Ir a contenido

PERFIL

Pedro Sánchez, el líder del PSOE que se aupó con la militancia

Ha llevado al partido a los dos peores resultados de la historia: 90 en diciembre y 85 en junio

Pedro Sánchez.

Pedro Sánchez. / EFE / RAÚL CARO

Pedro Sánchez (Madrid, 1972) siempre va rápido. Ascendió a la Secretaría General del PSOE con toda celeridad, duró allí apenas 26 meses, dejó el Congreso para no abstenerse en la investidura de Mariano Rajoy solo un mes después de su traumática dimisión en el Comité Federal del 1 de octubre de 2016 y, menos de ocho meses después, ha reconquistado Ferraz planteando una dicotomía entre aparato y militancia, erigiéndose en el candidato de las bases.

Este 'exfontanero' a la sombra de José Blanco accedió al Parlamento de rebote (una vez por la salida de Pedro Solbes y otra por la de Cristina Narbona) y su carrera ha estado marcada por la enemistad con los barones socialistas, sobre todo con la líder de la poderosa federación andaluza, Susana Díaz.

Bajo el corto mandato de Sánchez el partido socialdemócrata recuperó poder autonómico, aunque los resultados de los dos comicios generales a las que se ha presentado no le acompañaron. Con él al frente, el PSOE ha obtenido los dos peores resultados de la historia: 90 diputados en diciembre y 85 en junio. Ahora, y primarias a la Moncloa mediante, podría tener una tercera oportunidad.

DEFENESTRADO

Aunque casi llega al poder tras negociar con Albert Rivera (Ciudadanos) y Pablo Iglesias (Podemos), fracasó. Desde esa noche y hasta el comité que le defenestró, el madrileño defendió su liderazgo como gato panza arriba. Discursos ambiguos, conversaciones con los partidos (pero no llamó al partido naranja, para que el anunciado ‘no’ de Albert Rivera no le rompiera el relato), calendarios imposibles… Todos le dieron de lado. Los barones, Felipe González, José Luis Rodríguez Zapatero… Sin corona y mancillado al ver enterrado su "no es no" a Mariano Rajoy, Sánchez no tardó en anunciar una nueva batalla en las primarias.

Después de perderlo casi todo en su apuesta ciega, aún le quedaba esta moneda. El "hijo de las primarias", como él mismo se ha bautizado en ocasiones tras derrotar a Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias en julio de 2014, está dispuesto a romper el maleficio de que segundas partes nunca fueron buenas. Ahora, el futuro del socialismo español está en sus manos.

Pese a no tener el escaparate de la Carrera de San Jerónimo al no ser diputado, siempre se vio fuerte para reconquistar Ferraz y el tiempo le ha dado la razón, con el apoyo leal de los militantes y tras autoerigirse en paladín de las esencias izquierdistas de Ferraz. "Pronto llegará el momento en que la militancia recupere y reconstruya su PSOE. Un PSOE autónomo, alejado del PP, donde la base decida. Fuerza", fue su proclama.

LA VOZ DEL AFILIADO

Sánchez -que ante Jordi Évole llegó a admitir su error "al tachar a Podemos de populistas" y a afirmar que "el PSOE tiene que trabajar codo con codo con ellos"- no se rinde, y quiere cumplir su sueño de ser un día el presidente del Gobierno del cambio, después de rozarlo con los dedos.

Ni sus dos fracasos históricos electorales ni haber dejado un PSOE devastado y dividido le aminalaron, incluso aunque en esta ocasión no dispuso del respaldo de Susana Díaz y del todopoderoso PSOE andaluz, ni de otros barones y miembros de la vieja guardia que le auparon en julio de 2014.

Con parte de su ejército y sus lugartenientes huidos al otro bando, como el portavoz en el Congreso, Antonio Hernando, a Sánchez aún le quedaban algunas federaciones de peso medio, como Castilla y León, Baleares y Navarra, además de parte de Madrid y la Comunitat Valenciana (el respaldo del PSC es más oficioso que firme), y veteranos con ganas de batirse como Josep Borrell. Mucho menos poder aparente que el de Díaz, aunque logró enarbolar la bandera de la militancia.

Con este estandarte, este político madrileño, exjugador del Estudiantes de baloncesto, volverá a tener el poder en sus manos, y su sueño de presidir el Gobierno de España recuperará fuerza. Sin embargo, el camino hasta la presidencia va a estar todavía lleno de piedras para el nuevo líder socialista, que ahora deberá demostrar que es capaz de integrar al sector de Díaz. Más de un barón autonómico ha echado pestes de él en los últimos meses, e incluso amenazado con dimitir si pasaba lo que ha pasado este domingo.