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La "única salida"

Sánchez tomó la decisión de la moción de censura tras reunirse con su núcleo duro y consultar con dirigentes cercanos

Los acontecimientos se precipitaron este viernes por la mañana, ante la sospecha de que Rajoy podría convocar elecciones

Juan Ruiz Sierra

Poco después de conocer la condena al PP por el ‘caso Gürtel’, el pasado jueves por la mañana, Pedro Sánchez reunió a su núcleo duro en la sede del PSOE. Allí estaban la vicesecretaria general del partido, Adriana Lastra; la portavoz parlamentaria, Margarita Robles; el secretario de Relaciones Institucionales, Alfonso Gómez de Celis; el jefe de gabinete de Sánchez, Juanma Serrano, y el asesor Iván Redondo, entre otros. El líder socialista quería cargarse de razones para la moción de censura. Fue un encuentro largo, que se prolongó durante horas, y el secretario general también contactó con los líderes territoriales que le son más cercanos.

Las opiniones fueron diversas. A favor y en contra de la moción. De apoyarse en los independentistas si no había otro remedio y de rechazar su respaldo por los riesgos que entrañaba. De usar la iniciativa para convocar elecciones de forma inmediata, buscando así el apoyo de un Albert Rivera al que sonríen las encuestas, y de emplearla para gobernar. A primera hora de la tarde, sin embargo, Sánchez ya tenía casi completamente diseñado su movimiento. Presentaría la moción, estaría un tiempo en la Moncloa si llegaba a prosperar y apelaría a todos los diputados del Congreso, incluidos los de ERC y el PDECat. “Es la única salida”, señalaron fuentes de la ejecutiva. “La gente no nos perdonaría que no diéramos el paso”, explicó otro miembro de la dirección.

Silencio oficial

Oficialmente, mientras tanto, la única reacción fue el silencio. Solo un mensaje a través del canal de comunicación de los socialistas. El texto se limitaba a señalar que el PSOE consideraba “inaceptable” la “respuesta del PP y el Gobierno”. Aquello causó extrañeza en un primer momento. Pero Sánchez no quería improvisar.

Todo se precipitó este viernes por la mañana. Ante la sospecha de que Mariano Rajoy podría neutralizarle disolviendo el Parlamento y anunciando elecciones, el líder del PSOE decidió que Robles acudiera al Congreso a registrar la iniciativa, firmada por todos los diputados del grupo socialista, antes incluso de que se celebrara la ejecutiva del partido, convocada a las 11 para dar el visto bueno al intento de desalojar al líder del PP. La cita fue corta. Sánchez, según fuentes presentes en el encuentro, tuvo una breve intervención para justificar la apuesta y se marchó a preparar su comparecencia ante los medios. Lastra, la número dos del PSOE, se levantó de su asiento y comenzó a aplaudir. El resto de dirigentes hicieron entonces lo mismo. Ya con el líder ausente, algunos de ellos criticaron las prisas en registrar la moción, sin haber pasado por la ejecutiva. Pero aquello, dentro de la importancia de la moción de censura, fue casi una anécdota.       

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