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EN EL PARQUE DE LA CIUTADELLA

Los manifestantes rebasan a los Mossos y llegan hasta el Parlament

Rompen el cordón policial después de la investidura aplazada

Detenidos dos participantes por enfrentamientos con los agentes

Júlia Regué

Estudiantes y manifestantes de ANC irrumpen en el parque de la Ciutadella. / MONTAÑES / PONS (PERIÓDICO)

Manifestantes independentistas convocados por la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y los Comitès de Defensa de la República (CDR) han irrumpido este martes por la tarde en el parque de la Ciutadella de Barcelona mientras permanecía custodiado por los Mossos d'Esquadra. Según fuentes policiales, han reventado el candado de algunas de las puertas del parque y han desbordado el cordón policial. Centenares de personas se han ido acumulando a las puertas de la Cámara catalana y, una vez desconvocada la marcha por parte de la ANC hacia las seis y media, varios de ellos han decidido pasar la noche allí. Pero poco después de las once y tras la detención de dos participantes, han desistido de sus planes. 

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Los manifestantes, que se han mantenido tras un perímetro de vallas que protege los accesos al edificio, han llamado a "ocupar" el Parlament "si no hay investidura". Miembros de los CDR han repartido carteles en los que llamaban a la "movilización permanente" y a permanecer en el parque. Fuera, cada vez se congregaban más manifestantes. Un grupo ha intentado volver a abrir las puertas y los Mossos han cargado. En una improvisada asamblea los concentrados en la Ciutadella han votado por hacer noche allí, como pretendían hacer dos centenares de personas. Los Mossos han terminado abriendo los accesos para que la gente pudiera tanto entrar como salir del recinto.

Uno de los arrestados ha sido un miembro de la ANC que se iba del recinto con su perro y se ha enfrentado a los mossos al intentar salir por un acceso que estaba cerrado. El otro, que también tuvo un encontronazo con el cordón policial, forma parte del CDR del Clot. Los concentrados han acordado después suspender la acampada "a causa de la brutalidad policial y las detenciones".

Al clamor de "ni un paso atrás", unas 1.200 personas, según la Guardia Urbana, la manifestación había empezado en la plaza Sant Jaume hasta llegar al paseo Lluís Companys para exigir la investidura de Carles Puigdemont. Luciendo máscaras con el rostro del 'president' cesado, han ondeado pancartas y 'estelades' a favor de la excarcelación de los políticos presos. Custodiados en todo momento por el helicóptero de la Policía Nacional, han coreado contra la "justicia española" y el Gobierno de Mariano Rajoy y han recordado que Puigdemont es su 'president'.

Òmnium marca distancia

La suspensión del pleno no ha sentado bien en las filas de la ANC. Su presidente, Agustí Alcoberro, se ha mostrado "sorprendido" de la decisión de Roger Torrent y ha advertido a los partidos independentistas que "no permitirán que haya enfrentamientos fratricidas". Les ha pedido "altura de miras" y volver a centrar sus apuestas en la "unidad de acción".

Pero lo cierto es que este martes las entidades tampoco han respondido al unísono. Òmnium se ha desmarcado de la marcha no convocándola públicamente y no se ha dejado ver ningún líder de la entidad en una convocatoria que inicialmente habían apoyado. Sin comparecer ante los medios, se han limitado a mostrar su disconformidad con la decisión del presidente del Parlament a través de un comunicado: "No caigamos en su trampa y busquemos la mejor vía para hacer posible el mandato democrático en base a grandes consensos", reza el escrito. Su portavoz, Marcel Mauri, ha pedido "respuestas serenas, contundentes y más unitarias y transversales" en un mensaje en su cuenta personal de Twitter. "En vez de buscar traidores o cobardes, tejamos alianzas para la república", ha remachado.

Alcoberro también ha llamado a la "unidad de acción" para que la investidura de Puigdemont se lleve a cabo "sin injerencias", y en los plazos y condiciones que estaban establecidos, ante el temor a una nueva reculada de los partidos independentistas. Alcoberro ha avisado de que "lo decidido en las urnas no se puede cambiar en un despacho" y que "la soberanía del Parlament no puede ser modificada por ningún tribunal". 

Más contundentes han sido los miembros del secretariado nacional, Marcel Padrós y Àngels Folch, quienes han avisado al Ejecutivo central de que "no sabe con quién se las ve" y de que no acatarán ninguna decisión que suponga "pisar el mandato de las urnas".