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camino a las urnas

Empieza la campaña del 21-D

El bloque constitucionalista apunta ya hacia el 21-D en otra multidudinaria marcha en el centro de Barcelona

El independentismo ya abre la puerta a presentarse a los comicios

Rafa Julve

Enric Millo, Andrea Levy, Miquel Iceta, Dolors Montserrat, Alicia Sanchez Camacho y Xavier Garcia Albiol se hacen un selfi en la manifestación de Societat Civil Catalana de este domingo.

Enric Millo, Andrea Levy, Miquel Iceta, Dolors Montserrat, Alicia Sanchez Camacho y Xavier Garcia Albiol se hacen un selfi en la manifestación de Societat Civil Catalana de este domingo. / CARLOS MONTAÑÉS

La campaña de las elecciones que el independentismo bautizó como "plebiscitarias", las del 27-S del 2015, se inició un Onze de Setembre. No por un capricho del destino. El ‘president’ convocante, Artur Mas, sabía muy bien que quien da primero da dos veces y empezar la carrera hacia las urnas con una multitudinaria manifestación por la Diada era una perfecta carta de presentación. Hasta el 5 diciembre no comenzará oficialmente la campaña para los comicios autonómicos del 21-D, pero esta vez ha sido el bloque constitucionalista el que ya ha arrancado la maquinaria con una marcha que este domingo llenó el centro de Barcelona. Mientras unos ya están plenamente conjurados para enterrar definitivamente el ‘procés’, el mundo indepedendentista solo ha entreabierto la puerta a presentarse a regañadientes a las elecciones y se debate entre qué estrategia seguir para hacerlo.

"En los próximos días tendremos que tomar decisiones, no siempre fáciles de entender", afirmaba este domingo Oriol Junqueras en un artículo en el ‘Punt Avui’. El líder de ERC se negaba a reconocer lo que considera "un golpe de estado" (la aplicación del artículo 155) pero al mismo tiempo dejaba entrever una posible participación de su partido en las elecciones al Parlament convocadas por el presidente Mariano Rajoy al afirmar que no se debe "renunciar nunca a las urnas para ratificar la república". Al "mismo tiempo", agregaba, habría que ir "preparando unos futuros comicios municipales que deben ser claves en el asentamiento de esta república". Esas elecciones locales se celebrarán en la primavera del 2019.

"Estrategia compartida"

"Necesitamos una estrategia compartida que decía Albano Dante Fachin, a quien debemos agradecer su compromiso inequívoco con la libertad y la justicia", comentaba unas líneas antes el dirigente de Esquerra. El guiño al líder de Podem no podía ser más claro después de que este, que también había amagado con no concurrir al 21-D por ser una derivada del artículo 155, propusiera un frente común de fuerzas prorreferéndum.

Pero a este plan le empezaron a salir goteras bien pronto. La portavoz de Catalunya en Comú, Elisenda Alamany, afirmó en declaraciones a RAC-1 que su partido no se plantea "ahora mismo" la posibilidad de hacer pinza con los independentistas. Aunque más claro dejó que su confluencia tiene la vista puesta en esos comicios por mucho que no les guste cómo se han convocado. "Se me haría muy extraño dejar estas elecciones en manos de los que defienden el statu quo", subrayó. Su partido tiene todos los números de volver a ser el blanco de un sinfín de presiones por parte del secesionismo, que sigue necesitando de sus electores para superar la barrera del 50% de votos que no alcanzó en el 2015.

Para batir esa marca los independentistas precisan aún más del concurso de la CUP, que ha pasado de bromear con que el 21-D lo dedicaría a cocinar una  "paella masiva insumisa" a matizar su boicot y afirmar que no descarta presentarse a las elecciones autonómicas "dada la situación excepcional del país". En todo caso, según su portavoz, Núria Gibert, será la militancia la que tenga la última palabra.

Y hablando de palabras, ni una sola ha salido aún en público por boca del PDECat. Los posconvergentes ni siquiera tienen aspirante claro y no se han recuperado de la crisis interna que precedió a la DUI, con algunos cargos amenazando con dimitir si no se declaraba la independencia y con otros dimitiendo por no convocar elecciones; léase Santi Vila, el ‘exconseller’ admirador de Emmanuel Macron, el ahora presidente de Francia a quien los socialistas rechazaron como candidato en Picardía y acabó más tarde fundando su propia plataforma política.

Cambio de relato

Mientras el soberanismo anda desorientado, el bloque constitucionalista parece incluso haber encontrado un cambio de relato. En estos cinco años ha jugado a la defensiva mientras los secesionistas vendían sonrisas. Ahora son los del ‘no’ quienes tratan de vender ilusión, la ilusión de poner fin al ‘procés’. Hasta han copiado algún que otro lema de sus adversarios, como hizo ayer en la manifestación de Barcelona el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, al proclamar: “Es la oportunidad de nuestras vidas para poder poner fin al nacionalismo en Catalunya”. “El vot de la teva vida”, decía JxSí en la campaña del 27-S del 2015. Y “votarem” clamaban los soberanistas antes del 1-O y lo clamaban este domingo los constitucionalistas.

En esa concentración convocada por Societat Civil también se dieron otras imágenes nunca vistas. Una de ellas, la presencia del líder del PSC, Miquel Iceta, compartiendo pancarta e incluso selfis con los populares Xavier García Albiol y Dolors Montserrat. Las reticencias de antaño a ese tipo de imágenes se han visto superadas por la unidad para defender una Catalunya que forme parte de España. Ya se vieron fotos de ese tipo cuando Iceta, Albiol e Inés Arrimadas se plantaron en el Tribunal Constitucional para recurrir la declaración soberanista del 2015. Pero entonces las caras eran de seriedad y las de este domingo se enmarcaban en un ambiente festivo. Esa unidad no se traducirá en una candidatura conjunta para el 21-D porque ni el PSC ni C’s lo quieren. Otra cosa es que se intente forjar después un gobierno de concentración, si es que se puede, porque los independentistas han demostrado en numerosas ocasiones su capacidad de sobreponerse. Por ahora, la Moncloa no quiere darles motivos para hacerlo ni provocar nuevas protestas y este lunes no se opondrá a que los miembros del Govern cesado puedan entrar en sus antiguos despachos.