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LOS GOBIERNOS DEL CAMBIO

El procesado alcalde de Alicante presenta su dimisión en diferido sin acuerdo para reeditar el tripartito

Gabriel Echávarri anunció su marcha el pasado 23 de marzo pero la vinculó a la elección de su número 2

Tras haber sido expulsada una concejala de Guanyar Alacant, los progresistas no tienen mayoría asegurada

Nacho Herrero

Gabriel Echavarri, en una imagen de archivo.

Gabriel Echavarri, en una imagen de archivo. / MIGUEL LORENZO

Tal y como anunció el pasado 23 de marzo, el socialista Gabriel Echávarri ha presentado esta mañana su dimisión como alcalde de Alicante empujado por una doble imputación que ha acabado en doble procesamiento aunque lo ha ha hecho sin que exista aún un acuerdo entre el PSPV, Compromís y Guanyar Alacant para reeditar el tripartito formado tras las últimas elecciones municipales. 

Eso sí, el escrito de renuncia no lo ha registrado él sino un miembro de su equipo. Ahora arranca una plazo de 10 días en el que se debe convocar un pleno para conocer su renuncia. Después deberá tomar posesión un nuevo concejal del PSPV y finalmente se elegiría al nuevo alcalde, que en principio saldrá también de las filas del grupo socialista, aunque falta por ver si será Eva Montesinos, mano derecha de Echávarri, como él mismo exigió para aceptar su marcha.

La lenta caída del exalcalde

La tensa convivencia que se estableció desde el inicio de la legislatura en este 'gobierno del cambio' saltó por los aires hace un año cuando se confirmó la primera imputación del regidor, primero por un posible fraccionamiento irregular de contratos y más tarde por el despido de una trabajadora temporal del consistorio, familiar del portavoz del PP, Luis Barcala.

Ambos asuntos están relacionados pues echó a la trabajadora justo después de que Barcala denunciara ante la justicia el fraccionamiento de contratos lo que el juez ha entendido que fue una "represalia" y puede constituir un delito de prevaricación. En un escrito en las redes sociales el propio alcalde admitió que pudo haber acelerado el despido por esa denuncia.

Tras el primer procesamiento, primero Guanyar (una plataforma con mayoría de Esquerra Unida y que incluye a Podem) y luego Compromís anunciaron su salida del gobierno y aunque en principio Echávarri dijo que acabaría la legislatura con un gobierno en minoría e incluso que volvería a ser candidato, finalmente la presión del PSPV a nivel autonómico le hizo renunciar cuando todo siguió adelante y llegó el segundo procesamiento.

Ximo Puig, presidente de la Generalitat y secretario general de los socialistas, admitió que el hasta ahora alcalde había incurrido en "prácticas no correctas" aunque matizó que no se trataba de corrupción. Echávarri acabó por ceder y aunque de inicio puso condiciones como que estuviera asegurado el nombramiento de Montesinos o que no hubiera un nuevo tripartido, se ha ido sin que se hayan cumplido.

Por si faltaba algo en esta lenta caída, a principios de octubre se supo que habían aparecido restos de un micrófono en el despacho que dejó Miguel Ángel Pavón, el líder de Guanyar. No ha quedado claro quién lo puso. Echávarri dijo que era "de consumo propio" y el ex de EU puso una denuncia en la Policía

En busca del décimo quinto voto

La marcha de Echávarri debe acelerar los contactos para el nombramiento de un nuevo alcalde. Actualmente los tres partidos progresistas suman 14 votos, uno menos de los que se necesitan, pues Guanyar expulsó a una de sus ediles por haber dado contratos a gente de su entorno. La idea del PSPV es convencer a la expulsada Nerea Belmonte para que apoye el candidato propuesto sea Montesinos u otro, algo que se da por echo que harán sus antiguos socios. 

También hay un no adscrito que procede de Ciudadanos y podría ser el décimo quinto voto. O incluso el voto del partido de Albert Rivera podría negociar un nombre y facilitar la investidura, o dejar paso al PP, que como la lista más votada recuperaría la vara de mando que ostentó cerca de dos décadas en caso de que no hubiera acuerdo.

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