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NUEVO NÚCLEO

Revuelo independentista por la creación de un CDR en Israel

Algunas asambleas piden su disolución por "blanquear" el conflicto palestino y otros, "un voto de confianza"

En su manifiesto fundacional rechazan la "ocupación" y recurren a la solución de dos estados para forjar la paz

Júlia Regué

Extracto de un cartel del CDR de Israel

Extracto de un cartel del CDR de Israel

Los CDR han proliferado por todo el mundo. Lo que nació como escudo para evitar el cierre de los colegios electorales el 1-O se ha reconvertido en un espacio de reunión "en defensa de la república" que no obedece a nadie más que a ellos mismos: no se rigen por estatutos, rechazan una estructura orgánica vertical y, de hecho, la coordinación entre ellos suele ser virtual (y viral a la vez).

Y es que precisamente en esto se basa su éxito: en la clonación. Aparecen cuentas en la red social Twitter bajo sus siglas y se adhieren a un territorio. Suelen promover alguna acción para estrenarse públicamente y sus seguidores empiezan a crecer. ¿Pero se avalan todos los CDR?

Apoyo del partido sionista

El pasado 2 de abril afloró un nuevo núcleo en Israel con la difusión de una campaña para colgar lazos amarillos en el Puente de los Deseos de Jaffa, al sur de Tel Aviv. La respuesta en las redes sociales fue controvertida porque es la primera vez que se reivindica el nombre de un Estado junto a sus siglas, hecho que no ha pasado desapercibido. Tampoco el contexto de su nacimiento, en pleno apogeo de la Gran Marcha del Retorno organizada por Hamás que se saldó con una veintena de palestinos muertos y 2.000 heridos tras enfrentamientos con el Ejército israelí entre el 30 de marzo y el 6 de abril.

Fuentes de los CDR catalanes reconocen a EL PERIÓDICO el malestar que generó el hecho de que no se posicionaran sobre ello y, al mismo tiempo, se dedicaran a compartir noticias y tuits de apoyo a Carles Puigdemont por parte de diputados del partido Unión Sionista, como Ksenia Svetlova, que fue inscrita como observadora internacional en el 1-O. El expresidente felicitó al país "por el 70 aniversario de su independencia" y agradeció su "lucha contra la adversidad".

En discordia

Conscientes de que empezaban a levantarse ampollas, se apresuraron a publicar un manifiesto fundacional. "Sabemos que vivimos en un país en conflicto. Somos conscientes que la defensa de los derechos del pueblo catalán va de la mano con la defensa de todos los pueblos que luchan por el derecho a la autodeterminación en su tierra", expusieron, y alegaron vinculaciones con "los sectores más progresistas de la sociedad israelí, que luchan día a día contra las injusticias de este conflicto". Tras allanar el terreno, denunciaron "rotundamente la ocupación israelí" y apostaron por la solución de los dos estados: un Estado palestino independiente que reúna las fronteras pactadas en el 1967 "que viva en paz" con el suyo.

Las mismas fuentes ven "insuficientes" estas proclamas y hurgan en el hecho de que "no condenen los más de 6.000 presos políticos que hay en Israel". Por ahora, al menos dos CDR ya han pedido una rectificación. "Uno pide directamente su disolución y otro, que sus siglas de modifiquen. Es decir, que aparten su defensa de Israel como Estado", resuelven, y auguran que "habrá más núcleos que se adherirán a esto" porque ven este CDR como una "instrumentalización" y un "blanqueo" de Israel. "También hay quien prefiere darles un voto de confianza", puntualizan.

¿Cómo se valida un CDR?

Otra de las fuentes, conocedora del protocolo de validación de los CDR, incide en que esta asamblea no figura por el momento en sus listas, pese al revuelo que se ha generado. Asegura que se pusieron en contacto con ellos porque su principal temor es que sea un grupo formado por pocas personas, más bien cerrado, y que no lleve su actividad de forma abierta a la participación de terceros. "Un CDR es una asamblea abierta que hace trabajo de base", señala la misma fuente, e indica que su protocolo es poner en contacto a estos nuevos grupos con otras organizaciones cercanas como entidades, partidos y sindicatos del país para que trabajen conjuntamente para tejer una red de "solidaridad" que defienda "el derecho a la autodeterminación de Catalunya".

"Los CDR internacionales se dedican, como aquí, a defender los resultados del 1-O, a usar la autoorganización popular y asamblearismo como herramienta, y a clamar consignas a favor de la liberación de los presos políticos y el retorno de los exiliados", añade sobre su normativa interna.

Actualmente, en su censo interno se contabilizan entre 280 y 300 CDR en Catalunya y unos veinte en el exterior. "El caso del CDR Israel es especialmente controvertido porque hay rumores de que puede ser sionista. Estamos trabajando para averiguarlo y mantenemos el contacto para resolver esta cuestión. Sí lo es, desde mi punto de vista, no se puede consentir", zanja. La asamblea israelí ha preferido no hacer declaraciones más allá del comunicado público. El debate se está apresurando en distintos núcleos y todos coinciden en que será una decisión "larga e intensa de debatir".

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