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PREGUNTAS INCÓMODAS EN LA UNIVERSIDAD DE COPENHAGUE

Una profesora danesa, a Puigdemont: "¿Los Balcanes son su modelo político ideal?"

"¿Democracia es solo hacer referéndums o también respetar la legalidad y la Constitución?", le espeta la docente, experta en la UE

El expresidente de la Generalitat asegura que su situación y la de los presos soberanistas es "una venganza" del Estado

Júlia Regué

Puigdemont, durante el debate en la Universidad de Copenhague.

Puigdemont, durante el debate en la Universidad de Copenhague. / Rafa Garrido

Su desplazamiento podría haber propiciado su detención, pero Carles Puigdemont no iba a resignarse. El exjefe del Govern viajó este lunes a Copenhague (Dinamarca) mientras el Tribunal Supremo, a petición de la fiscalía, estudiaba la puesta en marcha de una nueva orden de arresto. El juez del alto tribunal, Pablo Llarenafinalmente denegó la petición y el 'expresident' se personó en la universidad de la capital para protagonizar una conferencia sobre Catalunya y el futuro de Europa

Jugó sus cartas. Ante más de 300 asistentes, Puigdemont cargó duramente contra las maniobras del Gobierno de Mariano Rajoy para frenar el 'procés' y usó su marcha a Bruselas para condenar la "represión" del Estado. "No es justicia, es una venganza", aseveró repasando la situación de Oriol JunquerasJoaquim Forn y los Jordis, en prisión preventiva.

Su puesta en escena rebosó contundencia. "El pueblo de Catalunya no se rendirá ante el autoritarismo", censuró el mismo día en que fue anunciado por el presidente del Parlament, Roger Torrent, como candidato a la investidura para la presidencia de la Generalitat. 

Deambulando en torno al concepto de soberanía, que definió como "un referéndum diario", se dirigió a la Unión Europea (UE) para reprocharle su desentendimiento ante la encrucijada que vive Catalunya y el cierre de filas de los máximos dirigentes europeos con Rajoy, algo que Puigdemont achacó a formar parte del PP europeo. "Seguimos siendo europeos, pero no podemos cerrar los ojos ante sus fracasos: GreciaUcrania, los refugiados y la defensa de los derechos humanos en Catalunya", insistió.

"La sombra de Franco"

Pero cuando llegó la hora del coloquio tras su charla, tuvo que afrontar incómodas preguntas de dos profesores, Christian F. Rosbøll y, sobre todo, Marlene Wind, que plantearon serias dudas sobre la estrategia independentista. "¿Democracia es solo hacer referéndums y encuestas de opinión o también respetar la legalidad y la Constitución?", le espetó Wind. Puigdemont salió al paso señalando que España "es una democracia sobre el papel" y alegó que el movimiento independentista "pide diálogo y negociación", al tiempo que criticó que la mayoría parlamentaria "no es suficiente para el Estado" para hablar sobre un referéndum. "La sombra de Franco aún es larga en España", remató.

No fue la única pregunta de la profesora, experta en relaciones con la UE y figura mediática en el país nórdico, con la que tuvo que lidiar Puigdemont. Wind le interrogó sobre si "la balcanización" es, para él, "el modelo político ideal".  "¿Es esa su visión de Europa?", insistió, para interrogarle después sobre si su idea es la de "200 estados 'limpios' en el sentido de que tengan una sola identidad". Es más, aseguró que a ella le preocupa esa visión, y que la UE está "realmente nerviosa" ante su proyecto porque trae a la mente malos recuerdos. "Es un camino muy peligroso", alertó.

"¿Son solo unos malcriados?"

La docente, que ya avanzó que pretendía ser "provocadora", no bajó la guardia. "¿De dónde viene esta urgencia por la independencia? A mi entender, Catalunya es la región más rica de España. ¿Son solo unos malcriados que están intentando librarse de los pobres?", preguntó. Wind cuestionó la "legitimidad" del 1-O ya que solo el 43 % de la población votó, y preguntó a Puigdemont quién garantiza que se respetan los derechos de los no independentistas. El 'expresident' optó por responder con sarcasmo: "Ha dicho que no es usted experta en asuntos españoles. Estoy de acuerdo". 

En una conversación posterior con 'El Confidencial', la profesora interpretó así la visita de Puigdemont: "Él sabía que iba a ser nombrado este lunes [candidato a la investidura] por el Parlamento [catalán] y por eso montó todo esto. Hemos sentido que nos ha tomado como rehenes para montar su circo". Y añadió: "Quería atención y buscaba mostrarse como una víctima del Gobierno español". Wind resalta, además, que la universidad no le invitó: "Él se invitó solo y la universidad aceptó porque es un espacio libre donde se permite el debate. Yo he puesto como condición que me dejen expresarme libremente, si no, no hubiese participado".

Amor y odio con la Unión

Durante su conferencia, Puigdemont había zanjado que "es el momento de que la UE reconozca el derecho a la autodeterminación". Emplazó a la comunidad europea a afrontar lo que tildó de desafío "decisivo" para el futuro de Europa, y buscó protagonismo comparando el 1-O con el brexit. "Lo que está en juego es la idea de democracia en toda Europa, no solo en mi país", alertó. Basó su relato en la relación de amor y odio que mantiene con la UE. "Europa es nuestra casa, pero no esta Europa. Pensábamos que en la Europa del 2017 la violencia y violación de derechos fundamentales quedarían descartadas. Nos equivocamos", resumió, para pedir el retorno al cumplimiento de los "valores europeos".

En medio de una gran expectación mediática, política y académica, el expresidente de la Generailtat reivindicó que la prioridad de los catalanes "sigue siendo" un referéndum pactado con el Estado, pero aseguró que desde el 2013 el Gobierno ha rechazado entablar conversaciones con el Ejecutivo catalán "hasta 18 veces". "En democracia el derecho a no discutir no existe", reprochó en alusión a Rajoy.

Sin "efecto dominó"

"Nadie ha propuesto que vote toda España, podría ser una solución o un punto de partida", aunque esta opción, dijo, fue descartada por el Ejecutivo cesado. Negó a la vez que esto pueda producir un "efecto dominó" en otras comunidades autónomas.

El expresidente del govern aseguró que "a pesar de las amenazas de Madrid" los partidos independentistas formarán pronto un nuevo Ejecutivo, aunque evitó comentar su regreso, y estimó que "es hora de negociar", "acabar con la represión y buscar una solución política". Animó al Gobierno a reconocer el resultado de las elecciones y exigió que "el Gobierno ilegítimo de Madrid sobre Catalunya acabe".

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