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CORRUPCION.CAT

Llinares revela que Felip Puig se interesó por los convenios del Palau con CDC

El que fuera director de la entidad sostiene que la institución fue utilizada para la financiación "de un partido político"

Un exabogado del Palau reprocha que algunos políticos dieran la espalda a Millet cuando estalló el escándalo

J. G. Albalat

.Joan LLinares conversa con David Fernàndez y Itziar Gonzàlez.

.Joan LLinares conversa con David Fernàndez y Itziar Gonzàlez. / JULIO CARBÓ

El que fuera director general del Palau de la Música tras estallar el escándalo del saqueo de la entidad cultural, Joan Llinares, ha asegurado este martes en el juicio que el 'exconseller' Felip Puig se interesó por los convenios de la institución musical con su partido, Convergència Democràtica de Catalunya (CDC). El testigo ha dejado constancia de que, según las pruebas halladas, el auditorio fue utilizado para la financiación de CDC y de su fundación Trias Fargas. "¿Qué hacía el Orfeó Català firmando un convenio con la fundación de un partido político?", se ha preguntado.

Llinares ha explicado que un día, estando él en el que había sido el despacho de Jordi Montull, oyó un  teléfono, que no era el fijo ni el suyo móvil, y que estaba escondido en un cajón. Era una linea directa, un teléfono rojo, que no pasaba por centralita. Llinares cogió el teléfono y su interlocutor se identificó como Felip Puig, que le dijo que la devolución del dinero entregada por el auditorio a la fundación de CDC Trias Fargas (ahora CatDem) ya estaba solucionado y le preguntó si "había alguna cosa más". Esta llamada se produjo después de octubre del 2009. En esa fecha Puig era diputado por CDC en el Parlament.

Y sobre la devolución de los 630.000 euros percibidos por la fundación Trias Fargas, Llinares ha explicado que ordenó a los letrados que se pusieran en contacto con la citada entidad para que devolvieran el dinero. Esta explicación entra en flagrante contradicción con la versión ofrecida en su día por CDC de que habían devuelto los fondos de forma voluntaria al auditorio.

El actual gerente del Ayuntamiento de Barcelona ha confirmado que las anotaciones sobre los supuestos pagos a la fundación de Convergència y a Daniel Osácar, extesorero del partido, se encontraron en los ordenadores del Palau, así como los relacionados con obras públicas, como la Ciutat de la Justícia y la línea 9 del metro de la capital catalana. Entre los convenios, además, había uno con una fundación vinculada a Àngel Colom, ahora en CDC, que sirvió para financiar la deuda contraída por el efímero Partit per la Independéncia (PI).

Llinares ha explicado igualmente que en noviembre del 2010, el que durante una semanas fue presidente del Orfeó Català, Josep Maria Busquets, (por la dimisión temporal de Mariona Carulla), se atribuyó unas funciones que no le pertocaban y frenó que se pudiera acusar a CDC en el proceso judicial. Este exalto cargo dio incluso instrucciones a los letrados para que no se apoyara a la fiscalía sobre la apertura de una investigación por la supuesta financiación ilegal de Convergència. Después, Busquets fue desautorizado. "Dije a la junta que el Palau podría pasar de víctima a encubridor", ha dicho el testigo.

DESTRUCCIÓN DE PAPELES

A instancia del fiscal Emilio Sánchez Ulled, Llinares ha ido reconociendo uno a uno los documentos que se encontraron en el Palau, tras el registro de los Mossos, y fueron entregados a la fiscalía y al juzgado. Entre esos papeles habían las facturas que justificaron viajes de ocio, entre ellos uno a la Polinesia, de Milllet y Montull, así como obras en sus viviendas particulares o de sus familiares. Todos estos gastos fueron pagados por la entidad cultural. El testigo ha agregado que días después de la entrada de la policía autonómica en el auditorio le avisaron de que en la planta de contabilidad, donde estaba todavía Gemma Montull, se "estaban destruyedo papeles en una trituradora". Y ha afirmado que también se detectó que empleados del auditorio sacaron papeles en "carritos y bolsas".

El exdirector del auditorio ha explicado las reticencias que encontró en los empleados del auditorio cuando se hizo cargo del Palau (por ejemplo, al bloquear las cuentas en las que tenían poderes los exresponsables ahora acusados) y que halló facturas por importes "exagerados", como, por ejemplo, de 100.000 euros. De algunas empresas proveedoras de CDC y de la misma entidad cultural, Llinares ha recalcado que estas sociedades no "podían explicar lo que no existía" (respecto a los fondos desembolsados por el Palau).. Asimismo, ha sostenido que una serie de empresas vinculadas a familiares de Millet y Montull percibían fondos por servicios no realizados y que para que los exaltos cargos pudieran cobrar sobresueldos a través de bonos millonarios se modificó los estatudos de forma "burda". A la vez, ha indicado que el patrocinio se "hundió" cuando estalló el escándalo.

EL OSTRACISMO DE MILLET

Antes de Llinares, el abogado Juan Segura, que fue secretario de las juntas directivas de varias entidades vinculadas al Palau de la Música,  ha declarado en el juicio que tras el registro de los Mossos, en julio del 2009, algunos "políticos" denostaron al que era presidente del auditorio, Félix Millet. "Ahora dicen que no lo conocen, cuado me los presentó él", ha asegurado. Cuando el fiscal Emilio Sánchez Ulled le ha preguntado si podía decir algún nombre, este testigo ha preferido no pronunciar ninguno. "Antes todos querían verse con Millet y hacerse una foto con él"

Segura ha explicado al tribunal, Millet le enseñó una extraña modificación de los estatutos de la fundación que permitieron al que fuera presidente del Palau y a su mano derecha, Jordi Montull, cobrar unos bonos millonarios. El abogado ha precisado, sin embargo, que en la junta de la fundación nunca se trató el tema de los sobresueldos de los dos exaltos cargos de la entidad cultural. El testigo, que ha guiñado el ojo a Millet tras su interrogatorio, ha sostenido que en la época que mandaba el ahora acusado "el Palau funcionaba de maravilla y siempre había beneficios", Y que, incluso, el expresidente comentó que "no quedaba bien declarar tanto beneficio" y por eso se traspasaban fondos a la asociación del Orfeó Català. De la apropiación de fondos, ha dicho que no sabía nada.

MILLET, MONTULL Y LOS PRINCIPIOS DE GROUCHO MARX

El tribunal ha decido no dispensar a Fèlix Millet y Jordi  Montull de asistir al juicio por el saqueo de la entidad que dirigieron al estimar que las patologías que padecen no se agravarán con su permanencia diaria en el banquillo de los acusados, desestimando la petición de sus abogados. Otra cuestión es que no puedan comparecer a una sesión de forma puntual por cuestiones de salud justificadas. Los magistrados han anunciado que se reducirá el número de sesiones del juicio, al haber desistido las acusaciones y las defensas de varios testigos.

El fiscal y todas las acusaciones se han opuesto a la petición de Millet y Montull. Sin embargo, se ha  producido un hecho relevante. Y es que el abogado Javier Melero, que defiende a CDC y al extesorero de este partido, también se ha opuesto a que los dos exresonsables del Palau no asistan a las sesiones de juicio que restan. Ha aludido a la avanzada edad de su cliente, que es el más longevo, hecho que no le impide ir al juicio.  Ha rechazado también que la confesión de Millet y Montull, que lo "vienen haciendo desde el 2009",  les exima. Sobre las confesiones, el letrado ha dicho que son como los principios de Groucho Marx:  "Si no le gustan estos, tengo otros".