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CAMINO DE LA URNAS

ERC anuncia el relevo al 'establishment' catalán del 80

Rovira ataca a CDC, PSC y a los poderes económicos en el cierre de campaña

Afirma que Junqueras está en la cárcel porque la "burguesía catalana" ha visto en él un rival

Xabi Barrena

Marta Rovira y Carme Forcadell en las inmediaciones del centro de Estremera.

Marta Rovira y Carme Forcadell en las inmediaciones del centro de Estremera. / JOSÉ LUIS ROCA

Los últimos sondeos propios y extraños (incluso extranjeros, como los que publica 'El Periòdic d'Andorra') han obrado en ERC un efecto relajante. Un largo y pronunciado suspiro antes de contener el aliento hasta el 21-D. Los republicanos llegan al final de la campaña en un estado de euforia del que también participa el papel desempeñado por la candidata 'real', Marta Rovira, en el debate televisivo del lunes.

En este estado de euforia, los republicanos se han permitido, por primera vez, levantar la voz, más allá de los que son sus perseguidores judiciales. Rovira ha señalado que se está en las horas previas al fin del 'establishment' catalán establecido entre 1979 y 1980, con las primeras elecciones municipales y autonómicas y que consagró el reparto de poder entre CDC/PDECat, en el Govern, y el PSC, en el ámbito municipal. Tras 15 días, llegó el revés a dos manos a los exsocios y siempre adversarios posconvergentes.

Rovira, de hecho, ha percutido en la misma idea que lanzara el diputado en el Congreso Joan Tardà por la que la elección de Oriol Junqueras como 131º 'president' significaría, en el fondo, cerrar el paréntesis abierto en 1977 y remprendería la sucesión 'dinástica' de presidentes de Esquerra, iniciada en 1931 por Francesc Macià, y que siguieron Lluís CompanysJosep Irla y Josep Tarradellas.

Rovira ha recordado la displicencia con la que PSC y CDC acogieron a Junqueras como candidato a la alcaldía de una localidad del Baix Llobregat (Sant Vicenç dels Horts), hace casi una década, y su llegada a la Conselleria d'Economia, en el 2016.

Rovira, en tromba

La secretaria general, bastante desatada, hasta para provocar la sorpresa de Tardà en el mismo escenario, ha señalado: "La burguesía catalana lleva demasiados años instalada en la gestión de la Generalitat. Se cree propietaria de ella". Y ha sentenciado que "Oriol Junqueras no está en este cierre de campaña de Sant Vicenç dels Horts (la localidad del expviceresidente) porque esta izquierda, que se cree con la patente de la izquierda, y porque esta burguesía ha visto que tenía un contrincante". "Y porque los oligopolios y el Gobierno español se han dado cuenta de que Junqueras es la esperanza de esta sociedad para un país más justo y más digno", ha sentenciado.

Y es que Rovira, entre la euforia de sondeos, debates y la impregnación del escenario cosió un discurso muy 'a  lo Junqueras'. Mucha referencia al amor y a la fraternidad republicana. Mucha apelación al orgullo y, al final, el mandoble hasta ahora callado a CDC y PSC que confieren a estas elecciones una posible excepcionalidad. Pueden ser las primeras desde 1980 en que no vence el centro-derecha nacionalista.

En coherencia con lo dicho, el resto del discurso de Rovira fue, sobre todo, una apelación al voto útil anti-Ciudadanos. En este quehacer estuvo acompañada por el resto de oradores. Estadística para la historia: siete de 11 intervinientes (incluido el propio Junqueras, vía vídeo, y los 'exconsellrs' Meritxell Serret Toni Comín, en directo por Skype) tienen procesos abiertos ante la justicia. La octava, Rovira, está siendo investigada. Ni en los peores tiempos de la Mesa Nacional de Herri Batasuna, cuando se les perseguía, a ellos, por pertenencia a banda armada.