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Los terroristas viajaron dos veces a Francia en la fase final de preparación de los atentados

La investigación de los ataques de Barcelona y Ripoll ubica en territorio francés la conexión internacional de la célula yihadista

Guillem Sànchez Antonio Baquero

ARCHIVO // Guardia Civil y Mossos d Esquadra se llevan a un detenido, en Ripoll.

ARCHIVO // Guardia Civil y Mossos d Esquadra se llevan a un detenido, en Ripoll. / ROBIN TOWNSEND / EFE

¿Actuó sola la célula de Ripoll o fue teledirigida desde el extranjero? Esa es una de las principales preguntas que tratan de esclarecer los responsables de la investigación de los atentados de Barcelona y Cambrils. Esa parte de las pesquisas está recayendo sobre todo en la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía, coordinados con los Mossos d’Esquadra a través del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), que tratan de determinar qué contactos en otros países tenía la célula terrorista y qué papel jugaron esos personajes exteriores en los atentados. Unas investigaciones que, cuando se cumple un mes de esos ataques terroristas, apuntan a Francia, sobre todo por las tres visitas –y no una, como se pensaba en un principio- que los terroristas realizaron a ese país poco antes del atentado.

Los investigadores siguen una pista sobre el contacto de miembros de la célula terrorista de Ripoll con extremistas en territorio francés, según ha podido saber este diario de fuentes cercanas a las pesquisas. Esas fuentes calificaron esa línea investigación de “sólida”. La pista francesa se ha reforzado además estos últimos días después de que, según ha informado el diario Le Figaro, se conociera que miembros de la célula viajaron al menos tres veces a Francia.

La primera fue en diciembre del 2016, la segunda en julio de este año y la tercera, la ya conocida, el 11 y 12 de agosto. Es decir, en julio y agosto, en las semanas anteriores de los atentados, los miembros de la célula decidieron viajar dos veces a Francia. Eso significa que, en pleno proceso de fabricación de explosivo y de preparación final de los ataques, dos miembros de la célula se desplazaron a territorio francés. Para los investigadores, esos desplazamientos en un momento tan crucial de la preparación del atentado solo se justifican por una necesidad ineludible. Eso lleva a los policías al convencimiento de que durante su estancia en París se reunieron con alguien, un extremista. ¿Con quién se vieron? ¿Qué ocurrió en ese encuentro? Por el momento ambas preguntas siguen sin respuesta. 

Parece más probable pues que el contacto o contactos de París fueran algún tipo de enlace para tener contacto con el Estado Islámico o de formador en técnicas de preparación de explosivos, pero que su función no pasaría del asesoramiento. También parece descartarse su conexión con los dos individuos detenidos el pasado 6 de septiembre en posesión de explosivo TATP en una vivienda en Villejuif, a las afueras de París.

Sin contacto con sospechosos habtiuales

De esos tres viajes a Francia, dos fueron a París. Las mismas fuentes señalan que por el momento no se ha detectado que los terroristas de Ripoll estuvieran en contacto con sospechosos de yihadismo fichados por la policía francesa. Durante su estancia en la capital francesa, los dos terroristas se compraron una cámara de fotos en una tienda de la FNAC y visitaron la torre Eiffel. “Está claro que no vinieron solo a comprarse una cámara”, señaló el ministro del Interior francés.

También se investiga si el viaje en diciembre del año puede coincidir con la decisión de cometer el atentado y con el tipo de ataque que se planeó cometer –una acción con tres furgonetas cargadas  de TATP en enclaves emblemáticos de la ciudad-. Por el momento, los investigadores, que sitúan la creación de la célula hace un año o año y medio, no han logrado determinar con exactitud en qué momento el grupo decie cometer el atentado.

La confesión de Mohamed Houli Chemlal, el miembro de la célula que sobrevivió a la explosión de la casa de Alcanar, no deja lugar a dudas de que el líder y cerebro de los atentados fue el imán, Abdelbaki Es Satty, y que, al menos este testigo, nunca tuvo noticia de que alguien desde el extranjeron estuviera dándole órdenes.