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LA RESACA DEL 1-O

Un hotel de Calella echa a 100 guardias civiles por los disturbios de esta madrugada

Los agentes cargaron estando fuera de servicio contra vecinos que los increpaban por el 1-O

Los propietarios del hotel califican de "purria" a los policías que hospedaban

Guillem Sànchez / Barcelona

Agentes de la Guardia Civil hacen las maletas en Calella tras ser expulsados por el hotel.

Agentes de la Guardia Civil hacen las maletas en Calella tras ser expulsados por el hotel. / Cedida per Joaquim Pujolar

El Hotel Vila de Calella ha decidido echar al cententar de agentes de la Guardia Civil que alojaba. El propietario del negocio, David Coll, en declaraciones a la ACN, ha explicado que la decisión se ha tomado tras el incidente entre vecinos y policías desencadenado durante esta pasada madrugada, cuando unos 50 vecinos se han personado en el hotel para increpar a los agentes del instituto armado. Estos segundos han terminado cargando contra los manifestantes, a pesar de que en el lugar de los hechos ya se encontraban los Mossos d'Esquadra para mediar en el conflicto. 

Según ha explicado Coll, el centenar de guardias civiles llegaron hace unas 3 semanas e informaron de que habían venido a Catalunya por la lucha antiyihadista. Pero lo cierto es que eran parte de los 4.000 efectivos desplazados por el Ministerio de Interior para impedir el referéndum por la independencia de Catalunya del 1-O. "La sensación de haberlos tenido en casa es horrorosa, nunca más volveremos a acoger a esta purria", ha sentenciado Coll.

Por su parte, el sindicato del instituto armado AUGC, y un abogado en representación de la Benemérita, ya han anunciado, según recoge Europa Press, que se querellarán contra el hotel y contra el consistorio por un delito de coacciones. Denuncian que el consistorio de Calella ha presionado para que se les expulsara, una acusación que ha negado el ayuntamiento, que asegura que se ha mantenido al margen. 

El detonante  

Varios antidisturbios de la Guardia Civil, al regresar el domingo por la noche al de Calella, se encontraron con la visita de cincuenta manifestantes que acudieron a recriminarles las cargas policiales de la jornada del 1-O. Los guardias civiles llamaron a los Mossos d’Esquadra.

Fuentes del cuerpo catalán han explicado que la protesta se desarrolló en actitud "lúdico-festiva" por parte de los vecinos. El trabajo de los Mossos consistió en intentar mediar para lograr que los manifestantes se marcharan. Pero no obedecieron. En un vídeo publicado por Ràdio Calella TV se ve a los agentes del cuerpo autonómico llamar a la calma. En las imágenes se ve también parte de lo que ocurre a continuación.

Los guardias civiles que pernoctaban en el hotel, y que estaban siendo objeto del escrache, al final decidieron tomarse la justicia por su mano. Salieron afuera, vestidos con ropa de calle, y a pesar de encontrarse fuera de servicio, usaron porras extensibles para cargar contra la manifestación. A lo largo de este lunes han circulado diversos vídeos de estos policías, sin uniforme, recorriendo las inmediaciones del hotel con la porra en la mano.

La reacción de estos agentes de la Guardia Civil que temporalmente están de servicio en Catalunya ha vuelto a llevar al límite la relación entre los dos cuerpos policiales. Fuentes consultadas por este diario aseguran que algún agente del instituto armado llegó a lanzar orín y escupitajos desde el balcón, efluvios que mancharon también a los funcionarios catalanes. Los guardias civiles, además, rompieron el cordón policial de Mossos y atajaron la situación por su cuenta y riesgo. Aunque algunos agentes sí que iban vestidos con uniforme, otros, no. 

Fuentes de la Guardia Civil, en sentido contrario, aseguran que tuvieron que reaccionar ante la pasividad que demostró la policía catalana frente a los manifestantes que los insultaban. Subrayan asimismo que hubo un lanzamiento de objetos que hirió a uno de los antidisturbios.