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Investigación policial

Las Fuerzas de Seguridad controlan a 42 líderes de CDR por sus antecedentes violentos

A dos de ellos los investigó la Guardia Civil en el pasado por posible colaboración con ETA

Los activistas más duros molestan a los partidarios de acciones pacíficas

Juan José Fernández / Luis Rendueles

Activistas del CDR de Puigcerdá cortan la frontera con Francia el pasado 23 de marzo.

Activistas del CDR de Puigcerdá cortan la frontera con Francia el pasado 23 de marzo.

Las Fuerzas de Seguridad tienen controlados a 42 activistas repartidos por toda Catalunya como los cabecillas más radicales de los CDR. Estos líderes tienen en común su relación con actos violentos en el pasado, y entre ellos son mayoría los vinculados a movimientos antisistema, anarquistas o de extrema izquierda, y son minoría los que son únicamente independentistas.

Entre los "marcados", dos fueron investigados por la Guardia Civil en tiempos de gran beligerancia de ETA, por su posible implicación en delitos de colaboración con banda armada, indican fuentes policiales que observan a estos grupos desde su antigua denominación: comités de defensa del referéndum.

Los duros pierden

De momento, la posición de los partidarios de pasar de las acciones simbólicas a una auténtica "carrer borroka” ha perdido en debates celebrados en distintos casales, en los que es recurrente la discusión sobre la utilidad de la violencia.

Fuentes policiales señalan que, si dejan de reunirse en locales abiertos y empiezan a hacerlo en pisos o lugares más discretos, su deriva será entonces más preocupante.

Los CDR radicados en localidades de frontera están entre los que más atención atraen de las Fuerzas de Seguridad

Entre los que atraen mayor interés de los servicios de información policiales están los radicados en localidades fronterizas, con sonados cortes de comunicaciones.

Las fuentes consultadas destacan el caso de la frontera en Puigcerdá durante las protestas del pasado 23 de marzo como muestra de creciente capacidad de movilización.

Preocupa también El Prat. Especialistas de la Guardia Civil detectaron en el otoño pasado la debilidad de algunos posibles accesos al aeropuerto, recuerdan, en caso de una invasión de manifestantes, una movilización varias veces estudiada por los CDR.

Actividad creciente

Pero entre las Fuerzas de Seguridad preocupan, aún más que las movilizaciones organizadas, “los versos sueltos”, la inducción a actuar en solitario que implican las arengas en chats y redes sociales.

Hasta este lunes, sospecharon del ataque con bombonas de camping gas a un concesionario de Mercedes en Barcelona –el pasado 2 de abril, después del encarcelamiento en Alemania del expresident Puigdemont– como propia de activistas decididos a actuar por su cuenta. Pero los Mossos d’Esquadra, que investigan el atentado, se inclinan más por la autoría de anarquistas.

Expertos policiales detectan en los CDR una creciente incomodidad de los partidarios de acciones pacíficas con los más radicales. Al mensaje de audio que, supuestamente, distribuyó la vecina de Viladecans Tamara Carrasco, detenida este martes, lo califican de “escalada”. Hasta ahora “no se había detectado un mensaje con este nivel de amenaza”, dice una fuente cercana a la investigación del caso.

En la Guardia Civil sospechan de la existencia de “una malla de comunicaciones” con células separadas que gozan de cierta autonomía para que, si cae una en un delito, no caiga el resto.

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