FIGURAS POLÉMICAS

Las dos caras de los hermanos Badia

La figura del republicano Miquel Badia y su coqueteo con la estética fascista es motivo de controversia habitual entre historiadores

Miquel Badia.

Miquel Badia.

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Júlia Regué / Xabi Barrena

Los hermanos Badia fueron asesinados el 28 de abril de 1936 en la calle de Muntaner de Barcelona a manos de pistoleros de la FAI. El blanco del atentado era Miquel, su hermano Josep fue tiroteado al socorrerle. Su asesinato es el máximo exponente del fuego abierto entre pelotones ultranacionalistas y anarcosindicalistas en una Catalunya a las puertas de la guerra civil. Parte del independentismo aún le recuerda, y le homenajea con ofrendas el día de su muerte. Pero su figura genera controversia entre historiadores.

Miquel (Torregrossa, 1906) se unió al complot del Garraf, decidido a matar a Alfonso XIII durante su visita a Catalunya, con poco más de 20 años. El ataque fracasó y fue condenado a 12 años de prisión, de los que solo cumplió tres porque se acogió a la amnistía decretada tras la caída de Primo de Rivera.

Convencido de la necesidad de agitar las calles, y ya a sueldo de la Generalitat republicana, impulsó las Juventudes de Esquerra Republicana-Estat Català (JEREC). Una organización que si bien en un inicio fue usada como servicio de orden en los mítines del partido, se reorganizó después como pelotones que realizaban actos de violencia política, especialmente contra anarcosindicalistas de la FAI, a quienes acusaban de "agentes del españolismo".

El 22 de octubre del 1933 militantes y simpatizantes de las JEREC desfilaron hasta Montjuïc vestidos con camisas verde oliva y pantalones de terciopelo para celebrar un festival atlético. La estética paramilitar arrasaba en la mayoría de organizaciones políticas de la época. La mayoría de partidos, y hasta un sector de ERC, exigió a Francesc Macià que liquidase a estos pelotones.

Estética fascista

"Miquel estuvo reflejado por una estética y modus operandi de los fascismos europeos, y por el uso de la violencia para liquidar a la oposición. Aún así, no puede ser tachado de fascista porque no hay pruebas documentales. De hecho, se declaró varias veces antifascista", señala el historiador Daniel Roig. Comparte su reflexión otro historiador, Agustí Colomines, y añade que "parte de la opinión pública avalaba la dureza contra la FAI, organización a la que tachaban de terrorista". "Era el estilo de la época, si no no hubiésemos ido a la guerra civil", añade.

Amigo de otro polémico personaje, Josep Dencàs, en 1934 se le encargó "dirigir y vigilar" las oficinas de la Generalitat. Combinó su trabajo con una actividad incesante en las calles, y se conjuró con otros agentes para acabar con la FAI. Participó en tiroteos y detenciones, hasta que en julio del mismo año fue nombrado jefe de Orden Público. Viajó a París y Londres para aprender el funcionamiento de los cuerpos de seguridad y replicó sus técnicas en la ya inaugurada escuela de policía catalana. 

Controvertidos homenajes

La singladura de los Badia ha sido frecuentemente utilizada como ariete contra ERC. El vicesecretario de Acció Política de los republicanos, Eduard López, afirma como Colominas que hacer una lectura "'presentista'" de esa época es un "error". Y que puede volverse en contra de muchos. "Fueron tiempos convulsos, donde dominaban más los hombres de acción que los intelectuales, y en el que algunas ideologías nuevas buscaban su espacio", afirma refiriéndose al fascismo.

El dirigente de ERC reconoce "prácticas disonantes" con respecto a los valores que defiende el partido, pero afirma que no comparte que fuera una muestra de un supuesto "proto-nazismo catalán". Recuerda de Badia que se opuso a la dictadura de Primo de Rivera y que su funeral, que reunió a una gran multitud ("como el de Durruti", recuerda) fue una muestra un apoyo muy transversal".

"ERC no celebra ningún acto en su memoria. Nos limitamos a homenajear a Francesc MaciàLluís Companys, el 1º de Mayo y el 14 de Abril", puntualiza López cuando se le menta esa complicidad del partido con Badia. Preguntado el por qué de la presencia, a título de individual, de muchos cargos republicanos, aventura que podría deberse al "catalanismo independentista insurreccional que defendía Badia", en un contexto en que ERC era más federal.

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Colomines rechaza que su figura sea homenajeada: "Hay un sector minoritario del catalanismo que habla de la nación como un ente abstracto que tiende a reivindicar individuos a ultranza. Hacen una abstracción y no todas las tradiciones son aceptables. Para mí los Badia no lo son", sentencia.

Para Roig también supone una "gran contradicción", e insiste en que se toma su nacionalismo más identitario. "Como son personajes históricos puedes valorar la faceta que más guste: o el polémico desfile del 1933 o su masivo entierro. Tienen dos caras".