene mal. Nos centra y ayuda a despejar las tesis del PP y Ciudadanos de que hemos pactado algo a cambio del apoyo del independentismo a la moción de censura a Rajoy", explica un importante cargo socialista.

Hasta ahora, la estrategia de los 'expresidents' Mas y Puigdemont se ha basado en reivindicaciones soberanistas pero vinculadas también a cuestiones sectoriales, lo cual hizo prever incluso en algún momento que se podría abrir una negociación bilateral respecto a los asuntos más encallados, como la financiación o las infraestructuras. Sin embargo, ni los 23 puntos de Mas ni los 36 de Puigdemont han logrado prácticamente ningún avance concreto en todos estos años, pese a que incluso los entonces vicepresidentes Soraya Sáenz de Santamaría y Oriol Junqueras se pusieran manos a la obra para dar concreción a los asuntos pendientes.