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El Parlament abre la puerta a una investidura a distancia

Torrent tramita una reforma legal que será impugnada

ERC afirma que este martes será "un día clave" para desbloquear la legislatura

Daniel G. Sastre

Reunión de la Junta de Portavoces del Parlament, presidida por Roger Torrent.

Reunión de la Junta de Portavoces del Parlament, presidida por Roger Torrent. / FERRAN NADEU

Nuevo frente de batalla en el inicio de la legislatura catalana. Por si la situación no fuera lo bastante enrevesada, la Mesa del Parlament ha decidido este lunes tramitar la reforma de la ley de presidencia que abre la puerta a una investidura a distancia. La decisión, que ha sublevado a la oposición -PSC y Cs ya han anunciado que la recurrirán- y puede abrir un nuevo conflicto con el Tribunal Constitucional, podría quedarse además en un brindis al sol si los independentistas renuncian finalmente a la candidatura de Jordi Sànchez para propiciar la formación de un Govern "efectivo".

El presidente de la Cámara, Roger Torrent, aplazó hace un mes la reforma, que había pedido Junts per Catalunya en solitario, alegando defectos de forma. Pero este lunes los miembros independentistas de la Mesa han decidido dar trámite a una modificación que busca permitir una investidura telemática o por persona interpuesta. Se trata de una fórmula pensada para dar cobijo a las aspiraciones de Carles Puigdemont, pero que podría servir también para investir a Sànchez una vez que el 'expresident' ha renunciado a la reelección.

PSC y Cs anuncian recursos

El problema es que los plazos no cuadran. Aunque JxCat ha solicitado la tramitación de la reforma por la vía de urgencia y por lectura única, PSC y Cs ya han anunciado peticiones de reconsideración. Como serán, con toda seguridad, desoídas, también han adelantado que pedirán un dictamen al Consell de Garanties Estatutàries. Y ese movimiento retrasará varias semanas la puesta en marcha de la maquinaria parlamentaria.

Hasta el punto de que fuentes de la Cámara afirman que es "muy improbable" que la reforma pueda tramitarse en el próximo pleno ordinario, cuya celebración la Mesa aprobó este lunes, que aún no tiene fecha. La modificación que propone JxCat abre la puerta a la posibilidad de que el Parlament pueda autorizar por mayoría absoluta la celebración de un pleno de investidura sin la presencia del candidato a la presidencia de la Generalitat, y sin exigir su intervención personal.

Llegue o no a buen puerto, lo más probable es que la vida útil de la reforma sea muy corta. Jordi Sànchez, en Soto del Real desde hace más de cinco meses, comparece hoy en el Tribunal Supremo para solicitar de nuevo su salida de la cárcel. En JxCat tienen pocas esperanzas de que el juez Pablo Llarena levante la prisión preventiva. Y, si esos pronósticos toman cuerpo, se pondría en marcha la alternativa: según las fuentes consultadas, el principal candidato a 'president' sería en ese caso Jordi Turull.

Turull no precisa la reforma

Y el 'exconseller' de Presidència está en libertad -aunque sigue investidado y podría ser inhabilitado en los próximos meses-, así que no tendría problemas para acudir presencialmente al pleno y ser investido, con lo que la reforma legal a la que Torrent ha dado luz verde quedaría en papel mojado. O en un gesto para demostrar a los votantes el compromiso de los miembros independentistas de la Mesa con la causa. En cualquier caso, la decisión choca con las directrices que dio el TC contra una investidura no presencial.

La noticia coincidió en el tiempo con varias proclamas públicas con las que los partidos soberanistas buscaban mantener alta la moral de los suyos tras tres meses de negociaciones infructuosas. Por la mañana, el portavoz de ERC, Sergi Sabrià, se mostraba convencido de que este martes "será un día clave y pasarán cosas" que permitirán la investidura de un nuevo presidente de la Generalitat y disponer de un Govern efectivo lo antes posible.

En privado, otras fuentes del partido enfriaban estas expectativas. Las dos únicas opciones para desbloquear la legislatura están de momento paradas: ni la CUP parece dispuesta a ceder dos de sus votos al candidato que acuerden JxCat y ERC -no les convence que el nuevo 'president' se someta a una cuestión de confianza a mitad de la legislatura-, ni Puigdemont y Toni Comín se deciden de momento a renunciar a sus escaños para mantener la mayoría independentista en el Parlament.