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LA NUEVA CONFLUENCIA DE IZQUIERDAS

Domènech rebate el órdago de Fachin

"El método de elección de la ejecutiva es intachable", dice el líder de los 'comuns'

Podem amenaza con hacer campaña entre sus bases por el 'no' a la confluencia

Xabi Barrena Roger Pascual

Xavier Domènech habla con Jordi Borja, militante histórico del PSUC, junto a Joan Josep Nuet

Xavier Domènech habla con Jordi Borja, militante histórico del PSUC, junto a Joan Josep Nuet / CARLOS MONTAÑÉS

Una confluencia de izquierdas no es sencilla de hacer ni de mantener. Que se lo digan a los exmiembros del PSUC que se reunieron este viernes en la Universitat de Barcelona para presentar un manifiesto de apoyo a sus herederos, los cinco partidos que están intentando crear el PSUC del siglo XXI. Algunos, como Antoni Luchetti, podrían contarle a Xavier Domènech alguna cosa de lo difícil que es preservar la unidad de izquierdas, algo que parece un oxímoron. "No caigáis en los errores en los que caímos nosotros", le advirtió la 'psuquera' Laura Tremosa a Domènech, honrado de recoger su "legado".

El órdago lanzado por Albano Dante Fachin, amenazando con pedir el lunes que sus bases decidan si siguen o no en la confluencia, es cosa de niños comparado con lo que se vivió en el partido de referencia de la izquierda catalana durante el franquismo y la transición. La cuestión organizativa, la esperada piedra en el camino de la fundación de la confluencia de izquierdas, se ha destapado esta semana. Si el martes fue Fachin, líder de Podem, el que acusó veladamente a Domènech de caer en los vicios de la vieja política en el método de elección de la futura dirección del no-nato partido, este viernes ha sido el diputado en el Congreso el que ha replicado señalando que esta elección es "democráticamente intachable".

"Se puede presentar quien quiera y de la forma que quiera. A título individual o en una lista", ha señalado en rueda de prensa Domènech, que ha aseverado que él va a confeccionar una "que recogerá todas las sensibilidades". Partiendo de la base de que Domènech es el indiscutido líder y que, por tanto, cuenta con un gran ascendente sobre los simpatizantes, la manera en que se recopilen esas "sensibilidades" es la clave. Fachin pedía el martes en un duro comunicado que los simpatizantes determinaran el equilibrio de fuerzas, mediante listas abiertas, contando la fuerza de los 45.000 inscritos en Podem. Domènech acepta las listas abiertas, pero no renuncia a una lista propia que se quiere de consenso.

Amante de las apuestas fuertes y ruidosas, Fachin lanzó esta semana él órdago para presionar antes de convocar a su militancia a que decida si quiere o no ir a la confluencia (y que la dirección de Podem pida el voto por una opción u otra). El encaje de los podemistas en la lista de Domènech, así como la del resto de fuerzas que forman parte de esta confluencia, deberá solventarse antes de fin de mes, periodo en el que vence el plazo de presentación de candidaturas. La ejecutiva contará con 30 miembros, y también se elegirá en consejo nacional, máximo órgano entre congresos de unas 120 miembros.

NUEVO CÓNCLAVE

La cuestión parece lo suficientemente peliaguda como para que Domènech recordara que la dirección que salga del congreso fundacional del 8 de abril será "provisional" por cuanto en seis meses se va a celebrar un segundo cónclave específicamente pensado para fijar las cuestiones organizativas.

En la elección "provisional", ha señalado Domènech, van a poder votar todos aquellos que se hayan inscrito en el proceso participativo 'Un país en Comú' (la wb a ha recibido 100.000 visitas), independientemente de su filiación a otra fuerza, si es que la tienen. Dicho de otro modo, un militante de Podem o ICV no votará por ser miembro de estas organizaciones, sino por haberse inscrito en el proceso participativo. "La confluencia debe dar algo mayor que la suma de las partes". Y a nadie, ni en Madrid ni en Catalunya, se le pasa realmente por la cabeza que Podem vaya a quedarse fuera del "nuevo príncipe de Catalunya", como ha definido Domènech a los 'comuns' ante los 'psuqueros' citando a Gramsci, autor fetiche de la nueva izquierda.