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CATALONIA AMERICAN COUNCIL

Una entidad privada representará los intereses del soberanismo catalán en EEUU

El exdelegado de la Generalitat en Washington, cesado por el 155, dirigirá el Catalonia American Council

Ricardo Mir de Francia

El entonces delegado del Govern en EEUU Andrew Davis con el exvicepresidente de la Generalitat Oriol Junqueras, en una imagen de mayo del 2017.

El entonces delegado del Govern en EEUU Andrew Davis con el exvicepresidente de la Generalitat Oriol Junqueras, en una imagen de mayo del 2017. / .38273594 (ACN / MARINA LÓPEZ)

El artículo 155 de la Constitución ha liquidado el Consejo de Diplomacia Pública de Catalunya (Diplocat), el organismo creado por la Generalitat para promover el proceso independentista alrededor del mundo. Las llamadas 'embajadas' han tenido que cerrar. Y docenas de trabajadores de este servicio exterior han sido despedidos.

Nada de eso ha impedido, sin embargo, que menos de un mes después de que el Gobierno cerrara definitivamente Diplocat, sus antiguos funcionarios hayan encontrado la fórmula para mantener la representación en Washington. Este miércoles se ha anunciado la puesta en marcha del Catalonia America Council (CAC), una organización sin ánimo de lucro, "independiente y no partidista", dedicada a estrechar los lazos entre los dos territorios y dirigida por el delegado del Govern en la capital de Estados Unidos cesado por el 155. 

El CAC tiene naturaleza privada y se financia "exclusivamente con donaciones" de empresas y particulares, según consta en el comunicado de prensa que ha servido para presentarlo en sociedad, una condición que impedirá formalmente a las autoridades españolas interferir en sus actividades. Lo dirige Andrew Davis, quien fuera delegado del Govern en Washington desde que abrió la oficina de representación en el 2008 hasta que fue cesado en octubre en virtud del 155.

Estadounidense casado con una catalana, Davis tiene formación en Relaciones Internacionales y es conocido por su tendencia a mantenerse alejado de los medios de comunicación proyectando un perfil bajo. En sus años en Washington, Davis capitaneó los contactos con el Congreso y el Departamento de Estado para tratar de buscar apoyos a la causa independentista, una misión para la que se contrató a diversos lobis a lo largo de los años.

Abordar los retos

En su página de Linkedln, Davis aparece desde abril del 2018 como presidente de Seny Consulting International, una "consultora internacional de asuntos públicos, hecha a medida para trabajar con y para autoridades municipales, estatales y provinciales". Un cargo que presumiblemente tendrá que compaginar a partir de ahora con el de director ejecutivo del Consejo Catalunya América, "dedicado exclusivamente a abordar los retos políticos y sociales que enfrentan Catalunya y Norteamérica y a reforzar las relaciones entre ambos", según consta en su página web.

El Consejo asegura que promoverá "el debate y la discusión de los asuntos más urgentes que afrontan ambas comunidades. Desde la democracia a los derechos civiles, pasando por las políticas públicas, el comercio y la inversión". Y lo hará buscando complicidades entre actores políticos, laboratorios de pensamiento, instituciones académicas y medios de comunicación. "En estos momentos el contexto global político y social demuestra claramente que no podemos dar por garantizados estos valores", dice Davis en el comunicado refiriéndose a la "libertad, la democracia y el autogobierno". "En estos tiempos desafiantes creemos que actuar es más una obligación que un lujo".

El equipo

Como número dos tendrá a Anselm Bossacoma, que dirigirá el departamento de Negocios e Innovación del CAC. Bossacoma tiene una larga experiencia en esos ámbitos porque entre el 2005 y el 2018 ha dirigido la oficina comercial del Govern en California. En la junta de gobernadores del organismo aparecen tres estadounidenses, los únicos que figuran hasta ahora en la web: George Ganey, un abogado especializado en inmigración y con despacho en la capital; Katrina Drabeck, exasesora de la senadora demócrata Dianne Feinstein y gestora de responsabilidad social en una fundación de Silicon Valley, y James Stranko, consultor de McKinsey & Company, a la que llegó después de trabajar para la Clinton Global Initiative en temas relacionados con Latinoamérica.

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