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ELECCIONES 2019

Las municipales, nuevo tablero para el duelo particular entre PDECat y ERC

El PSC no temen a Ciutadans y los 'comuns' se lo toman como una reválida

Daniel G. Sastre / Roger Pascual / Rafa Julve

Acto institucional del mundo local, acompañado del presidente Puigdemont, para reclamar el traspaso íntegro de Rodalies a Catalunya.

Acto institucional del mundo local, acompañado del presidente Puigdemont, para reclamar el traspaso íntegro de Rodalies a Catalunya. / FERRAN NADEU

El PDECat y ERC se disponen a reproducir a escala municipal, y al margen de la batalla por Barcelona, la lucha por la hegemonía en el ámbito independentista en las elecciones del 2019. Cada uno con sus objetivos prioritarios: el del PDECat, mantener la victoria global del 2015 y culminar con éxito la transición entre lo que fue CiU -la marca con la que se presentaron a las últimas municipales- y el nuevo partido, ya desvinculado de Unió; el de ERC, ampliar su presencia en el área metropolitana.

Los posconvergentes afrontan el camino hacia las elecciones muy pendientes de conservar su gran implantación municipal. Tanto la coordinadora general del partido, Marta Pascal, como muchos otros dirigentes han subrayado la importancia que conceden a ese objetivo. Por primera vez, el PDECat está impulsando primarias en todas las localidades, y quieren dar a los comicios un enfoque propio.

"El contexto del país hoy es uno, pero dentro de un año puede ser otro", dice Ferran Bel, diputado en el Congreso y responsable de Acción Política y Estrategia Municipal del PDECat. Por ese motivo, la formación es más bien escéptica con respecto a la idea de extender la fórmula de Junts per Catalunya en el territorio. "No vemos mucho recorrido a iniciativas en este sentido", dicen fuentes del partido.

Penetrar en territorio hostil

CiU logró casi 700.000 votos en el 2015, y, con más de 400 alcaldes, el PDECat sigue siendo la fuerza con mayor implantación territorial. Los puntos negros, agrupados sobre todo en las áreas metropolitanas de Barcelona y Tarragona, se estudian "con enfoques más específicos" con grupos de trabajo propios compuestos por alcaldes, cargos orgánicos del partido y técnicos, afirma Bel.

Para ERC, el área metropolitana es también un objetivo prioritario. Con pocas ganas de reproducir a escala municipal alianzas de cariz solo independentista, los republicanos pretenden aumentar su presencia en las poblaciones en teoría menos permeables al mensaje soberanista. Se trata de una obsesión de Oriol Junqueras desde que llegó a la presidencia del partido.

Los republicanos aspiran a beneficiarse la dicotomía entre PDECat y JxCat que puede darse en algunas poblaciones, y creen que pueden superar los 510.000 votos que obtuvieron en el 2015. ERC piensa que incluso puede estar en su mano controlar la Diputación de Barcelona, en la que en la actualidad ocupan una vicepresidencia.

En busca de la reválida

Los 'comuns' se plantean las municipales como una reválida. Las municipales del 2015, con la conquista de Barcelona y Badalona, marcaron el despegue de un movimiento que, tras la doble victoria en Catalunya en las elecciones generales del 2016 y 2017, empezó a soñar con ser hegemónico. Tras el golpe de realidad de las catalanas del 21-D, las municipales tienen que marcar el futuro de la confluencia.

Mientras algunos sectores federalistas reclaman marcar más claramente distancias con el independentismo, a finales de abril celebrarán una asamblea para preparar el camino de las municipales. El despliegue territorial, fuera de la Barcelona 'colauista', es el gran caballo de batalla. ICV ya ha puesto en valor su fuerza territorial pero desde la dirección de los 'comuns' se apunta que Catalunya en Comú no puede ser una simple copia de Iniciativa.

"Sería un error pensar que la implantación pasa por un actor político", comentan fuentes de la dirección. Desde la ejecutiva también esperan que las "candidaturas superen les estructuras del territorio", por lo que "en algunas se seguirá la lógica de la confluencia y en otros no". El objetivo, aparte de retener los estandartes de Barcelona y Badalona, es lograr ampliar lo máximo posible fuera del área metropolitana barcelonesa.

La pugna metropolitana

El PSC es el partido que más sufrió los efectos de los pactos rotos por los preparativos del 1-O y sus consecuencias. Pese a ello mantienen 120 alcaldías, que tienen el reto de preservar. Aunque Ciutadans les ganó claramente el pulso entre el electorado no nacionalista, desde la dirección socialista reflexionan que esta partida es otra cosa, en la que se valora sobre todo la gestión local y no prima tanto el debate nacionalista.

Por eso confían en que la experiencia y carisma de alcaldes como Antonio Balmón y Núria Parlon les permita defender feudos históricos que se tiñeron de naranja en las últimas catalanas. El 'tsunami' del referéndum unilateral y el 155 echó a los concejales socialistas de los gobiernos municipales de Girona y en Barcelona, donde se espera que si la aritmética y el ecosistema político lo permiten se puedan volver a recomponer los puentes (igual que en otras poblaciones).

Los veteranos Àngel Ros y Josep Fèlix Ballesteros se marcan la meta de conservar las otras dos capitales de provincia, Lleida y Tarragona. "El objetivo de nuestro partido no solo es mantener las actuales alcaldías, sino recuperar muchas más, algo que pasa por poder presentar muchas más listas que en el 2015", asegura Ros. El presidente del PSC explica que hace tres años el escenario era mucho peor para su partido porque "acababa de vivir una escisión", pero no lo ve así Ciutadans, que cara al 2019 se siente en mucha mejor predisposición para disputar no solo la Paeria a los socialistas. También se ha propuesto pelear por las alcaldías de algunas de las principales localidades del área metropolitana de Barcelona tras coger impulso con los resultados de las pasadas elecciones al Parlament, donde toda la conurbación se tiñó de color naranja.

Crisis doméstica del PPC

El partido de Albert Rivera tiene en esa zona la oportunidad de lograr su primer alcalde desgastando a los socialistas desde el flanco 'procesista' y también aprovechando el descoloque del PPC después del 21-D. En aquellos comicios Cs ya pescó a manos llenas en el caladero popular y aspira a seguir haciendo lo mismo. Sobre todo porque los populares catalanes siguen inmersos en una crisis doméstica y no pocos de sus dirigentes ya ven casi como una quimera incluso que Xavier García Albiol, si se finalmente se postula, pueda optar a recuperar la alcaldía de Badalona. Hasta su único bastión, Pontons, peligra más que nunca.

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