Ir a contenido

LA INVESTIDURA

JxCat y ERC se reúnen para perfilar entre recelos la investidura efectiva

Los republicanos pidieron a los posconvergentes un cónclave para detallar los próximos pasos

El Gobierno impulsará de urgencia el recurso que permitirá suspender la investidura a distancia

Xabi Barrena

La portavoz de ERC, Marta Vilalta, en rueda de prensa.

La portavoz de ERC, Marta Vilalta, en rueda de prensa. / RAFA GARRIDO (ACN)

ERC no tuerce el gesto ante las cámaras. Reacciona siempre con moderación y empatía a cada volantazo que da Junts per Catalunya y Carles Puigdemont. Aunque cuando se apagan los focos el desconcierto por los cambios de guiopn se refleja en su rostro. Pocos son los que le hallan una lógica a la decisión de la ecléctica fuerza de Puigdemont del pasado sábado en Berlín de anunciar nuevas intentonas para investir a Puigdemont y, después, a Jordi Sànchez, antes de llevar a cabo la unción del candidato “efectivo”.

Por todo ello, y para no llevarse más sorpresas, habida cuenta de que los republicanos, el jueves por la mañana, aún creían que el cónclave 'puigdemontista' sabatino era para poner cara al llamado 'plan d', ERC pidió a JxCat reunirse para coordinar todos los pasos a desarrollar esta semana. La reunión se ha llevado a cabo a última hora de la tarde y, según fuentes conocedoras de los entresijos negociadores, ha servido para definir la hoja de ruta a seguir en los próximos hasta concluir en la investidura del 'plan d', a inicios de la semana próxima, y la formación de un Govern, a finales de esa misma semana.

Crece la sensación en la calle de Calàbria de Barcelona --donde se ubica la sede de ERC-- de que el entorno del 'expresident' gestiona los tiempos en busca de motivos. ¿Para qué? Los más bien pensantes con JxCat creen que el ahora residente en Berlín precisa que el Estado se moje de una manera tajante para impedir su investidura para poder dar el relevo sin que nadie le acuse de haberse echado atrás respecto lo prometido en campaña.

Quemando etapas

Si ello fuera así, los planes de Puigdemont se estarían cumpliendo como un reloj. Por un lado, el Consejo de Estado ha avalado este lunes por unanimidad que el Gobierno eleve un recurso ante el Tribunal Constitucional por la aprobación de la reforma de la ley de la presidencia por la que se permite una investidura a distancia. Acto este al que seguirá la celebración de urgencia del Consejo de Ministros, que podría reunirse este mismo martes para aprobar el recurso. Todos los trámites pueden estar hechos para cuando el 'Diari Oficial de la Generalitat' (que ahora controla el Gobierno en virtud del 155) publique la ley. Presentado el recurso, el TC prevé suspender la norma ipso facto, cerrando lo que Elsa Artadi bautizó como "ventana de oportunidad". El pleno del TC se iniciará el martes y se extenderá hasta el jueves.

Con todo, hay republicanos más escépticos que consideran que la demora de Puigdemont en enebrar el 'plan d' obedece a una voluntad escondida de dar tiempo a los estamentos judiciales a que causen lo que algunos han llamado “un accidente”, como sería que se anulase la delegación de voto de Puigdemont y de Toni Comín. Ello dejaría sin margen a los independentistas moderados, por cuanto la CUP ya ha dicho que no apoyarán otro candidato que no sea Puigdemont. El resultado final es que se iría a elecciones.

Baño de realismo

Esta estrategia estaría sustentada en la creencia de que el ejercicio de realismo de ERC, visible, por ejemplo, en la ponencia política de la conferencia nacional del próximo 30 de junio, será penalizado por los electores secesionistas repercutiendo en una ganancia de votos para Junts per Catalunya. Es decir, que los afines al ‘expresident’ ven la opción de romper ese empate actual, más visible en votos (12.000 de diferencia) que en escaños (dos a favor siempre de los posconvergentes).

Con todo, y antes de la reunión vespertina con JxCat, si por alguna razón entre los días 14 y 15 no se celebra la sesión de investidura de un candidato efectivo, y siempre en el escenario de máxima urgencia y pánico, había cuadros de ERC que valoraban la opción de presentar un candidato propio a la presidencia. Algo que, sin embargo, la portavoz republicana, Marta Vilalta, no quiso ni ponderar porque sería adelantar muchos acontecimientos.