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El efecto Katalonien

El procés se internacionaliza en Alemania y la campaña antiindependentista se intensifica fuera de España para contrarrestar el creciente apoyo al relato político y mediático favorable a Puigdemont

Carles Planas Bou

Carles Puigdemont, en la rueda de prensa de Berlín del 7 deabril, al día siguiente de salir de la prisión de Neumünster.

Carles Puigdemont, en la rueda de prensa de Berlín del 7 deabril, al día siguiente de salir de la prisión de Neumünster. / AP / MICHAEL SOHN

"Carles Puigdemont ya es berlinés". Tras ser puesto en libertad bajo fianza e instalarse en la capital alemana, el canal de noticias del metro de Berlín titulaba así la llegada del depuesto ‘president’ de la Generalitat. Aunque en su primera comparecencia con los medios Puigdemont aseguraba que no quería entrometerse en la vida política de Alemania la realidad ha sido muy distinta, pues su nueva situación ha dado aún más eco al ‘procés’ independentista de Catalunya.

El mismo día en que el grupo parlamentario de Junts per Catalunya se reunía por primera vez en Berlín con el ‘expresident’ para debatir la estrategia para la investidura y formación de un nuevo Govern, la plataforma españolista Societat Civil Catalana aterrizó en la capital alemana. En la primera parada de una gira por Luxemburgo, Bruselas, Londres y Edimburgo, esta organización se propone hablar con los medios de comunicación europeos para contrarrestar lo que consideran el "mensaje falaz" del independentismo.

Esa campaña supone otro factor añadido a la internacionalización de un conflicto político que a pesar de ser reiteradamente etiquetado como una "cuestión interna" de España ocupa portadas en todo el continente. Si primero fue en Bruselas, ahora es en Berlín.

Desde que Puigdemont fue arrestado por la policía alemana el pasado 25 de marzo la opinión pública y la publicada del país ha ido fluctuando a uno u otro lado del conflicto. Así, se ha pasado de ver como el jefe de opinión ‘Süddeutsche Zeitung’ pedía una "solución política" con mediación alemana a acusaciones mucho más duras contra el ‘expresident’, como la publicada en el ‘Die Zeit’, donde se le acusa de ser un "populista nacionalista" a la imagen del primer ministro húngaro Víktor Orbán. Por su parte, una encuesta del diario ‘Welt’ apuntó a que un 51% de los alemanes se oponía a la extradición del ‘expresident’.

Problema político

Aunque la cancillera Angela Merkel descarta opinar de un tema en el que respalda al presidente español Mariano Rajoy, otros actores políticos han tomado cartas en un asunto. El posicionamiento político no es uniforme, hasta el punto de que se han visto declaraciones opuestas dentro de los mismos partidos. Así, Alexander Dobrindt, líder parlamentario de la CSU - hermandada con la CDU de Merkel - ha hablado del independentismo como un "movimiento para la libertad" y ha asegurado que no son "golpistas".

Entre sus socios de gobierno también ha habido discrepancias. La ministra alemana de Justicia, la socialdemócrata Katarina Barley, irritó a la diplomacia española y a parte de su partido al defender la decisión de la Audiencia Territorial de Schleswig-Holstein de descartar la acusación de rebelión contra Puigdemont.

El partido más activo y claro en su apoyo a Puigdemont ha sido La Izquierda, cuyos líderes han pedido a Merkel que evite la extradición del ‘expresident', a quien consideran un "preso político" en España. Diputados de Los Verdes han pedido una mediación internacional mientras que el líder de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), Alexander Gauland, la ha descartado.

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