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ARTÍCULO DESDE ESTREMERA

Imagen del exterior de la prisión de Estremera.

XABI BARRENA

Bon Nadal

Oriol Junqueras

El sábado fue un día feliz en Estremera, la visita de los hermanos Maxi y Lolo Calero y de Domingo, los tres vicentinos, fue balsámica. Emoción, sonrisas, complicidad, ternura y una amistad que lo puede todo, fueron una nueva inyección de optimismo y moral. Son mi gente, mis amigos, que están a las duras y las maduras y siempre cuando más calor necesitas. Es una buena metáfora, también, de esta sociedad que queremos, plural y cohesionada, que rompe los tópicos y destierra los discursos identitarios que son un lastre para seguir avanzando. Al mediodía había tenido la visita de Marta Rovira, con quien pudimos compartir algunas reflexiones sobre los resultados en general y en particular en la región metropolitana, donde Ciudadanos ha sido primera fuerza y ERC segunda con un avance muy importante en ciudades como Santa Coloma, L'Hospitalet, Badalona, Rubí, Cornellà o Nou Barris, entre otros. De hecho, aquí se ha gestado el buen resultado del tridente.

La visita de 40 minutos, con los vicentinos, pasó tan deprisa que casi no tuvimos ni tiempo de despedirnos. Algunas lágrimas de felicidad, mejillas abajo, y el dorso de la mano sobre el vidrio fueron nuestro adiós por un instante. Estos amigos son como de la familia. En mi ausencia, son ellos -entre muchos otros vicentinos- quienes están pendientes de que no le falte nada a mi familia y es que tanto van a casa a jugar con mis hijos como se preocupan del bienestar de toda la familia, grandes amigos y mejores personas.

Hasta pasadas las fiestas no tendré ninguna visita más. Pensaré en mi mujer y mis hijos, que son lo que más quiero en este mundo. Y lo haré en paz, desde la distancia, porque sé que están bien y bien acompañados. Será la primera vez que no comparto estas fechas con la familia. No es la Navidad que hubiera deseado. Pero estoy bien y me siento fuerte y más comprometido que nunca, con el país y con la gente. E integrado con los otros internos; aún a estas alturas me sorprende el trato tan respetuoso que tienen conmigo. Comparto horas de patio, deporte, conversaciones y procuro resolver sus dudas cuando me las plantean.

Confieso que estoy orgulloso de Esquerra Republicana, que ha afrontado una campaña muy difícil, con mil y una dificultades pero que ha trabajado en la buena dirección y con una premisa prioritaria: somos un solo pueblo, sabiendo que lo importante era ensanchar la base republicana y no centrar los esfuerzos en una batalla para ganarse a los convencidos. Y ha sido la clave del resultado, de la victoria, priorizar el resultado global al resultadismo, con la generosidad por bandera. Estos días, por cierto, a menudo pienso que tan pronto como pueda salir de aquí planificaremos una escapada a Esparragalejo, pueblo de Extremadura donde nació uno de mis bisabuelos. Y justamente de Extremadura, causalidad de la vida, son los hermanos Calero, y Domingo de Huelva, gente firme y republicana, con un corazón enorme y un compromiso ejemplar.

La normativa de la cárcel hace que sólo pueda ver a mis hijos dos horas al mes. Me cuesta aceptar y entender. Sé que estas fiestas, a pesar de todo, mis hijos tendrán mi recuerdo bien presente y seguro que felizmente presente, en un entorno que les ama y que les explica que su padre es una buena persona y que les echa de menos más que a nada en el mundo. Serán felices y yo también sabiendo que lo son y que tienen un entorno que les quiere y se preocupa por ellos.

Feliz Navidad a todos, a todos sin excepción. Feliz Navidad a todos y cada uno de los diputados electos, que puedan pasar unas buenas fiestas en compañía de sus seres más queridos. Se lo deseo de todo corazón y les recuerdo, a todos, que nunca se ha construido nada desde el odio y el rencor. El futuro lo tendremos que construir entre todos y para todos, con respeto y teniendo siempre presente que es la ciudadanía catalana la que debe decidir democráticamente su futuro.

Un enorme abrazo a todos,

Oriol Junqueras