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MOVILIZACIONES

Los CDR y Vox se enzarzan por la presencia del Rey en Girona

Los independentistas consiguen llegar a pocos metros de Mas Marroch tras burlar el control policial

Batalla de cánticos entre los dos colectivos, mientras el blindaje de los Mossos d'Esquadra les divide

Júlia Regué

Concentraciones en Vilablareiz, Girona, por la presencia del Rey

Concentraciones en Vilablareiz, Girona, por la presencia del Rey / ROBIN TOWNSEND (EFE)

Los Comitès de Defensa de la República (CDR) y Vox coincidieron este jueves en tierras gerundenses con el mismo propósito, recibir al rey Felipe VI, pero con distinto acento: los primeros para abuchearle y los segundos para honorarle. 

Los independentistas fijaron tres puntos de reunión en los aledaños de Mas Marroch, finca en la que tuvo lugar la entrega de los Premios Princesa de Girona, en el municipio de Vilablareix. El Ayuntamiento de Girona denegó el uso del Auditorio, tradicional espacio para celebrar esta ceremonia y los hermanos Roca se ofrecieron a acogerlos. 

Los Mossos d'Esquadra blindaron las ubicaciones de todas las convocatorias: el pabellón de Vilablareix, el aparcamiento del centro comercial Espai Gironès de Salt y el polígono industrial Mas Aliu de Aiguaviva. En esta última localidad se centró el número más elevado de personas, ya que Vox contraprogramó en este espacio industrial a última hora, y el efecto llamada lo convirtió en el principal foco de tensión.

Batalla de cánticos

Los CDR y Vox se enzarzaron durante aproximadamente dos horas, ya que los constitucionalistas abandonaron el lugar cuando supieron de la llegada del Rey al recinto. La policía catalana custodió en todo momento ambas marchas, y un firme cordón de agentes impedía cualquier acercamiento. Eso sí, la batalla de cánticos fue una constante.  

Una manifestante de Vox pintó los lazos amarillos que yacían en la carretera e intentó descolgar los que pendían de las farolas. Los agentes la arrinconaron sin mayores incidentes pero detonó el choque verbal entre manifestantes. Si a un lado cantaban 'Els Segadors', respondían con 'Y viva España' de Manolo Escobar; si atacaban con "Estremera, vacaciones de primera" a la defensiva entonaban por la liberación de los políticos presos y reivindicaban el referéndum del 1-O. 

Sujetando la pancarta "Catalunya no tiene rey", algunos manifestantes quemaron fotografías del Rey, luciendo máscaras con el rostro de un elefante, en alusión a la polémica caza del rey emérito Juan Carlos I en Botsuana.

Un reducido grupo logró burlar el control policial escudriñándose por callejones paralelos. Pero pese a acercarse hasta pocos metros de la finca, los Mossos d'Esquadra consiguieron frenarles y los encapsularon de nuevo hasta el punto inicial sin mayores incidentes.

Mientras el Rey entonaba su discurso, en Caldes de Malavella destapaban la placa de la plaza rebautizada como 1 de octubre y el 'expresident' Carles Puigdemont pedía convicción y firmeza a los independentistas. La alcaldesa de Girona, Marta Madrenas, presidió el acto arropada por la republicana Anna Caula y la posconvergente Marta Pascal.

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