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Historia de un acoso y un silencio

Los nacionalistas intentaron desacreditar a EL PERIÓDICO para proteger al Govern

Las organizaciones periodísticas, con una elocuente ausencia, apoyaron al diario

EL PERIÓDICO

 Muestras de afecto y solidaridad junto a la fuente de canaletas en  las Ramblas tras los atentados.

 Muestras de afecto y solidaridad junto a la fuente de canaletas en  las Ramblas tras los atentados. / JORDI COTRINA

Una avalancha de odio se abatió sobre este diario a raíz de la publicación de la noticia de que la CIA había avisado con antelación a los Mossos del riesgo de un atentado yihadista en lugares turísticos de Barcelona, «específicamente en la Rambla». El Gobierno de Carles Puigdemont y la jefatura de los Mossos mintieron reiteradamente al negar la existencia de dicha alerta, acusaron a EL PERIÓDICO de escribir al dictado de no se sabe quién con la misión de vilipendiar la labor de la policía catalana y de la Generalitat, intentaron desacreditar el trabajo periodístico del diario y señalaron pública y amenazadoramente a dos de sus periodistas sin tener en cuenta (o sí) la campaña de acoso que ya inundaba entonces las redes.

La coyuntura política del momento explica algunas cosas. A finales de agosto quedaba poco más de un mes para el 1-O fecha y cita totémicas del independentismo. Cualquier información desfavorable a la hoja de ruta del Gobierno de Puigdemont y el magma secesionista debía ser inmediatamente desacreditada, sin reparar el medios ni en gastos. Esta era una prioridad absoluta. Había que poner a todas las entidades, a todos  los órganos de propaganda, a cuantos  estaban en deuda con la Generalitat soberanista o esperaban estarlo algún día, había que ponerlos a todos a disparar contra el diario que osaba ofrecer una información que podía arrojar alguna sombra sobre la gestión gubernamental.

El mito de Assange

El ciberactivista Julian Assange, fundador de Wikileaks, fue uno de los primeros en abonarse a la tarea de tratar de desacreditar la investigación de EL PERIÓDICO. Con inopinados dedicación y entusiasmo, pareció descubrir entonces la causa del secesionismo catalán, al que luego se ha dedicado a jalear incondicionalmente, con hilarantes errores incluidos. Numerosos medios europeos han relacionado a Assange con la estrategia de Putin de desestabilización de la UE. En noviembre Assange recibió la visita de Oriol Soler, asesor de Puigdemont e influyente miembro del sanedrín del procés.


Varios propagandistas y políticos independentistas celebraron y multiplicaron las ocurrencias de Assange, especialmente el economista Xavier Sala Martín. También la periodista Pilar Rahola. La jauría digital independentista completó la faena.


Los medios públicos de la Generalitat y numerosas publicaciones digitales subvencionadas se sumaron con ardor al linchamiento de EL PERIÓDICO. Programas de información y entretenimiento de Catalunya Ràdio y TV-3 dedicaron varias horas de programación a cuestionar la información de EL PERIÓDICO, ignorando las evidencias presentadas, y en días posteriores dieron pábulo a noticias no contrastadas que infructuosamente trataban de rebatirla.

Defensa profesional

Numerosas organizaciones profesionales intervinieron en defensa del trabajo de EL PERIÓDICO y denunciaron el linchamiento al que estaba sometido: la sección internacional Reporteros sin Fronteras (RSF) , La Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), la Asociación de Medios de Información (AMI) y el Grup de Periodistes Pi i Margall.

Resulta elocuente el contraste entre estas muestras de apoyo y  el silencio gélido del Col.legi de Periodistes de Catalunya, que nunca consintió pronunciarse con una mínima claridad  sobre este asunto.
 

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