Jordi Pujol Ferrusola, en el nombre del padre

El primogénito del 'expresident' hizo algún pinito en política, pero prefirió adentrarse en los negocios como "dinamizador económico"

Joedi Pujol Ferrusola, en su comparecencia en la comisión de investigación del Parlament, en febrero del 2015.

Joedi Pujol Ferrusola, en su comparecencia en la comisión de investigación del Parlament, en febrero del 2015. / JULIO CARBÓ

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Jordi Pujol Ferrusola se dio a conocer para el gran público en febrero del 2015 en el Parlament, cuando dribló y chuleó a los diputados de la comisión de investigación sobre la corrupción en una intervención de cuatro horas. 'Júnior', así le llaman en algunos círculos, tiró de verborrea para escapar de las preguntas comprometedoras y acabó incluso enumerando la flota de coches de lujo que posee. Finalizada la sesión, a las 23.45 horas, el primogénito del 'expresident' y el abogado de la familia, Cristóbal Martell, abandonaban la Cámara con una sonrisa de oreja a oreja. El baile había sido antológico.

Porque Pujol Ferrusola (Barcelona, 1958) no se ha dedicado 'profesionalmente' a la política, pero la mamó desde pequeño, sabe desenvolverse a la perfección y más de uno hasta le afeó a su padre que su primogénito aprovechara la proximidad al Govern para sacar tajada con ciertas actuaciones. Es más, aunque se decantó por los negocios - dice ser "dinamizador económico"-, también hizo sus pinitos en Convergència. En septiembre de 1992, por ejemplo, en el noveno congreso del partido, se alineó con los sectores católicos más nacionalistas de CDC para presentar una enmienda a la ponencia de estrategia política. La intención era frenar los intentos de Miquel Roca de establecer acuerdos estables con el PSOE. Días después, el 'padre' de la Constitución renunció a la secretaría general.

TESIS INDEPENDENTISTAS

Ya por aquel entonces, el primero de los siete hijos del clan era próximo a las tesis independentistas, lo que no le impidió con los años tener muchos contactos en Madrid, incluidos nombres que no serían de extrañar en el palco del Bernabéu. 

Pero volvamos atrás. Campeón de la copa del Rey de rugbi con el Barça en 1993, aficionado al parapente y viajero empedernido hasta el punto de ser nombrado en 1986 secretario del Club Internacional de Grandes Viajeros del Mundo cuando Joan Gaspart presidía la entidad, Júnior recorrió 37 países en dos años, lo que le valdría también para sus expansiones futuras. En el pasado, uno de sus primeros trabajos lo consiguió en la empresa Tipel, propiedad de la familia de Lluís Prenafeta, el todopoderoso secretario de Presidència de la Generalitat durante la década de los 80 ahora acusado en el 'caso Pretoria' por el cobro de comisiones ilegales.

El superior de Pujol II en el departamento de comercialización internacional de aquella empresa era un tal Artur Mas, con quien entabló profunda amistad. El expresidente, en la misma 'comisión Pujol' del Parlament pero 10 días antes de que lo hiciera Júnior, rebajó el nivel de relación y se escudó en que nunca había habido una cena con sus matrimonios, pero el primogénito de su predecesor le desmontó la coraza al afirmar: "Mas es muy amigo mío [...]. Sé que el día que lo necesite, se pondrá al teléfono. O me contestará con una carta. Yo no voy a cenar con mis amigos íntimos. Soy muy amigo de mi abogado y nunca hemos ido a cenar". Separado de Mercè Gironès, con quien se casó en 1986, también es muy amigo del 'exconseller' Felip Puig.

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LAS BOLSAS ANDORRANAS

También era Pujol Ferrusola muy amigo de María Victoria Álvarez. Algo más que eso, incluso. Aunque fue ella quien abrió la caja de los truenos al declarar a la policía los supuestos tejemanejes de la familia y las subidas de dinero en bolsas de deporte a Andorra. A partir de ahí -y también de la grabación de la Camarga-, se empezó a estrechar el cerco sobre Júnior, salieron a la luz sus turbios entramados societarios en países como Argentina, México, Paraguay, Panamá... y también afloró, tras la confesión de su padre, que él había sido el gestor a partir de los años 90 del supuesto legado andorrano que les dejó el abuelo. "Lo importante es saber llevar el nombre", afirmó en una entrevista en 1984. En los juzgados no ha podido sortear a los jueces con la facilidad con que regateó a los diputados.