Ir a contenido

PACTO EN CUESTIÓN

Podem tensa el acuerdo de gobierno a la valenciana

La nueva correlación de fuerzas en el partido morado incrementa las exigencias al Consell

PSPV y Compromís intentan limitar los desacuerdos a temas puntuales

NACHO HERRERO / VALENCIA

El presidente valenciano, Ximo Puig, y la vicepresidenta Monica Oltra, en las Corts Valencianes

El presidente valenciano, Ximo Puig, y la vicepresidenta Monica Oltra, en las Corts Valencianes / MIGUEL LORENZO

Con la legislatura camino de su ecuador, el 'Acord del Botànic' que sustenta el gobierno de la Comunitat Valenciana vive su primera situación de tensión real. Ni si quiera cuando encallaron las negociaciones para formar un gobierno 'a la valenciana' en Madrid se produjo esta desafección entre sus miembros. Todo gira en torno a Podem y puede que sea sólo el principio. Socio necesario del PSPV y de Compromís pero sin responsabilidades de gobierno, asegura sentirse traicionado y, además, vivirá en dos meses un congreso que puede cambiar su equilibrio de fuerzas interno.

El sector hasta ahora mayoritario es el vinculado a posiciones más cercanas a Íñigo Errejón. De hecho, en la campaña nacional, Antonio Montiel, el secretario general, protagonizó un comentado patinazo al comparar el sistema de gobierno interno que propuso Pablo Iglesias con los que utilizaban, entre otros, regímenes como el de Sadam Hussein. Ahora, el resultado de Vistalegre II ha reforzado las posiciones del 'sector pablista', que quiere que el partido tenga una actitud mucho más exigente con el Consell y, según las fuerzas con las que cuente, podrían intentar relevar a Montiel. Pero hay quien va más allá. Se trata de la tercera corriente, vinculada a los anticapitalistas, que se denomina ‘Marea Valenciana’. En la asamblea que celebraron hace pocos días plantearon directamente la posibilidad de no renovar el pacto de gobierno, pues creen que no está siendo “el motor del cambio” necesario y que les subordina al partido socialista.

Estos movimientos internos han coincidido con un cambio de cara del partido a nivel externo escenificado por el propio Montiel. Paradójicamente fue una cuestión de paridad, uno de los ejes del 'Acord del Botànic', la que desató las hostilidades. Hace un par de semanas los cinco partidos de Les Corts habían logrado un acuerdo para nombrar a los miembros del Consell Jurídic Consultiu pero a última hora, el PSPV y Compromís pactaron retirar la votación del orden del día pues los tres elegidos eran hombres. Como eran tres propuestas separadas y nadie les había avisado, los otros tres partidos se sintieron ninguneados.

Visiblemente enfadado, Montiel acusó a sus socios de actuar de manera "desleal" y anunció que serán "mucho más beligerantes en la exigencia del cumplimiento de todo lo pactado, porque esto ha sido muy grave". De hecho, dijo que se sentían traicionados y por eso mismo liberados para tomar sus propias decisiones en Les Corts, aunque eso deje en minoría a los partidos que participan en el Consell. Eso fue en los pasillos pero pocos minutos después inauguró en la tribuna esta nueva posición, mucho más cercana a la que se le pide desde los sectores ‘pablista’ y anticapitalista. Montiel advirtió al president Ximo Puig y a la vicepresidenta Mónica Oltra que la "lógica burocrática" se estaba imponiendo en el Consell al "compromiso social" y también que sus miembros pueden haberse contagiado ya "del complejo de autoridad que ataca a algunos políticos que creen que por ser votados son más sabios que el día antes de las elecciones". Las caras largas de los diputados de los tres partidos evidenciaban la tensión existente y los sonoros aplausos con los que saludaron la andanada sus homólogos del Partido Popular y Ciudadanos fueron la amarga banda sonora para la primera gran crisis del tripartito.

Tanto el PSPV como Compromís han intentado enfriar los ánimos en los últimos días. "No creo que haya un distanciamiento, hay un debate puntual", apuntó Oltra, que dijo que "en un panorama multipartidista hay diversidad de opiniones y eso es bueno". El cambio de tono de Montiel  puede restar argumentos a sus detractores en el congreso o puede que ya le llegue tarde para mantener el control de la nave morada, pero lo que es seguro es que ya ha tensado las costuras del Botànic.