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NUEVA VIDA EN GINEBRA

El refugio suizo de Anna Gabriel

El secretismo de la 'cupera' en Ginebra contrasta con la activa vida pública de Puigdemont en Bruselas

La exdiputada elige una ciudad "símbolo de la lucha por los derechos humanos" para internacionalizar la causa independentista

Roger Pascual

La exdiputada de la CUP Anna Gabriel, durante su entrevista en la televisión suiza RTS.

La exdiputada de la CUP Anna Gabriel, durante su entrevista en la televisión suiza RTS.

Más allá de las ventajas jurídicas y logísticas que puede suponer refugiarse en Suiza en lugar de otros posibles cobijos, la decisión de Anna Gabriel de escoger Ginebra está repleta de simbolismo. Desde que en 1864 se firmaron cuatro convenios internacionales que regulan el derecho internacional humanitario para proteger a las víctimas de los conflictos armados, esta ciudad suiza se ha convertido en referente en la defensa de los derechos humanos. Además de dar nombre a la célebre Convención de Ginebra, albergó desde 1920 hasta 1947 a la Sociedad de Naciones y hoy es la sede europea de su heredera, Naciones Unidas. Pese a no llegar a los 200.000 habitantes, la ciudad de los bancos, de los relojes y de la ONU alberga infinidad de organizaciones internacionales como Cruz Roja. Algo que la propia Gabriel ha reconocido que puede ser muy útil en su afán de internacionalizar la causa independentista catalana. "Es cierto que esta ciudad está llena de organismos internacionales y de personas que trabajan por los derechos humanos -reflexionaba la exparlamentaria en su entrevista en TV3-. Es una ciudad que puede tener una especial sensibilidad con las personas que buscamos refugio".

A diferencia de Carles Puigdemont, que al día siguiente de estar en Bruselas paseaba por sus calles con total naturalidad y ha mantenido una intensa vida pública en la capital belga, Gabriel ha envuelto de secretismo su paradero exacto. Incluso ha cambiado de teléfono para no ser localizada. Su abogado Olivier Peter no ha pisado su despacho desde que este diario dio el sábado por la noche la exclusiva de que la exdiputada de la CUP estaba en Ginebra y de que él la estaba ayudando. Ante el mutismo de Gabriel y su entorno, los periodistas siguen montando guardia en la puerta de Interdroit, bufete en el que trabaja este letrado especializado en la defensa de las víctimas de violaciones de los derechos humanos. La gran beneficiada de este trajín de cámaras, micrófonos, portátiles y plumillas es la crepería de al lado, que está haciendo su agosto en este glaciar febrero con los reporteros que intentan refugiarse de un frío contumaz. 

"El hombre nace libre, pero en todos lados está encadenado" dice un aforismo con aroma libertario que seguramente suscribiría Gabriel. Su autor, el filósofo Jean-Jacques Rousseau, es uno de los más

La CUP ha iniciado una campaña de recogida de fondos para su defensa y estancia en la séptima ciudad más cara del mundo

insignes hijos de Ginebra que inspira la creación literaria. "Es una ciudad muy aburrida, apta para escribir", reflexionaba la escritora Mercè Rodoreda que, tras exiliarse a Francia durante la Guerra Civil, acabó mudándose a territorio helvético. Muchos exiliados catalanes encontraron ahí la seguridad y calma en una Europa convulsa. Sin ir más lejos, Josep Tarradellas. El 'president' en el exilio se trasladó en 1942 a Lausana, a solo 60 kilómetros de Ginebra, con su familia. Entre sus pertenencias llevaba el corazón del 'president' Francesc Macià en una urna, que conservaría durante 45 años. 

Vivir en Ginebra nunca ha sido barato. De hecho, está considerada la séptima ciudad más cara del mundo. Por ello, la CUP ha iniciado una campaña de recogida recursos tanto para la estancia y defensa de Gabriel solicitando donaciones a su "caja de resistencia" y también con otras iniciativas como el concierto que se celebrará este sábado en Sallent, pueblo natal de la exdiputada, con el lema "Si toquen l'Anna, Sallent respon".