10 ago 2020

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PERFIL

Marta Ferrusola, la madre de Catalunya

La esposa de Jordi Pujol, de 81 años, vive cercada por las acusaciones de corrupción tras ejercer durante 30 años como ejemplo de austeridad y sacrificio

Toni Sust

Pujol y Ferrusola, en su juventud. / ARCHIVO

Pujol y Ferrusola, en su juventud.
El matrimonio, en su domicilio barcelonés, en 1983.

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“Que algo acabaría pasando lo pensaba todo el mundo. La madre excedió en mucho la función prevista para la mujer del presidente de la Generalitat. Quería protagonismo. Quería condicionar la formación del Govern. Lo logró más o menos. Lo intentó siempre”. Así recuerda un ‘exconseller’ de Jordi Pujol la figura de Marta Ferrusola Lladós, octogenaria exprimera dama de Catalunya que hoy vive tiempos de desasosiego.

“Siempre hacía fotos en los viajes. En uno propuso hacer una de grupo y entonces vio a Carme Alcoriza, la secretaria de Pujol, entre los que iban a ser retratados, y le espetó, levantando la voz: ‘Salga, salga, usted siempre se mete en medio. Salga, no me interesa en la foto’”, relata un antiguo alto cargo del pujolismo.

La reciente difusión de una nota en la que se presenta como “madre superiora” y denomina “misales” a los millones de pesetas que movía en Andorra despedaza, más si cabe, aquella autoridad incontestable y ejemplarizante que atesoró. Es posible que muchos vieran que la primera dama, una figura oficiosa en Catalunya, no regulada por la ley, se excedía, como dice el ‘exconseller’, pero no se atrevieron a denunciarlo. Los pocos que levantaron la voz fueron acallados.

HIJA DE DEPENDIENTE

A Ferrusola, la opulencia no le viene de cuna. Nació el 28 de junio de 1935 en la clínica Madrona, en la calle de Torrent de l’Olla, en la frontera entre el Eixample y Gràcia, hija de Carme y de Josep, dependiente de una tienda de ropa para hombres: Paños Ramos. El hombre progresó con el tiempo y se estableció por su cuenta. Marta es la mayor de tres hermanos (dos hijas y un hijo). Estudió en un colegio de monjas, la Immaculada Concepció y acabó el bachillerato.

Deportista, amante de la montaña, como su padre, conoció a Pujol, con quién se casó en 1956, a través de la hermana de este, Maria, nacida

Conoció a su futuro esposo a través de su hermana, Maria Pujol, mujer de Francesc Cabana

también en 1935 y compañera de Marta en la Confraria Virtèlia, una agrupación religiosa. Maria, la hermana de Pujol casada con el economista Francesc Cabana que no sabía nada de la famosa e hipotética ‘deixa’ del abuelo Pujol que el ‘expresident’ esgrimió para justificar el dinero que la familia tenía sin declarar en el extranjero.

Implicada en la causa de su marido, Ferrusola mecanografiaba con guantes, para no dejar huellas, panfletos contra la dictadura franquista. Sufrió la ausencia de su marido, encarcelado por los hechos del Palau, cuando ya tenían dos hijos. Y después, ya con siete churumbeles, esa ausencia se perpetuó: Catalunya iba primero. Se ha insistido en encontrar en ello un motivo para exculpar a Pujol por no evitar que el dinero y el lujo, que hacía gala de despreciar, impregnaran a algunos de sus hijos: “Como no estaba nunca, les dejó hacer”.

XAVIER GASSIO

La familia Pujol Ferrusola, durante la Navidad de 1980

AGENDA PROPIA

En Convergència, Ferrusola dirigió la sectorial de Deportes. Fue presidenta del Saló de la Infància, durante dos décadas, y de la Fundación DiR. En lo que era una anomalía, tenía en la Generalitat su propia agenda pública de actividades. Era un secreto a voces que en los viajes oficiales velaba también por su empresa de jardinería: Hidroplant. La compartía con Núria Claverol, esposa del empresario Carles Sumarroca, fundador de Convergència y cuyo grupo ha sido vinculado con la trama del 3%.

“De viaje en Guatemala, un diario la entrevistó y la presentó como empresaria”, rememora un integrante de la comitiva que, con Pujol a la cabeza, se desplazó a aquel país. Como en otros casos, ella llegó dos días antes para abordar sus asuntos privados.

CONCURSOS A LA BRAVA

En Catalunya, competidores de Hidroplant denunciaban en privado que la empresa de Ferrusola les arrebataba concursos echando mano de su

Que aprovechaba los viajes de Pujol para su negocio de jardinería era un secreto a voces

posición. Y pequeños contratistas decían que se les obligaba a devolver en un sobre un pequeño porcentaje de lo cobrado. Pero esas denuncias tampoco trascendieron.

Los únicos que lograron sacarle los colores un poco fueron nueve socios del Barça que denunciaron por el mal estado del césped del Camp Nou a Hidroplant, asesora de jardinería del club, y a Ferrovial, responsable de una reforma del estadio. La denuncia la llevó a declarar como testigo: aseguró que todo era culpa del mal tiempo.

Sobre Ferrusola se ha escrito una biografía autorizada, de Maribel Juan, ‘Marta Ferrusola, a l’ombra del poder’, que abona su imagen de madre abnegada y austera. También una no autorizada, de Cristina Palomar, ‘Això és una dona!’, que la presenta empleando coches oficiales para trasladar flores de su empresa, ordenando al chófer de su marido que comprara el pan cada mañana, atemorizando a comerciantes a los que exigía descuentos.

En ‘El Virrei’, en el que José Antich retrató a Pujol cuando más prestigio tenía, se alimentó la imagen de sacrificada madre al frente de una familia que pudiendo vivir en el lujo elegía comer macarrones caseros. Como los macarrones con los que empieza todo, los que la familia degusta en casa el día que CiU gana las elecciones de 1980. Triunfaron como metáfora de la familia hasta que todo se torció y la metáfora es ahora una nave llena de coches deportivos de Jordi Pujol jr.

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Toma de posesión de Pujol, en mayo de 1984.

“TE MIRARÁN HASTA LAS PLANTAS”

“No se cortaba. Si le caías mal, lo notabas. Actuaba en tu contra. Hasta que Roca abandonó, Ferrusola intentaba condicionar los nombramientos de ‘consellers’, pero lo tenía más difícil. Luego, Ferrusola y su hijo mayor presionaron mucho más”, sostiene un exalto responsable de Convergència.

En cuanto a influir en nombramientos, Marta empezó pronto: ella presentó a Pujol al que sería su mano derecha: Lluís Prenafeta. El mismo Prenafeta al que Miquel Sellarès, uno de los fundadores de Convergència y primer director de los Mossos, denunció como líder del llamado “sector negocios”, lo que provocó su expulsión del partido (la de Sellarès, no la de Prenafeta).

“No considero a Ferrusola del sector negocios, sino del sector ‘sus hijos’”, afirma un testigo de la época. Otra cosa es que ambos se entremezclaran.

La elección de Artur Mas como sucesor de Pujol se atribuye a la intercesión de Ferrusola y su primogénito, con la teórica hoja de ruta de que fuera un paso intermedio entre el primer presidente de la familia y el segundo, destino previsto para el quinto hijo, Oriol, hoy caído en desgracia por los problemas generales de los Pujol, y los suyos propios, con la justicia. “La gran ilusión de los padres era ver a un hijo de presidente”, afirma un excolaborador del padre.

Mas entró en el Consell Executiu como ‘conseller’ de Política Territorial i Obres Públiques. Fue nombrado el 15 de junio de 1995. Sustituyó a Jaume Roma, que duró siete meses en el cargo: se descubrió que había recibido trato de favor por parte de contratistas públicos en las obras de su chalet. Llovía sobre mojado: Roma había reemplazado en el cargo a Josep Maria Cullell, obligado a dejarlo al conocerse que intentó influir en la recalificación de un terreno para beneficiar a un familiar. En la toma de posesión de Mas, Pujol le dijo: “Habrá mucha artillería contra ti, tu casa será fotografiada, buscarán quién ha puesto las plantas en tu balcón”. La advertencia tenía miga: en el chalet de Roma las plantas las había puesto Hidroplant.

RELIGIÓN, DIVORCIOS, AVIONES

En la misma toma de posesión, Pujol afirmó que a él no le habían encontrado nada: “Y ahora soy objeto de una campaña que me atrevería a

Católica rotunda, criticó la proliferación de mezquitas y a los inmigrantes: "Solo saben decir: 'Dame de comer'"

calificar de indigna”. Se refería a los rumores de que tenía una amante. Se decía que pasó un periodo largo pernoctando en la Casa dels Canonges, residencia oficial de la Generalitat. Se daban dos posibles motivos: la tesis de la amante y la de un conflicto entre marido y mujer originado por la petición de Pujol de que algunos de sus hijos moderaran su actividad empresarial, lo que Ferrusola habría rechazado indignada, recordándole que no sería siempre presidente y que no podía dejar desamparada a la familia.

La tesis de la amante no es avalada por un próximo de Pujol, y menos en referencia a su secretaria durante tantos años, la ya citada Alcoriza que molestaba en la foto: “Lo que pasa es que Alcoriza tenía un nivel de confianza y proximidad con el ‘president’ superior al de su esposa”. De ahí el recelo, dice.

Ferrusola es una católica rotunda, incluso extremista. Se la acusaba de no digerir que los colaboradores de su marido se separaran, hasta el punto de negarse a que un ‘conseller’ subiera en un avión con su nueva pareja. Dicen que un viaje a EEUU ella y Pujol interrogaron a un renombrado periodista que se acababa de divorciar para saber cómo acogía esa decisión la gente de su entorno.

ARCHIVO

Marta Ferrusola y Jordi Pujol, en su domicilio, en 1983.

EL TRIPARTITO, “UN ROBO”

Acudió al acto de canonización del fundador del Opus Dei, Josemaría Escrivá de Balaguer, en Roma. Criticó la proliferación de mezquitas y se cebó con los inmigrantes: “Las ayudas son para esta gente que no saben lo que es Catalunya. Solo saben decir 'dame de comer’”. De la llegada del tripartito –que liquidó contratos de Hidroplant con varios departamentos- afirmó que era un robo: “Es como cuando entras en casa y te han reventado los armarios. Nos lo robaron”. Sobre José Montilla, le preguntaron: “¿Le molesta que el presidente de la Generalitat sea un andaluz?”. “Un andaluz que tenga el nombre en castellano, sí. Me molesta mucho. Mucho”, replicó visiblemente dolida.

Al hijo de 13 años de una alcaldesa del PSC le dijo: "En el partido de tu madre hay gente que no quiere a este país"

Que la ‘presidenta’ distingue a los catalanes entre buenos y malos le debió de quedar claro al niño de 13 años al que saludó en un acto de campaña de CiU en el 2007 en un pequeño pueblo de Lleida. Alguien avisó a Ferrusola de que el menor era el hijo de la alcaldesa, del PSC, y ella le advirtió: "Tienes que saber que en el partido de tu madre hay gente que no quiere a nuestro país".