Errejón, desplazado del escaño a la fila de atrás

Los cambios en Podemos se visibilizan en una nueva distribución de los diputados morados en el Congreso

Errejón tras Montero e Iglesias en el pleno del hemiciclo. 

Errejón tras Montero e Iglesias en el pleno del hemiciclo.  / DAVID CASTRO

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Nuevo mapa en el hemiciclo del Congreso de los Diputados. Los cambios en la estructura de poder de Podemos se visibilizan este martes por la tarde en el pleno. Íñigo Errejón, fulminado como portavoz parlamentario y secretario político deja de sentarse al lado de Pablo Iglesias y queda relegado una fila más atrás. En la primera fila de los podemistas estarán el líder, Irene Montero (la nueva portavoz) y Ione Belarra (portavoz adjunta). En la hilera siguiente, Alberto Garzón (IU), Rafael Mayoral, Noelia Vera (secretaria de Participación) y Errejón, el único de su corriente en esa fila. 

Su escaño ha tenido que ser cedido por Pablo Bustinduy, responsable de Internacional, que ha tenido que ir, a su vez, a filas posteriores. También queda apartada de los lugares más visibles la dimitida Carolina Bescansa y, ya en el ‘gallinero’, Tania Sánchez, de la familia errejonista, que también es castigada en el nuevo reparto con un exilio a la última fila.

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Preguntada por el nuevo reparto de las butacas, Montero ha defendido esta planificación y ha descartado que responda a ningún criterio que no se haya aplicado en anteriores ocasiones. Ha señalado que alguien tenía que ocupar el escaño de Sofía Castañón (recién nombrada secretaria de Igualdad), que estaba al fondo del hemiciclo y que la designada ha sido Sánchez, sin que opere ningún tipo de circunstancia ajena a la lógica.

Podemos ha comunicado los cambios esta mañana al Congreso, que ha acelerado los trámites para que los sistema de votación quede adecuado a la nueva distribución ya para la sesión plenaria de esta tarde. Casualidades del destino, fue Errejón quien peleó con el resto de grupos parlamentarios el mapa de los escaños en el hemiciclo, cuando el PSOE y C's trataron de dejar a los podemistas arrinconados en las filas posteriores, de menor visibilidad, el denominado 'gallinero'.