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La comisión sobre la financiación del PP se convierte en un 'show' caótico

El extesorero Naseiro, con graves problemas de audición, niega una 'caja b', reconoce la entrega de talones y llama "gordo" a Tardà

El organismo reanuda su actividad, tras la comparecencia de Bárcenas, con otros tres responsables de las cuentas de los conservadores

Juan Ruiz Sierra

JUAN MANUEL PRATS / VÍDEO: EUROPA PRESS

Un compareciente con graves problemas de audición y de memoria que regaña a los diputados, pero se niega a ponerse "los auriculares". Varios parlamentarios que intentan reventar la sesión. Un presidente que se ve obligado a pedir a sus miembros que apaguen los micrófonos. La comisión de investigación del Congreso sobre la financiación del PP, a la que acudió Luis Bárcenas hace un par de semanas, ha reanudado su actividad este jueves con la comparecencia de otros tres tesoreros del partido. A grandes rasgos, ha sido un 'show' caótico, pero la sesión también ha servido para poner de manifiesto los métodos de los conservadores para recaudar dinero en los 80: recogida de talones en los mítines, solicitud pública de "donaciones en toda España" y, directamente, "pasar la gorra" en cenas privadas.  

El primero en comparecer, el que más revuelo ha provocado, ha sido Rosendo Naseiro, procesado y después absuelto, al invalidarse unas grabaciones telefónicas, por un caso de presunta financiación ilegal, soborno y compra de votos. Nacido en 1935, Naseiro fue responsable de las finanzas de los populares a finales de los 80. No oye bien, lo cual, por otro parte, no ha impedido que amonestara a los diputados de la oposición por la longitud y el tono de sus preguntas. "No estoy dispuesto a contestar a grandes discursos políticos. Estoy dispuesto a contestar a preguntas sobre la financiación", ha dicho.

Pero esas tampoco las ha respondido, más allá de negar la existencia de una 'caja b' en el PP. "No, nunca he pedido dinero a ningún particular ni a ninguna empresa", ha contestado al portavoz del PSOE, Felipe Jesús Sicilia. Para Naseiro, esta afirmación, sin embargo, no contradice esta otra: "Se pedían donaciones en toda España, siendo Manuel Fraga el presidente del partido. Se metían en una cuenta, que era controlada por unas señoras militantes del partido, y después se llevaba al Tribunal de Cuentas". 

Justo después, cuando Sicilia hablaba de un informe del año 90, redactado por el exministro Alberto Ruiz-Gallardón, en el que se aseguraba que sí se pedían donativos a empresas, Naseiro ha dicho: "Que sean las preguntas un poco más cortas, porque me echan discursos. Después de 30 años me vienen ahora a decir: '¿Te acuerdas de esto, te acuerdas de aquello?' Pues de muchas cosas no. Y ustedes tampoco".

Mientras tanto, el coordinador general del PP, Fernando Martínez Maíllo, se ha dedicado a interrumpir las preguntas de la oposición, para disgusto del presidente de la comisión, Pedro Quevedo. "Desactive el micrófono, señor Maíllo. Que desactive usted el micrófono, señor Maíllo", le ha pedido Quevedo en varias ocasiones.

UN DETALLE "PARA LOS ESCOLTAS"

Y así ha continuado la sesión, primero con las preguntas del socialista Sicilia y después con las del republicano Joan Tardà.

"¿Usted me reconoce como representante de la ciudadanía?", le ha preguntado el diputado de ERC.

"Yo a usted no le reconozco, porque no le conozco", ha contestado Naseiro, que se ha detenido en una ocasión en la que Fraga recibió un talón que "tenía muy poco dinero", así que "se lo dio a los escoltas". Porque a veces, ha explicado, "ibas a un mitin y te daban un talón".  

"Yo a su edad estaré peor que usted", le ha dicho Tardà.  

"Es verdad. Está usted muy gordo", ha contestado Naseiro.  

El republicano ha renunciado a hacer más preguntas.

ATLAS

BÁRCENAS NO "ENTIENDE" DE CUADROS

Con Joan Baldoví, de Compromís, el extesorero ha sido más educado, pero ha vuelto a hacer gala de su desmemoria.

"¿Ha tenido usted cuentas en Suiza?", le ha preguntado el diputado valenciano.

"Que yo recuerde, no. Dicen que hay una cuenta, pero yo diría que no es mi firma. Mandé dinero a Suiza una vez porque tenía un nieto que estaba enfermo allí, pero cuentas a mi nombre, que yo recuerde, no", ha contestado Naseiro, que, además de exdirigente del PP, ha sido durante medio siglo un importante coleccionista de arte. Tanto, que el Museo del Prado adquirió su colección. Bárcenas señaló ante el juez que parte de su fortuna se debía a compraventas de cuadros llevadas a cabo junto a su predecesor en las finanzas del PP,  pero Naseiro lo ha negado, llegando a dudar de los criterios estéticos de Bárcenas.  

"¿Usted diría que el señor Bárcenas entiende de cuadros?", ha preguntado Baldoví.

"Para mí, no", ha contestado el extesorero.

También se ha distanciado de Bárcenas Ángel Sanchís, quien controló las finanzas del PP entre 1982 y 1987. "Me decepciona que no sea honesto", ha dicho sobre el extesorero. "Conozco al señor Bárcenas desde que tenía siete años. Yo era amigo de su padre", ha recordado Sanchís, quien se ha detenido en cómo recaudaban fondos los populares en los inicios del partido. "Don Manuel [Fraga] y yo íbamos a cenar a muchas casas. A las 12 de la noche, él siempre decía lo mismo: 'Queridos amigos, yo me voy, que tengo que madrugar. Pero aquí se queda Ángel para que les explique lo precario de nuestra situación. ¡Y allí me quedaba yo pasando la gorra!", ha dicho Sanchís, imputado dentro del 'caso Bárcenas' por un delito de blanqueo de capitales. 

Los momentos de mayor tensión se han vivido entre Naseiro y Toni Cantó, de Ciudadanos. El diputado naranja ha arrancado con fuerza, recordando la negativa a rendir cuentas de Bárcenas hace 15 días. "El otro día tuvimos al tesorero mudo, hoy tenemos al tesorero sordo", ha dicho. "Usted no sabe cómo va a estar mañana", le ha contestado Naseiro, que se ha jactado de no querer utilizar ningún medio para paliar sus problemas auditivos: "No me da la gana ponerme los auriculares". La comunicación ha sido imposible.  

Tras Naseiro y Sanchís ha comparecido la actual tesorera del PP, Carmen Navarro. No ha respondido a las preguntas sobre la destrucción de los discos duros del ordenador de Bárcenas en la sede del partido, para no perjudicar a su defensa en este asunto, por el que está imputada. Ni siquiera ha aclarado quién paga a su abogado.