CÓNCLAVE EN LAS FILAS POPULARES

Encendido debate en el PP a favor y en contra de la gestación subrogada

Los conservadores aprueban una enmienda que pospone una posición común a lo que determinen "los expertos"

Los compromisarios aplauden tanto a ponentes que se oponen a la "comercialización humana" como a los que piden su regulación

Maroto presenta la ponencia social del PP, ayer en Madrid.

Maroto presenta la ponencia social del PP, ayer en Madrid. / JOSÉ LUIS ROCA

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PATRICIA MARTÍN / MADRID

El intenso debate del viernes en torno a la ‘enmienda anti-Cospedal’ mostró la estoica oposición de muchos compromisarios conservadores a la tendencia a acumular cargos por parte de “los de arriba”. Este sábado, pese al deseo de Mariano Rajoy de que el congreso fuera lo más pacífico posible, se registraron vivas discusiones en materias éticas, lo que demuestra las diferentes sensibilidades que acoge el partido conservador como aglutinador del centroderecha. En concreto, la posible regulación de la gestación subrogada encendió algunos ánimos y dividió a los compromisarios, pese al esfuerzo de la dirección por aunar posturas.

De hecho, el vicesecretario de sectorial, Javier Maroto, presentó una enmienda transaccional en cuya redacción participaron 21 enmendantes (partidarios y detractores de la maternidad por subrogación) que comparten que el congreso del PP no es el lugar óptimo para llegar a una posición “serena”, dado que se debaten muchos otros temas y no hay tiempo. Por ello, el texto -aprobado con 699 votos a favor, 20 en contra y 66 abstenciones-, aplaza cualquier concreción y solo garantiza que la formación conservadora abrirá un “debate serio y sereno” en el que se escuche la posición de los expertos, para después buscar una “respuesta clara en un tema que afecta a la vida, la dignidad humana y la conciencia”.

Pese a este trabajo previo en aras del consenso, varios enmendantes tomaron a puerta cerrada la palabra y el plenario de la ponencia social se dividió, con aplausos hacia una y otra posición. Se escucharon, por ejemplo, manifestaciones de apoyo a quienes se oponen a una práctica que consideran que "comercializa el ser humano” y atenta “contra la dignidad de la mujer”. Y también se aclamó a quienes abogan por que el PP dé una “esperanza” a los padres que no pueden tener hijos y recurren a madres gestantes para formar una familia.

Muy ensalzado fue, por ejemplo, un padre, Lorenzo Medina, quien relató que tiene dos hijas por esta técnica que “no han sido compradas ni elegidas”, sino que son “biológicas”, y cuyas gestantes son “queridas” y no son consideradas “vasijas ni vientres de alquiler”.

CUSTODIA COMPARTIDA Y ABORTO

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En cuanto al aborto, otro de los temas que genera fricciones internas, se aprobó una declaración que asegura que la interrupción voluntaria del embarazo no es un derecho, sino un “fracaso” y declara al partido “protector de la vida”. Una redacción alineada con el humanismo cristiano, que el PP mantendrá en su ideario y no en el preámbulo de sus estatutos, como pretendía la cúpula. Para dar satisfacción al sector más conservador, se mantiene esta referencia -así como el liberalismo político- y se permite, por primera vez, el voto en conciencia en asuntos éticos que no estén definidos en el programa electoral. Así los díscolos se evitarán multas como ha sucedido hasta ahora, tanto en el Congreso como en los parlamentos regionales.

Al igual que en la maternidad subrogada, varios compromisarios se expresaron en contra de la posición oficial y pidieron que se derogue la ley de plazos de José Luis Rodríguez Zapatero. Pero no se pudo constatar su apoyo, que se supone minoritario, porque solo se votó la enmienda transaccionada. Donde sí hubo acuerdo es a la hora de defender la custodia compartida, siempre teniendo en cuenta el interés del menor.