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ENTREVISTA

Joan Coscubiela: "La astucia independentista era una verdadera estafa"

El exdiputado de Sí que es Pot relata 'Empantanados' cómo vivió el alumbramiento y caída del "sóviet carlista"

"Un día en Catalunya habrá más traidores que gente que no lo sea"

Roger Pascual

Joan Coscubiela.

Joan Coscubiela. / RICARD FADRIQUE

El día después de las elecciones del 21-D, Joan Coscubiela entregaba el manuscrito de 'Empantanados', en el que relata cómo vivió el alumbramiento y caída del "sóviet carlista". Un encargo que Ediciones Península le hizo al exdiputado de Catalunya Sí que es Pot después de su discurso del 7 de septiembre en el Parlament, en el que sentenció que "estoy dispuesto a partirme la cara para que ustedes voten sobre la independencia de Catalunya, pero no si pisan los derechos de los diputados". 

Aquel discurso, que origina el libro, fue tan alabado por algunos como criticado por otros al haber sido aplaudido por PP y C's. 
Para mí ha sido determinante que mi gente se ha sentido tan identificada; las críticas me parecen una 'falacia ad plausum', opinar sobre una cosa en función de quien la aplaude.

Ni una cita a Albano Dante Fachin, con el que tantas trifulcas tuvo esa noche y muchas más. ¿El mayor desprecio es no hacer aprecio? 
Hablo de las cosas que me parecen trascendentes en términos políticos. Prescindí de las anécdotas que podrían comerse el contenido del libro.

En cambio no ahorra reproches directos a Ada Colau y los 'comuns' por su ambigüidad. Cree, como piden algunos federalistas de la confluencia, que tendrían que haber dejado más claro su oposición a la independencia?
 
La pasada legislatura era evidente la dificultad de tener perfil propio. La gente en general pide nitidez. Intentamos ocupar un espacio en representación de la galaxia de los 'comuns', que no nos reconoció a la 'patrulla nipona' en toda legislatura. Sobre la situación de futuro, me he autoimpuesto un periodo de silencio. 

Los diputados ICV e independientes del grupo parlamentario se autodenominaban la 'patrulla nipona', que se sentía abandonada por los 'comuns'. ¿Qué pensó al ver que Sí que es Pot, cuyos resultados parecían un desastre, sacó 44.000 votos en 2015 más que Catalunya en Comú el 21-D?
Está claro que hay mucha gente que está huérfana de espacio político.

También apodaban a Junqueras el cardenal Mazarino, por su capacidad de simular y disimular.
Por las mañanas hacía de alumno disciplinado de Montoro cumpliendo de la estabilidad presupuestaria; por la tarde llamaba a la insumisión. Esto se vio también el día 26 cuando, como explica mucha gente, hizo ver que se podían convocar elecciones y luego ERC se puso a morder por todos lados.

Su libro coincide con el de Santi Vila en este análisis de que ERC dejó tirado a Carles Puigdemont.
Su concepción política no tiene nada que ver con la mía. Pero es muy curioso que habiendo vivido esos momentos desde posiciones muy distintas (él desde el Govern y yo desde la oposición) lo que vimos que pasaba era exactamente lo mismo. 

Llega a señalar que parecía que Hernán Cortés guiara la estrategia independentista.
Se vio  el 7 de septiembre. Ahora todo el mundo coincide que la ley de Transitoriedad, que no la necesitaban para nada, fue un error y una estupidez política increíble. Porque articula un futuro de la sociedad que yo denomino el 'sóviet carlista', un poder absoluto sin ningún tipo de control. Intenté que no lo hicieran porque destrozaba la legalidad catalana, española y el reglamento del Parlament. He llegado a la conclusión de que lo hicieron los que no querían que hubiera una vía de mínimo diálogo, que querían quemar las naves para que después del 1-O no se pudiera hacer otra cosa que declarar la República.

Dice que llegado a un punto nadie se atrevía a decir la verdad a los dos millones de independentistas. ¿Cree que falta un acto de contricción pública?
El movimiento independentista ha adquirido vida propia, al margen de los partidos y entidades sociales. Está construido sobre una ilusión extrema convertida en ficción y una astucia independentista que se ha demostrado que era una verdadera estafa. Pero tiene tanta fuerza que nadie se atreve a decirle a la ciudadanía que la independencia unilateral es una falacia. Y este es el elemento determinante, mucho más que el tuit de Gabriel Rufián o la posición de Oriol Junqueras. 

¿Cómo se sale de este empantanamiento?
Estamos empantanados, como dice el título del libro, porque se sigue diciendo una cosa y lo contrario. Que hay que ampliar la base pero cualquiera que intenta ampliarla pasa a la categoría de traidor. Un día en Catalunya habrá más traidores que gente que no lo sea. Estaremos empantanados hasta que el independentismo diga que la independencia unilateral no es posible. 

¿El federalismo va a llegar?
 
Yo lo planteo como solución, pero en estos momentos las soluciones que eran posibles antes de que todo esto estallara están en preciario. La prioridad es salir del agujero. La estrategia suicida del independentismo ha dado muchas alas al centralismo unformizador. Es lo que pasa cuando uno mide mal sus fuerzas y las del adversario.

Usted, que fue preso político en el franquismo, ¿qué piensa de los líderes independentistas en la cárcel? ¿Son presos políticos? ¿Tienen que seguir en prisión preventiva?
Es absurdo el debate nominalista y se está abusando de los términos preso político, dictadura y golpe de Estado, por los dos lados. Hay personas que están injustamente en prisión. El delito de rebelión no es posible tipificarlo así; si es rebelión, ¿qué nombre les pondremos al 23-F o al 18 julio 1936? La prisión preventiva nos aleja de justicia reparadora y nos acerca a una justicia vengativa. Cuando la justicia se aplica de manera extrema se provoca una extrema injusticia. 

Dígame un error que ha cometido en este tiempo. 
No explicitar las diferencias con los 'comuns' de forma más nítida públicamente, pero fue consensuado con la patrulla nipona para no debilitar aún más nuestra posición.