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EL TABLERO CATALÁN

La guerra Gobierno-Generalitat complica la toma de posesión de Torra

Las diferencias en el formato preferido enturbian la preparación del acto de este jueves

El nuevo 'president' visitará a los políticos presos el viernes

Daniel G. Sastre

Los detalles definitivos se están negociando con el Gobierno y no se sabe ni la hora del acto, ni el lugar ni los asistentes. / ATLAS VÍDEO

Quim Torra tomará posesión este jueves como presidente de la Generalitat. Hasta aquí las certezas. Porque los detalles que rodean la celebración del acto han sido objeto de una dura negociación entre el Gobierno español y lo que queda del catalán.

Según fuentes conocedoras de esas conversaciones, Torra reclama un acto austero, muy alejado de las puestas de largo que se han organizado tradicionalmente en las tomas de posesión. Para dejar en evidencia la excepcionalidad del momento, y sus quejas por el hecho de que los impulsores de la declaración de independencia de octubre estén encarcelados o fuera de Catalunya, no quiere, por ejemplo, que esté presente ningún representante del Gobierno español. "Serán cinco minutos", afirman desde su entorno.

Pero es precisamente el Ejecutivo que preside Mariano Rajoy quien supervisará la ceremonia, que se convertirá en el penúltimo episodio del control que ha mantenido sobre la Generalitat en virtud de la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Y el Gobierno pretende celebrar un acto lo más normal posible. Al cierre de esta edición, las diferencias impedían incluso precisar a las fuentes consultadas la hora de inicio -lo único que está claro es que será por la mañana- o si se colocará la tradicional medalla al nuevo 'president', ni quién lo haría.

Celebración familiar

La normalidad parece una quimera. Para empezar, la toma de posesión de Torra no se celebrará en el espacioso salón Sant Jordi del Palau de la Generalitat, sino en el mucho más pequeño salón Verge de Montserrat. En lugar de los cientos de invitados habituales -lo más granado de la sociedad catalana-, los testigos directos serán apenas los familiares del nuevo 'president'.

Torra ya ha adelantado que piensa utilizar la misma fórmula que usó Carles Puigdemont en el 2016 para prometer el cargo. En vez de las clásicas alusiones al Estatut, a la Constitución y al Rey, el 'expresident' se comprometió solo a cumplir sus obligaciones "con fidelidad a la voluntad del pueblo de Catalunya, representado por el Parlament".

Torra, que ya ha advertido que se considera solo un recambio temporal para el auténtico 'president', Puigdemont, piensa seguir tratando de poner en evidencia la excepcionalidad del momento en sus próximos actos. Después de viajar a Berlín el pasado martes para subrayar su papel subalterno, el viernes visitará las cárceles de Estremera, Soto del Real y Alcalá Meco.

Allí verá a todos los políticos catalanes presos, como ha informado mediante carta al ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido. Torra especifica en la misiva que que su voluntad es visitar a los encarcelados el viernes, "después de tomar posesión", y no olvida enviar "un cordial saludo" al ministro.

El Gobierno afronta las próximas semanas con un enorme recelo con respecto a los planes de Torra, pero con el convencimiento de que no pasará de las palabras a los hechos con respecto a la comisión de ilegalidades. El 155 no se levantará hasta que los nuevos 'consellers' tomen posesión de su cargo, recuerdan desde La Moncloa con respecto a la voluntad del nuevo 'president' de "restituir" en la medida de lo posible a los miembros del Govern anterior.

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