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EL REINO CONSERVADOR

Juego de tronos en el PP

La dimisión de Rajoy como líder del partido desata la batalla por el Trono de Hierro

Júlia Regué / Roger Pascual

Juego de tronos en el PP

El Trono de Hierro, la sede del poder del Rey (o Reina) de los Siete Reinos, está vacío. La precipitada renuncia de Mariano Rajoy a la presidencia del PP, cuatro días después de ser desalojado de la Moncloa, ha desatado la tormenta. Los grandes casas se vuelcan en armarse para la guerra que se avecina y ultiman sus ejércitos y flotas para tomar el poder en la sede de Génova. De su astucia, y de la posición estratégica de sus aliados, depende su victoria.

Mariano Rajoy: Robert Baratheon

Su muerte política (moción de censura y dimisión en el PP) es el desencadenante de la batalla por su trono, como ocurre tras el fallecimiento de Robert Baratheon. Pese a que sus críticos les acusaban de no hacer nada y de que solo le interesaba el deporte (a uno el fútbol al otro la caza), la verdad es que solo ellos habían podido mantener la unidad y a los rivales a raya. Y eso que Esperanza Aguirre tenía más peligro que tres dragones juntos.  

José María Aznar: Rey de la Noche

El invierno se acerca y con él llegan los caminantes blancos. Así lo ha hecho Aznar, que ha propiciado la unión del PP tras su amenaza de derribar el muro para "reconstruir" el centroderecha. Aunque haya perdido apoyos en el partido y solo le acompañen cadáveres políticos como María San Gil, la sombra de su bigote sigue helando la sangre a más de uno.

Alberto Núñez Feijóo: Jon Snow

El presidente de la Xunta afronta ahora el mismo reto que el supuesto hijo de Ned Stark cuando fue aupado a Rey en el Norte. No solo se le impulsa a la coronación por su valía, ingenio y agilidad, sino por su capacidad de reunir simpatías de todas las familias. Pero… ¿se arriesgará a dejar Galicia en medio de su legislatura para sentarse en el Trono de Hierro? Sabe que el deber le llama y empuña con discreción sus armas para buscar alianzas que apacigüen la batalla que se avecina. Tiene claro que su enemigo común debe ser derrotado. Se acerca el invierno.

María Dolores de Cospedal: Cersei Lannister

La exministra de Defensa siempre está preparada para la batalla. Ambiciosa como Cersei Lannister, lleva mirando de reojo demasiadas guerras por el poder. Sabe que ahora es su turno y no está dispuesta a dejar escapar tan fácilmente la oportunidad de acceder en el trono. El peso de su larga trayectoría le propina relevantes aliados y su capacidad de liderazgo hace el resto. No hay molinos ni dragones que la amedrenten.

Soraya Sáenz de Santamaría: Daenerys Targaryen

Ni Sáenz de Santamaría ni Daenerys Targaryen tienen un sitio al que llamarle hogar. Sin cargo orgánico dentro del PP, la exvicepresidenta busca aliados luciendo vigorosos dragones con el afán de ocupar el trono. Sabe que, sin un sostén territorial propio, puede concentrar a sus espaldas un ejército de enemigos de Cersei-Cospedal, quienes incluso le facilitarán toda su flota para desbancarla.

Ana Pastor: Catelyn Stark

Reconocida por su honorabilidad y por un profundo amor a su familia, hace todo lo posible para mantener las aguas calmadas. Como Catelyn Stark, la presidenta del Congreso se esfuerza en proteger el bien del partido y, si su postulación puede rebajar la tensión, dará un paso adelante sin pensárselo dos veces.

Isabel Bonig: Yara Greyjoy

El PP valenciano parece muerto y enterrado por la corrupción, que se ha llevado por delante a Francisco Camps y Eduardo Zaplana. Pero, como los Greyjoy, parece que adore la religión del Dios Ahogado y su lema "lo que está muerto nunca morirá". Igual que Yara Greyjoy, Bonig quiere dirigir el renacimiento de las naves de Levante desde las Islas del Hierro. Por algo a Bonig la llaman la dama de hierro, la Thatcher de la Vall d'Uixó.

Enric Millo: Petyr Baelish

Como Peter Baelish, Millo no venía de ninguna gran casa del PP y tuvo que hacerse a sí mismo a base de estrategia. Abandonó sus lealtades a CiU cuando los populares le ofrecieron un puesto y acabó ascendiendo hasta portavoz parlamentario. Igual que el Trono de Hierro acabó premiando a Meñique con el título de lord, el de Génova le galardonó con el de Virrey de Catalunya.

Xavier García-Albiol: La Montaña

Igual que La Montaña es el más duro en el combate de los Siete Reinos, tener el discurso más severo de Catalunya le valió a Albiol hacerse con el poder del PP en Catalunya. Parecía que el 21-D había sido su muerte política pero, como Gregor Clegane tras la batalla con Oberyn Martell, sigue vivo y dispuesto a ser fiel protector de Cospedal-Cersei.

José Manuel García Margallo: Gorrión Supremo

Como el Gorrión Supremo, siempre fue un verso suelto (tanto en el consejo de ministros como fuera), siendo solo fiel a su propio credo. Su apuesta por la unión ecuménica del PP Ciutadans para la "reedición" de la UCD de momento tiene pocos creyentes. Tras glosar las virtudes de Feijóo y cargar contra los "apostólicos" 'sorayistas', ya ha dicho que hará "todo lo posible" para evitar que esta sea portavoz del PP. Y es que, como el Gorrión Supremo, sueña con un paseo de la vergüenza, aunque protagonizado no por Cospedal-Cersei sino por Daenerys-Soraya.

Javier Arenas: Oberyn Martell

Los productores de 'Juego de Tronos' eligieron Andalucía para ambientar el reino de Dorne, hogar de la Casa Martell y el que está más al sur. Igual que a Oberyn Martell le mueve la sed de venganza contra los Lannister, Arenas se ha enfrentado ya en varias ocasiones contra Cospedal (a la que le tiene ganas). Le han dado por muerto más veces que a Oberyn pero, como decía un clásico de videoclub de los 90, este muerto está muy vivo.

Alfonso Alonso: Jorah Mormont

El líder del PP de Euskadi y exministro de Sanidad se ha descartado y no presentará su candidatura en el congreso nacional. Su admiración por la fuerza y vigor de Daenerys-Soraya le llevaría a jurarle lealtad y a prometerle protección. Pero, pese a haber sido siempre 'sorayista', pide ahora una sola candidatura para encontrar la estabilidad entre los Siete Reinos.

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